Una vuelta al ruedo en una tarde sin vuelo

Crónica


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

El mes de septiembre en la Plaza de toros de Las Ventas estaba marcado por los desafíos ganaderos. En la tarde del domingo, los diestros Octavio Chacón, Pepe Moral y Venegas se midieron a los astados de Palha y Saltillo. Los astados de Palha mostraron una mayor durabilidad en las telas, mientras que el de Saltillo, concretamente el segundo de la tarde, se desfondó en el tercio de varas. Las condiciones quedaron claramente mermadas en ambos hierros, teniendo que ser devueltos el quinto y el sexto. Se desarrollaron faenas de tira y afloja, en los que la uniformidad quedaba a merced de las embestidas de los animales. Chacón ejecutó un gran trabajo en el capote, bregándolos, llevándolos con suavidad por abajo. En el último tercio no se pudo expresar, pues el primero se le quedaba muy encima y el segundo no podía. Pepe Moral alargó hasta sacar todo lo que los animales ofrecieron, pero teniendo que aguantar los parones en mitad del pase, sin nada destacable. Algo mejor con el tercero de la tarde estuvo Venegas, que dejó la primera y única vuelta al ruedo de la tarde tras una petición mermada.

Chacón saludó al primero de la tarde, un toro de Palha al que abrió hasta recoger y encelar junto a las tablas. Tras un cuestionable tercio de varas y un salvable tercio de banderillas, llegó el tanteo por bajo de Octavio Chacón. Abrevió las probaturas y empezó a torearlo al natural, abriendo por alto y mostrando la salida. Lo tomó por el derecho, trazando pases de mayor calado, profundidad y determinación. Tenía que corregir en mitad del muletazo, el animal se movía rápido y se le quedaba encima. Evitó que le tocara la tela, pues el animal ya soltaba la cara a su salida, así que hubo que llevarlo con mucha suavidad. Cerró con una nueva tanda, esta vez sobre el pitón izquierdo, muy despacio, sin precipitarse. Mató con acierto.

"Astudero", el segundo de la tarde fue ovacionado en su salida. Pepe Moral fue el encargado de recibirlo, atándolo en corto y enseñándolo por abajo. El de saltillo se arrancó con garbo y viveza al caballo. Moral se fue a su encuentro, pasándolo por ambos pitones, tirando hacia adelante hasta dejarlo en los medios y sacarlo de los terrenos del siete. Tuvo que adelantarle la mano, enganchando bien la embestida para después mantenerla. El de Saltillo andaba justo, tuvo que mimar las embestidas, sin poder bajarle la mano en exceso, acortando las tandas, ayudándolo. Al natural, en cuanto le apretaba un poco más de la cuenta se paraba, teniendo que aguantarle en mitad del nuletazo. Se descalzó para volver a la cara del animal, provocando y cruzándose, dejandosela en la cara logró robarle algún que otro pase, muy despacio. Metió la mano al segundo intento.

Saltó al ruedo el tercero de la tarde y segundo de Palha, un toro al que saludó Venegas con una brega con la que lo fue sacando de los terrenos del siete para llevar hacia el tercio. Se lucieron los de plata, siendo ovacionado Otero. El diestro brindó más allá del tercio, dejando la montera, para después ir a buscarlo. Lo citó en la distancia larga, aprovechando la inercia para atarlo en corto e ir ganándole terreno. Siguió sobre el pitón derecho, alargando, con la franela en la cara. Le faltó limpiar el muletazo a su salida, pero lo fue depurando con el avance de la faena. Se asentó y lo dejó pasar alrededor de su cintura, sin descanso, sin reposar las embestidas. Paró y le dio tiempo, pero el animal había marcado las tablas, así que tuvo que evitar que se le fuera. Continuó la faena sobre el pitón izquierdo, con unos vuelos que trataron de estirar su recorrido. La espada tuvo un efecto fulminante.

Chacón salió para frenar al segundo de su lote, un toro de Saltillo al que le costó fijar en su capote. Lo recogió hasta envolverlo para después sacarlo de las tablas en una meritoria labor de brega en el que lo mostró por abajo. Fue tirando del animal en los primeros compases del último tercio, hasta dejarlo algo más alejado de tablas. Eligió la mano derecha, pasándolo de uno en uno, esperando su entrada al cite, ligeramente tardía y mermada tras el tercio de varas. Cambió al pitón izquierdo, abriendo por alto, sin agobiarlo ni contrariarlo, pues el animal llegaba hasta donde podía. No había prontitud ni armonía, así que Chacón apuró en las distancias cortas, pasándolo sin que la faena rompiera. Recuperó el pitón derecho, pero solo había medias arrancadas, obligándose a pasar. El diestro no dejó que se fuera sin torear y lo exprimió a base de suavidad y toreo lento, dejándole los vuelos y mostrándole la salida.

El saludo de Pepe Moral resultó ameno, llevando al astado, bregándolo, sin lucimiento. Tras el tercio de varas el animal terminó por echarse, finalmente, fue devuelto. Con el sobrero de José Luis Pereda logró estirarse a pies juntos con el capote. Empezó la faena con algún que otro pase cambiado por la espalda, captando la atención del público. Siguió sobre el pitón derecho, con una tanda templada en la que se lo llevó a los riñones, prolongando la embestida. Le bajó la mano y el animal siguió atendiendo al cite, con movimiento. Había continuidad y ligazón, rompiéndose en la faena, pero faltando un punto más en su movilidad. Alargó ligeramente la faena y deslució en la suerte suprema.

Venegas le fue ganando terreno al último de la tarde, bregándolo hasta llevarlo a los medios. El toro no podía embestir y al entrar al caballo cayó sobre el albero. Fue devuelto a corrales y en su lugar salió el segundo sobrero, de la ganadería de Torrealta. Venegas se pudo estirar ligeramente con el sobrero en el saludo. Inició la faena pasándolo por ambos pitones, pero el animal tenía las fuerzas justas, con una embestida insípida. Sólo podía pasarlo de lado a lado, saliendo con la cara por encima del estaquillador en la muerta de cada pase. Se le iba a las tablas y ya no había nada que mostrar. Falló con los aceros.

Madrid. Toros de Palha y Saltillo para Octavio Chacón, palmas y silencio; Pepe Moral, ovación y silencio; Venegas, vuelta al ruedo y silencio.

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