Damián Castaño pasea la única oreja de la tarde

Crónica 


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

La Copa Chenel celebraba una nueva corrida de toros, en esta ocasión en la localidad madrileña de Navas del Rey, en la plaza de toros La Criticá. Alejandro Morilla, Damián Castaño y Cristóbal Reyes se midieron a los astados de Torrenueva y La Palmosilla. Los astados salieron con genio, buscando en tablas, eran de los que pedían el carné y mantenían la atención del respetable. Exigieron a los diestros, avisándoles, sin perderles de vista. La tarde la marcó el percance de Alejandro Morilla en el primer toro de la tarde, al ejecutó la suerte suprema resultó herido por asta de toro en la zona de la muñeca, lo que le llevaba directo a la enfermería y le impedía continuar la lidia. El festejo pasó a ser un mano a mano en el que la entrega no fue suficiente, hubo exigencia y solo se paseó una única oreja, la que cortó Damián Castaño al cuarto de la tarde. Cristóbal Reyes encontró el compás en el tercero, que a pesar de la frescura de su alternativa, supo dar la cara. Ante el segundo de su lote, no logró pararlo, aunque la espada no le ayudó en toda la tarde, pues fue su debilidad. 

Alejandro Morilla se fue a chiqueros para recibir a portagayola al primero de la tarde, a un toro que se llevó el capote consigo. Trató de frenar y templar unas embestidas de cabeza alta y mucho genio. El tercio de varas se cambió sin que el animal recibiera un solo puyazo, pues en su primera entrada al caballo este lo derribó. Lo recibió junto a las tablas, a pies juntos, por alto, pasándoselo por la espada, intercalando. Lo sacó al tercio y comenzó a torear, el animal no ofrecía una embestida uniforme, sino que cabeceaba sin bajar la cara. Acabó atemperando la embestida  regulando su recorrido, midiendo las distancias y la altura, sin parar de colocar. Al natural, le dejó los vuelos, alargando la embestida, hasta el final, pero sin una faena lucida. Le cogió el aire al que bailar, sin evitar las miradas al meterse en su terreno. Finalmente, le soltó la cara, rompiéndole la taleguilla. El de Torrenueva estaba pendiente de demasiadas cosas y Morilla se lo dejaba en la cadera, acortando cada vez más las distancias. Se tiró a matar, dejando una buena estocada, pero cortándose en la mano izquierda. Tuvo que pasar a la enfermería.

Damián Castaño recibió al primero de su lote muy despacio, estirándose con el, en un saludo lucido a base de verónicas. El inicio de la faena de muleta trató de pararlo y fijarlo, estirándose entre probaturas. El animal tragaba de dos a tres muletazos, después salía huyendo hacia las tablas. No se le podía andar, pues este se le iba, había que cogerle delantero,  fijarlo con la voz y guiarlo. Tenía un gran peligro sordo entre manos, un toro sin entrega que miraba y sabía lo que se dejaba, había que llevarlo muy tapado, sin darle a elegir. Acabó toreándolo en las tablas, donde el animal demandaba. Muy despacio le fue arrancando embestidas, sin llevarle la contraria. Le costó doblar.

Cristóbal Reyes estuvo muy en torero con el capote ante el primero de su lote, luciéndose a buen ritmo. Cristóbal trazó un tanteo ligero, sin excederse por abajo, sosteniéndolo. Tomó la muleta con la mano derecha, midiendo la durabilidad de las embestidas, diseñó series cortas, de menos a más. Empezó a encajarse con él, obligándolo abajo, alargando las embestidas, con un trazo mucho más largo, profundo y determinado. Lo abrochó en los vuelos, respetando los tiempos, sin agobios, culminando el propio matador los pases. Lo buscó en los vuelos, llevándolo totalmente metido, dejándoselos puestos, ralentizando el compás. El animal ya había dado todo lo que tenía dentro, terminó por rajarse, pero Cristóbal quiso culminar su faena, ya en las tablas, arriesgándose, sin nada que poder exprimir en estos compases, el de La Palmosilla ya solo miraba, sin molestarse en tomar la tela.

Alejandro Morilla no pudo salir a matar al cuarto, tras el percance sufrido al entrar a matar al primero de la tarde. En su lugar salió Damián Castaño, que lo recibió muy despacio tirando de el hacia delante. En la faena de muleta empezó con determinación, midiendo muy bien los tiempos. Sobre el pitón derecho, lo tocó abajo y lo fue abriendo, respetando los tiempos entre tandas. Sacó repertorio y se permitió el lucimiento. El animal acometía abajo, aunque con una embestida ligeramente descompuesta y en dos tiempos. Había que pararlo y reestructurar. No terminó de bajar la cara, pero obedecía si previamente lo fijaba, parabas y tocabas para poder encauzarlo.

Cristóbal Reyes trazó una saludo en el que bregó al quinto de la tarde, tratando de fijarlo, llevándolo más allá del tercio. Las probaturas se desarrollaron por abajo, por ambos pitones. Después tomó la muleta sobre el pitón derecho, dándole salida, adelantándose al toro, buscándolo. Diseñó la tanda uno a uno, cruzándose, provocándolo a pitón contrario. Tocó con firmeza y, desde los medios, encauzó las embestidas. No encontraba el compás al que llevarlo y ligarlo, pues rectificaba, sin evitar que se encontrara con la tela y soltara la cara. No hubo lucimiento, no pudo pararlo. Acortó la faena, sin nada más que mostrar, cambió la ayuda por la espada. Falló nuevamente con la espada. Pero volvía a fallar con los aceros.

Damián Castaño salió para recibir al último y frenarlo, pudiendo estirarse de nuevo, aunque no como hizo en sus toros anteriores. En el tercio de varas, el caballo volvió a caer y con él, el astado. Resultó uno de los tercios de banderillas más ceñidos y en los que mejor se lidió. Damián inicio el último tercio tirando del animal hacia delante, tanteándolo por ambos pitones, esperándolo. No presentaba una embestida dotada de uniformidad, al contrario se descomponía con facilidad y avisaba. Le provocó a pitón contrario, fijándolo, pero sin poder evitar que el toro estuviera con el y lo buscara soltando la cara arriba. No le faltó entrega al diestro, que puso todo lo que al astado le faltó, dejándosela puesta y tocando con contundencia, aguantándolo en el sitio. Hundió el acero al segundo intento, pero no sería suficiente, tuvo que recurrir al descabello.

Navas del Rey. Toros de La Palmosilla y Torrenueva para Alejandro Morilla, herido Damián Castaño, vuelta al ruedo, oreja y aplausos; Cristóbal Reyes, silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

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