Oliva Soto, Puerta Grande en Guillena

Reseña

GUARISMO DEL OCHO

Oliva Soto abría la tarde en Guillena, frenando al primero de su lote, meciéndolo en el capote a base de verónicas. Inició la faena por alto, tanteándolo, muy despacio, enganchándolo delantero, ganándole terreno. Dosificó las tandas, dejándolo respirar, teniendo que volver a la cara muy en el sitio, pues el animal se metía por dentro.

"Tramposo" entró en el capote de Rafa Serna, que lo llevó muy despacio y con mucho mimo. El animal no le puso las cosas fáciles al espada, se acercó y lo tanteó, pero le soltaba la cara buscando el cuerpo. Siguió ciñéndose, pero no había nada para lucirse ni expresarse.

Al tercero de la tarde lo frenó Ruiz Muñoz, pero el animal no presentó fijeza ni le dio continuidad al saludo. Lo tanteó con ligereza para empezar a torear con mucha suavidad, tomándole la distancia, tocándolo delantero y encauzarlo, tratando que culminara el muletazo. Falló al primero intento, pero hundió el acero al segundo.

Marcaba el ecuador de la tarde Oliva Soto que se encargó de frenar al segundo de su lote estirándose en el percal con lucimiento. Pidió una silla y empezó la faena sentado, aguantándolo, rompiendo la plaza. Siguió encajado, llevándolo a compás, dándole continuidad, aguantándolo, insistiendo para que atendiera al cite, pero cada vez se iba apagando más.

Rafael Serna frenó al segundo de su lote en un recibo breve y habilidoso. El animal en los primeros compases de la faena no se le pudo tantear, rápidamente marcaba querencia. Lo sacó de aquellos terrenos, llevándolo hacia los medios, tapándolo, dejando que solo viera tela. Se la dejó puesta y encontró ligazón y mucho sabor, calando en los tendidos. Lo exprimió con delicadeza y buen ritmo, evitando que se rajara.

Abrió y recogió la embestida repetidora del sexto. Ruiz Muñoz lo probó por ambos pitones, sacándolo al paso, para después seguir tanteándolo por bajo y pies juntos. Insistió en sacarlo a los medios para tocarlo, fijarlo y encauzar. Le adelantó la mano, abriéndolo, acompasando la embestida, sin dejar nada al azar. Había que estar muy metido, muy cruzado para que el animal se metiera en la franela.

Guillena. Toros de Manuel Blázquez para Oliva Soto, oreja y dos orejas; Rafael Serna, ovación y vuelta al ruedo; Ruiz Muñoz, ovación y ovación

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