Pablo Aguado cuaja una faena muy sevillana para pasear la única oreja de la tarde en La Real Maestranza

Crónica



EMILIO MÉNDEZ

Se dio el primer festejo de la Feria de San Miguel en la Real Maestranza de Sevilla en una tarde calurosa en la que se colgó el “No Hay Billetes” en la que el diestro sevillano Pablo Aguado realizó la faena de la tarde en una labor que tuvo cadencia y sutileza al buen tercero al que le cortó una oreja. Por su parte Manzanares realizó una faena con algunos muletazos de buena manufactura pero sin lograr redondear ante el toro de mayor entrega del festejo. Por su parte, Morante de la Puebla reapareció en Sevilla para dejar volar su capote en una tarde en la que estuvo con disposición y por encima de los toros de García Jiménez, bien presentados pero variados de juego.
 
Morante realiza una breve faena con torería 
 
Abrió plaza el toro llamado “Veraneante”, un ejemplar de García Jiménez con buenas hechuras que salió suelto desentendiéndose de los capotes y con querencia a tablas. Morante dejó dos verónicas de cartel ganándole siempre terreno. El de la familia Matilla evidenció desde el primer momento que le iba a costar repetir tras los engaños por abajo, de ahí que Morante todo lo hiciera a la media altura. Volvió a lucir Morante en un quite por chicuelinas enroscándose al toro a la cintura, la tercera fue puro barroquismo bajando mucho las manos. Comenzó faena pegado a tablas con muletazos por alto ante un toro que le costaba mucho trabajo. El trincherazo posterior fue seda pura, pero ahí se quedó el animal. No se dio coba el cigarrero yéndose a por la espada tras dejar algún muletazo con sabor a derechas. Tras un pinchazo hondo fue silenciado.
 
Manzanares pincha una faena de altibajos
 
No hizo cosas buenas de salida el segundo, un astado que apretó por el izquierdo y le costó por el derecho. Se le cuidó en el caballo para llegar a la muleta sin definirse. Manzanares acertó en meterlo en la pañosa desde un primer momento, buscando que el toro agarrara celo, pero este siempre tendía mirar hacia tablas. Lo mejor de su primera tanda vino en un gran cambio de mano tras una serie de muletazos un tanto despegados. El toro, tenía cierto ritmo en la muleta, colocando la cara y yéndose hasta el final. Manzanares estuvo con oficio, pero sin ponerle el alma que requería la embestida de Principal. Volvieron a destacar los cambios de mano y un circular interminable con la plaza que se emocionó. Anduvo conformista, sin apretar el acelerador en tandas donde nunca se apretó con un toro al que no le sacó todo lo que llevaba dentro. Culminó por la derecha dejando una serie limpia antes de pinchar una labor siendo ovacionado.


Aguado cuaja una faena de cadencia y naturalidad al manejable tercero al que le cortó una oreja
 
Gustó a la Maestranza la labor de Aguado al tercero, un noble animal de García Jiménez, el cual tuvo un temple innato en su embestida, esa que supo entender Aguado en una labor de guante de seda. Ya con el capote había lucido a la verónica y después en un buen quite por chicuelinas jugando con las muñecas para posteriormente dejar un ramillete de verónicas ganándole un paso a su oponente y rematando con una media muy torera. Comenzó su faena de muleta toreando a su oponente a media altura, sin apretarle pero haciéndolo todo con sutileza. Aguado se sentía cómodo, vio claras las bondades del animal desde el primer momento para dibujar muletazos con su personal trazo. Acertó en distancia y alturas, le apretó en el momento justo, ayudándole cuando fue necesario. Por el izquierdo volvió a jugar con las alturas ante un toro que tenía cierto ritmo, pero al que había que llegarle más. Una faena que sin ser rotunda sí tuvo momentos de gran calado donde esculpió varios cambios de mano y algún que otro trincherazo con profundidad. Se le vio suelto y despejado de mente a Aguado en una faena basada en la naturalidad y la armonía premiada con una oreja tras una estocada un tanto trasera.
 
Morante se estrella con el desrazado cuarto siendo silenciado
 
No tuvo opciones Morante con el cuarto, un toro con nobleza pero sin empuje al que le robó un ramillete de verónicas con más intención que lucimiento para más tarde no ver, ni tan siquiera, la posibilidad de hacerle un quite. Salió decidido José Antonio con la muleta, pero el toro no podía con su alma. Parado y escaso de raza el de Olga Jiménez un astado que imposibilitó faena alguna. Tras pasaportar al toro Morante fue silenciado.
 
Solo algunos detalles de Manzanares ante el noble quinto
 
El quinto fue otro toro con nobleza pero con muy poca transmisión, un astado con el que Manzanares se encontró a gusto pero con el que tampoco pisó el acelerador. El alicantino volvió a realizar una faena monótona a un astado que siempre quiso que lo trataran con suavidad. Acertó en llevarlo tapadito en una primera serie donde el toro evidenció que no iba a tener la raza suficiente para irse tras los vuelos. Nunca tiró ni enganchó la embestida de animal, siempre se dejó venir al toro para más tarde de empaparlo de muleta y soltar rápido la embestida. El alicantino tapó sus defectos con su innata elegancia, algo que en esta ocasión tampoco le bastó para cincelar una faena compacta. Tras pasaportarlo acabó siendo silenciado.
 
Silenciado Aguado con el marmolillo que cerró plaza
 
Muy protestado fue el sexto, un toro de Olga Jiménez que acusó una manifiesta falta de fuerzas. Astado con el que Aguado no pido ahormar faena alguna debido a su endeblez. Bien es cierto que no perdió las manos durante la labor del sevillano, pero también es cierto que este nunca le apretó. No se desesperó Aguado, buscando siempre citarlo en la media distancia y torearlo en línea. Sevilla agradeció la brevedad del espada hispalense dentro de una labor con buena disposición pero sin premio final.
 
Ficha: Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Primera de la Feria de San Miguel. Corrida de toros. No Hay Billetes. Toros de Hermanos García Jiménez con nobleza y buen ritmo a derechas el desfondado primero; con buen ritmo y entrega a derechas el mansito pero emotivo segundo; con nobleza y buen ritmo el soso tercero; sin una pizca de raza el desfindado cuarto; de desrazada condición el soso quinto; muy agarrado al piso el flojo y soso sexto.
Morante de la Puebla, silencio y silencio.
José María Manzanares, ovación y silencio. 
Pablo Aguado, oreja y silencio.
Incidencias: El público obligó a saludar a Morante tras el paseíllo, invitando a la terna a acompañarlo.

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