Cirugeda se alza con el Camino hacia Las Ventas

En Directo


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ


La plaza de toros de Las Ventas ha sido testigo, este martes 11 de octubre, de la Final del Certamen de Camino hacia Las Ventas. Los novilleros Cirugeda, Alejandro Chicharro y Joel Ramírez se midieron a los de Rodríguez Espioja. Los astados desprendieron movilidad y entrega, buscando la tela abajo, con recorrido y prontitud. La excepción llegó a partir del tercero. Cirugeda dejó el trazo largo a disposición del recorrido que le ofrecieron sus erales. Además culminó sus faenas con el acierto en la suerte suprema. Chicharro tuvo determinación y definición ante los de su lote, con un toreo de cercanías que empañó por la espada. Joel Ramírez se midió a un novillo complicado que le volteó en más de una ocasión. Con el último no tuvo opciones.

Cirugeda abrió la tarde con un saludo de sobresaltos en el que trató de meterlo en los vuelos de su capote de rodillas. En la réplica al quite se lo llevó por delante, pero se repuso y volvió para culminarlo. Empezó la faena desde los medios, de rodillas, esperándolo en la larga distancia, dejando algún que otro pase cambiado por la espalda. Se levantó y siguió toreando, sobre el pitón izquierdo, con ligazón, dejándole los vuelos en el morrillo y tirando del animal en cada pase. Cambió, dejando la muleta sobre su mano derecha, bajándole el engaño, midiendo y vaciándolo. Se fue alejando de los medios, ya casi en el tercio, toreando a placer, alargando los pases, llevándolos hasta el final. Cambió la ayuda por la espada, pero falló con ella.

Chicharro se fue a los chiqueros para recibir al primero de su lote. Lo bregó buscándolo por abajo, ganando terreno para sacarlo a los medios, donde logró rematarlo. Llegó el último tercio y quiso anclarse de rodillas en los medios para iniciar la faena de muleta, pasándolo por la espalda, aprovechando la inercia, pero dejándoselo cada vez más corto. Se tuvo que levantar y seguir llevándolo. El eral tenía movilidad y atendía con prontitud al cite, repitiendo a las demandas de Chicharro. Toreó con desmayo, ciñéndoselo. En el toreo al natural, el espada se encajó para seguir toreándolo, llevándolo hasta el final, y siguiéndolo con el giro de muñeca en el siguiente. El novillo metía la cara abajo y no tenía inconveniente en alargar su recorrido. Falló con la espada.

Joel Ramírez se fue a portagayola para recibir al tercero de la tarde, pero el novillo primero remató en tablas y después entró en el percal. Lo siguió llevando, muy despacio, alargando el saludo capotero, pero pudiendo lucirse a pesar de algunas sombras. Se fue de rodillas a los medios, pasándolo, aprovechando la inercia inicial del primer cite en la larga distancia. No tardó en levantarse y seguirlo. Tomó la muleta sobre la mano derecha, pasando entre protestas, soltando la cara al final de cada pase. Joel midió las tandas y las ajustó. Cambió al natural, intentando abrir el compás, alejándolo del cuerpo, pero cerrando su recorrido para mantenerlo cosido. Antes de retomar el pitón derecho, el eral hizo por él, volteándolo con fealdad y avisándole otras tantas. Mantuvo a la plaza en un suspiro, las embestidas eran inciertas y el animal sabía donde estaba el cuerpo. Aún así, Joel se recompuso una y otra vez, alargando el último tercio. Falló con la espada. Había que contar los pases, apurándose con el.

Marcaba el ecuador del festejo Cirugeda, que trazó un saludo lucido en el que pudo unir y dar continuidad. Quiso empezar de rodillas, también en los medios, envolviéndose el novillo a su alrededor. Después, pasó el engaño a su mano derecha, toreando con un trazo infinito en el que le mostró la salida. Lo mostró al natural, pero tras una tanda volvió al pitón derecho. Le dejó el pico en la cara y con el que después tiró hacia atrás. El novillo se movía y le permitió la continuidad al joven espada. Sin embargo, la transmisión del astado, así como su entrega, no tuvo nada que ver con la de los novillos anteriores. Cirugeda no dejó pausas en la faena. Mató con acierto y determinación.

Chicharro se fue directo a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al segundo de su lote. Le costó atar al quinto de la tarde, logrando estirarse con el novillo. Inició la faena de muleta con un ligero tanteo por abajo, genuflexo. Después lo dejó respirar y lo empezó a llevar por el pitón derecho. Le costaba seguir los pases una vez que paraba, lo mismo le ocurría con el primer cite de cada tanda. Tenía que acercarse, adelantarle la mano y meterlo. Una vez metido, el animal respondía con movilidad y repetición, aunque no con una embestida humillada y profunda. Encontró el compás al natural, pero solo con la primera tanda sobre el pitón izquierdo, ya que aprendió rápido y las siguientes le costaba tragárselas, tocando la tela y metiéndose por dentro. Volvió al pitón derecho, logrando ligar una tanda rota por abajo y llena de entrega. Alargó en exceso la faena, una faena con un animal venido a menos. Le falló la espada.

Joel Ramírez cerraba la tarde, saliendo del burladero para ir a la puerta de chiqueros. Lo recibió a portagayola, para después bregarlo. Llegó a la muleta sin previo aviso, se arrancó y entró. Se fue a los medios para poder empezar la faena, pero la armonía y acople parecieron ausentarse. El astado pasaba por la tela sin mayor transcendencia, acudiendo al cite sin mayor entrega. Joel se puso y trató de recetarle un poco de su toreo infinito, pero el de Rodríguez Espioja se estaba rajando, cada vez más cerca de las tablas y con la mirada puesta en ellas en su salida. 

Madrid. Toros de Rodríguez Espioja para Cirugeda, vuelta al ruedo y oreja; Alejandro Chicharro, silencio tras aviso y silencio; Joel Ramírez, saludos tras aviso y silencio.

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