Parejo brilla en Arganda

Crónica 


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Arganda sigue avanzando en su Feria Taurina de novilladas. Este viernes 9 de septiembre, celebraba una novillada, siendo Álvaro Burdiel, Christian Parejo y Fabio Jiménez los que se encargaran de estoquear a los de Jandilla. El encierro ha presentado grandes dificultades, siendo muy desiguales entre ellos, con embestidas complejas, teniendo que medir bien las distancias. El quinto de la tarde fue el que acompañó, siendo la mejor faena de la tarde, firmada por el novillero Christian Parejo. Las espadas fueron otro hándicap en la tarde este viernes, a pesar de la clase, el corte clásico, la torería y la plasticidad que mostraron Burdiel y Jiménez.

"Pijotero" abrió el festejo en las manos de Álvaro Burdiel, que le costó adentrarlo en el capote. No ayudaba al lucimiento. Lo sacó de tablas tirando del astado, para después pasarlo genuflexo, probándolo en los medios. Empezaban a sonar los primeros compases de la banda de música y con ellos los pases sobre el pitón derecho. Tiraba con firmeza, pero pasaba abriéndose, sin interés en la continuidad de los pases. Cambió al natural, pasándolo de uno en uno sin que se terminara de emplear. Los vuelos en el morrillo lo mantuvieron en la faena, pero sin que rompiera. Acortó distancias y lo aguantó, sin dejar de insistirlo. La espada entró al tercer intento.

El saludo capotero de Christian Parejo no pudo ser lucido, el segundo de la tarde no se lo permitió. Aunque logró dejar algún que otro lance. Empezó la faena pegado a tablas, pasándolo por alto y por bajo, entre probaturas, pero sin dejar de tirar del animal hacia adelante. Se decidió por el pitón derecho, el que tocó con firmeza, adelantándole la mano sobre el morrillo y llevar metida la embestida desde el inicio. Tuvo que mantenérsela muy puesta, sin abrirlo, toreándolo sin que parase. Sobre su mano izquierda, no dejó de buscarlo hacia adelante, provocándolo, pero sin dejar de conducir su embestida. Empezó a alargar el pase con los vuelos, pero se le quedaba corto y le obligaba a rectificar. Retomó el pitón derecho, cruzándose, de uno en uno, aguantando en el sitio mientras se iban acortando las distancias. El novillo había perdido toda su movilidad. Cerró por manoletinas para después dejar una espada.

El tercero de Jandilla se corrió la plaza antes de entrar en el capote de Fabio Jiménez, quien logró encelarlo, ganándole terreno hasta estirarse con el. Costó adentrarlo en los primeros compases de muleta. Lo acabó metiendo con suavidad, tirando de la embestida hacia adelante, dándole sitio y tiempo. Tiró del animal para cambiar los terrenos, ya que aquellos junto a chiqueros no le favorecían. Sobre el pitón derecho, tocó y llevó, mostrándose con rectitud, pero sin poder aprovechar una inercia en las series. El de Jandilla salía desentendido de la franela, así que a base de insistirlo en las distancias cortas y provocarlo logró robarle las embestidas. Al natural, recogió mejor al animal, siendo los vuelos los que le envolvieran en el giro de muñeca y lo devolvieran a la tela. Lo pasaba y se quedaba en el toreo con su mano derecha, a base de buscar e insistir. Ligó por manoletinas los últimos compases. Falló con la espada y el animal dobló con el golpe de cruceta.

Marcaba el ecuador del festejo un astado que fue rematando en tablas y que entró con ganas en el percal de Burdiel, que se pudo lucir hasta sacarlo en los medios. Lo sacó en un tanteo tirante por abajo, para después decidirse por el toreo al natural, con suavidad y cadencia, envolviéndolo a su alrededor. El novillo presentaba alguna que otra aspereza, que Burdiel fue limando poco a poco. Cambió los terrenos y empezó a pasarlo por el pitón derecho, pero buscaba más y se metía más por dentro. Una vez dentro, sin que tocara la tela, la seguía con pinceladas de calidad, pero sin que terminara de tomar vuelo. Burdiel, con clase y cadencia, se lo dejó vencer sobre su cadera, pero sin que llegara a los tendidos. La espada se le resistió.

Parejo saludó al quinto, recibiéndolo en su capote con una larga cambiada que le arrebató la seda de las manos. Retomó el saludo para estirarse hasta sacarlo. Inició la faena con determinación, a pies juntos, esperándolo en los medios, para dejar un pase cambiado por la espada y ligar a base de inercia. Parejo siguió sobre el pitón derecho, envolviéndoselo a la cadera, en un toreo cadencioso y con ritmo en el que pudo exprimirlo en los primeros compases. En el toreo al natural, le citó en el morrillo, enganchando la embestida y continuándola en los vuelos. Tras el buen recital de toreo que había dejado sobre el derecho, encajado, mirándolo pasar alrededor de su cintura, quiso insistir por el pitón izquierdo. Tenía la faena hecha, no quiso alargarla, solo había que matarlo y la espada entró a la primera.

Fabio Jiménez cerraba la tarde con un novillo al que le costó fijarse en la tela. Lo tanteó por abajo, bajándole la mano, sacándolo de las tablas. Lo tocó en el morrillo dándole continuidad, sin que se le desligara de la tela. Mano delantera, alargando su recorrido hasta el final, manteniéndole la franela abajo. Abrió y recogió, tomándolo la distancia, imponiéndose, manteniendo la verticalidad y quietud, a pesar de las asperezas que el novillo presentaba. Desarrolló su faena en los medios, tapando el cite, dejándolo dentro de la tela. Volvió al pitón izquierdo con un toreo al natural en el que esperándolo, después amortiguaba su embestida en la tela, en un muletazo limpio. Sobre su mano derecho, ya en el tercio, lo llevó muy colocado, no había margen de error, siempre buscando delante.

Arganda del Rey. Novillos de Jandilla para Álvaro Burdiel, silencio y vuelta al ruedo; Christian Parejo, ovación y dos orejas; Fabio Jiménez, silencio tras aviso.

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