Lea Vicen y Guillermo Hermoso de Mendoza, doble Puerta Grande en Madrid

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

Madrid celebraba la segunda corrida de rejones anunciada en la Feria de San Isidro. La tarde llegaba con algunas modificaciones, iba a ser un día especial, un padre confirmaba la alternativa a su hijo. Sin embargo, Pablo Hermoso se caía del cartel unas horas antes, así que la confirmación quedaría en un mano a mano entre Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza, que se midieron a los astados de Carmen Lorenzo y El Capea. El público estuvo entregado en sus respectivas actuaciones. Además, los astados resultaron manejables, a pesar de que se viniera a menos. Ambos cautivaron a los tendidos, saliendo por la Puerta Grande. Guillermo derrochó rotundidad y mucha clase, cuajando una gran actuación ante el quinto de la tarde. Lea estuvo digna, con tablas, buscando las opciones a los de su lote. 

Salió "Flor" el primer toro de la tarde, al que se encargó de recibir Guillermos Hermoso de Mendoza, qhe confirmaba la alternativa de manos de Lea Vicens y Sergio Rodríguez. Logró atar en corto al astado, después de que se quedara emplazado, dejando así un buen rejón de castigo. Llegaron las banderillas y con ellas las distancias cortas, ciñéndose a un animal intermitente, con el que se lució al quiebro. También hubo carreras laterales en las que acabó por frenarlo, para después envolverlo y ligarlo a la grupa. Le dio la movilidad que al astado le faltó, calando en los tendidos del público venteño. Falló con la espada.

El segundo de la tarde fue un toro escaso que se desligaba rápidamente del caballo, sin mostrar interés, aunque en ocasiones, en los momentos previos al rejón de castigo, le apretara a Lea. La rejoneadora francesa le buscó las vueltas a la faena, provocando al astado, ciñéndoselo a la grupa, evitando que se le fuera definitivamente. Lo tomó desde las distancias margas, asegurando los terrenos. Una vez metido, el animal la buscaba, arrancándose con ella, dándole un toque de emoción a las banderillas. Era parado y fue en los medios, envolviéndolo donde le hundiría el rejón de muerte, pero sin acierto.

El segundo para Guillermo Hermoso de Mendoza se recorrió la plaza antes de centrarse en la grupa del caballo. Le costaba mantener aquellas distancias cortas, el astado no se arrancaba recto hacia el rejoneador, sino que se abría ligeramente, por lo que el rejón de castigo no fue de la manera más lucida. Sería junto a las tablas, donde Guillermo lograra encelarlo y llevarlo metido, totalmente metido, alcanzando la ovación del respetable. Ahora ya en el quiebro, metido más hacia los terrenos de la querencia, dejó los pares, enganchándolo, a base de provocaciones y distancias muy cortas. Tenía medias arrancadas, dispersas y de poca entrega. Lo tuvo que poner todo Hermoso de Mendoza ante un animal venido a menos, pasando de más a menos movilidad. Antes de pasar al rejón de muerte dejó alguna que otra banderilla corta, a toro parado. Logró pasaportarle en el descabello.

Lea Vicens se encontró con un astado al quenpudo atar en corto en el recibo, dejando un buen rejón de castigo. Con las banderillas volvió a echaremos a la grupa, el animal presentaba movilidad, continuidad y fijeza. Las dejó al compás de las palmas, en una faena llena de viveza en la que Lea caló hondo en los tendidos. En las distancias cortas ralentizaba el compás, buscándolo al quiebro, siempre tirando del astado, que atendía con prontitud. La rejoneadora se lució en las banderillas cortas. Lo pasaportó con aseo.

Guillermo Hermoso de Mendoza salió al ruedo, con la firmeza que ya había demostrado con el anterior astado. Se lo pegó a la grupa y lo enceló. Sin embargo, deslució el rejón de castigo, que no llegó a romper y se quedó entero en el animal. Tuvo que ser el subalterno el que se encargará de terminar de partirlo. Con clase y mucho ritmo, llevándolo totalmente cosido a la grupo, jugándosela en las distancias cortas dejó la primera banderilla. Sin embargo, nada tuvo que ver con los palos puestos al quiebro, donde se lo ciñó, citándolo desde la larga distancia. Culminó con elegancia, dejando las banderillas cortas para cambiar y dejar un gran rejón de muerte. Completó una gran actuación, a un buen toro de Carmen Lorenzo.

El sexto salió con viveza, pero no con entrega, buscaba las tablas y solo de vez en cuando, cuando se encontraba con el caballo lo seguía sin más. Trató de ligarlo una vez hundido en rejón de castigo. Logró sacarlo de tablas y dejarlo en los medios, donde le dejaría la primera banderilla tras buscarlo al quiebro. No dejó de tirar del animal, dejando buenas carreras laterales en las que lo llevó metido. Algo de más de discrepancias generaron el resto de palos. Sin embargo, la rotundidad con la que se expresó le permitió cortar una oreja y salir por la Puerta Grande.

Toros de El Capea y Carmen Lorenzo para Lea Vicens, silencio, oreja y oreja; Guillermo Hermoso de Mendoza, ovación, oreja y dos orejas.

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