Confirmación y reafirmación

 Crónica 


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Madrid estaba de celebración, Las Ventas albergaba la corrida goyesca de la Feria de la Comunidad de Madrid. Uceda Leal, Antonio Ferrera y Francisco de Manuel se midieron a los astados de El Cortijillo. Toros escasos, de poca entrega en la tela, había que inventarse las faenas, dosificando las fuerzas. Uceda Leal cuajó una de las mejores faenas de la tarde, el animal lo permitió, pero el presidente, tras la polémica Puerta Grande del día anterior, negó la oreja. Sus opciones de triunfo se esfumaron con el arrastre del primero de su lote, pues el segundo mostró todas sus opciones sobre el pitón derecho. Francisco de Manuel derrochó serenidad, con la madurez y aplomo que requiere Las Ventas. Sin embargo, los de su lote cumplieron con las líneas generales de la tarde, muchas teclas, pero sin que pudieran llegar a romper. Estuvo a la altura, por encima del sexto, al que le pudo, a pesar de las condiciones que este brindaba. Antonio Ferrera no terminó de sacar su repertorio al completo. Toreando en corto a unos toros que necesitaban algo más de distancia. Con el segundo de su lote tomó distancias, sin calar en los tendidos. Una tarde de confirmación y reafirmación, Francisco de Manuel confirma su alternativa, superándose y entregándose; mientras que Uceda se reafirma en su plenitud como torero.

Francisco de Manuel, que confirmaba alternativa, abría la tarde junto a "Socarrón", que salió suelto, buscando las tablas y algo agarrado al suelo. Desde el primer momento, lo quiso sacar a los medios. El astado recibió dos puyazos y se dio paso al tercio de banderillas. El diestro cambiaba los trastos con su padrino, en la ceremonia de confirmación. Se acercó a al astado, sacándolo hacia fuera, genuflexo, por ambos pitones, con un astado medido de fuerza y que tendía a meterse por dentro. En los medios, le costaba algo más arrancarse, había que cogerle muy bien la medida, una vez solventado ese problema, encontró ligazón, aprovechando la inercia del primer pase. El madrileño lo tocaba y fijaba, pero sin que este acometiera con la cabeza baja. Siguió, ahora al natural, abriéndolo, dejándole los vuelos, bajándole la mano, transmitiendo en los tres últimos muletazos de la serie. Se le acababa quedando encima, avisando. Le costó cuadrarlo, tras alargar la faena, pero dejó una buena estocada en lo alto. El animal tardó en doblar, se tragó la muerte.

"Marrullero" salió en segundo lugar. Uceda Leal lo frenó fijándolo en el percal, sosteniendo las fuerzas que este le brindaba. El animal terminó de mostrar su debilidad tras su voltereta durante el tercio de varas. Se pidió el cambio y se concedió. En su lugar salió el que se iba a lidiar en cuarto lugar, de nombre "Barbero". Se emplazó en los medios y Uceda salió para templarlo aunque sin lograr lucirse. Tras cumplir con la ceremonia en la que le devuelven los trastos, Uceda se dispuso genuflexo, pero sin encontrar la fijeza. Lo tanteó por ambos pitones y siguió toreándolo, fijo en la arena, mirándolo pasar, imponiéndose. Cadencia y temple, acompañando las embestidas de un animal al que le quiso hacer las cosas bien, en tandas cortas. Su cintura y muñeca hablaron, transmitieron, a pesar de las asperezas que el de El Cortijillo mostraba. Al natural, dejó unos pases largos y poderosos en los que los vuelos le hicieron romper. Se colocó en suertes, metió la mano y lo pasaportó.

Antonio Ferrera no lo dejó correr y fue directo a su encuentro. Sin embargo, el animal no mostraba interés en el percal. Logró lucirse en algún que otro lance. Lo tanteó por abajo, buscando las teclas, calculando las distancias y altura. Lo citó, fijándolo, para después bajarle paulatinamente la mano y encauzar su embestida. El pitón derecho fue el elegido para envolvérselo en la cintura, limando las impurezas que el astado mostró, sobre todo en su salida. Templó y ralentizó al animal, toreándolo en el tercio, sin la ayuda. Continuó por la derecha, ahora ya al natural, dejándoselo en la cadera, para cambiar el pie de apoyo y seguir, ahogando las embestidas, pues se las dejó encima. Falló con la espada.

Durante el saludo capotero al cuarto de la tarde, Durante el saludo capotero al cuarto de la tarde, Uceda solo le pudo pegar un solo capotazo de brega. Tras sonar el cambio de tercio y ya con el caballo en la plaza logró estirarse hasta en dos ocasiones. El astado no se prestó, salió suelto. Inició el último tercio junto a las tablas, acudiendo a su encuentro, cruzándose hasta captar su atención. Se basó en las probaturas por abajo, aguantando las embestidas. Sobre el pitón derecho, siempre cruzándose y tirando hacia delante, le bajó la mano, tocándolo con firmeza, para después curvar las embestidas. Al natural, citó y guió su recorrido, pero sin la prontitud que tuvo el anterior. El pitón derecho le ofreció más opciones. Soltaba la cara en la salida de los muletazos, desluciendo la faena y buenas maneras que había demostrado el diestro madrileño durante el último tercio.

Ferrera no esperó y frenó al segundo de su lote, un animal que se arrancaba con viveza, pero que no humillaba. Lo fue sacando sin prisa pero sin pausa hacia los medios, tanteándolo por abajo, genuflexo, sometiéndolo. Continuó sobre la mano derecha, sin llegar a calar en los tendidos. El animal acometía con obediencia y fijeza, aunque no bajaba la cara del todo. Sin embargo, Ferrera tomó distancia con el astado, sin terminar de pasárselo cerca, en una faena poco incisiva en la que se le pudo exprimir más al de El Cortijillo. Cuando quiso sacar provecho, el astado dejó de atender a la franela, totalmente fuera de la faena. En la suerte suprema metió la mano arriba.

Francisco de Manuel se encargaba de cerrar la tarde en un buen saludo capotero. El último tercio empezó de manera inesperada, el animal se arrancó hacia el cuando se disponía a brindarlo. Se puso a torear y una vez terminada esa primera carta de presentación, terminó de brindar. El animal acometía con pulcritud y obediencia, ante la buena disposición del diestro. Tuvo que cruzarse y dejársela muy puesta para diseñar las tandas. No paró de buscar los terrenos, llevándolo al natural no debía tocar los vuelos, pues descomponía su embestida. Trató de abrir y después recoger con los vuelos en el morrillo, siempre en el sitio, para llevarlo hasta el final. Tuvo que provocar sus embestidas, logrando aunar de dos en dos pases. El espada acortó distancias, poniendo todo lo que le faltaba al sexto de la tarde. Por encima del animal. Mató con acierto y determinación.

Toros de El Cortijillo para Uceda Leal, vuelta al ruedo y ovación; Antonio Ferrera, palmas y silencio; Francisco de Manuel, ovación tras aviso.


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