Dos orejas en Valdilecha

Crónica



MAR MUÑOZ

Tarde fría y ventosa en Valdilecha, donde se celebró la segunda novillada del Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid, con astados de Hermanas Ortega y El Retamar para los novilleros Jorge Molina y Leandro Gutiérrez,  cortaron un apéndice cada uno, Jorge a su primero y Leandro al último de la tarde, novillos con muchas teclas que tocar.

Jorge Molina paraba a “Espartero” estirándose a la verónica, cerrando con una media en el centro del ruedo. En el tercio, a pies juntos, lo pasó por ambos pitones, cerrando con un pase de pecho. En el centro del ruedo, con la muleta en la mano derecha, a pies juntos, lo pasó por ambos pitones cerrando con un pase de pecho que arrancó el aplauso del respetable. Lo citaba a media distancia y el astada iba a arreones. El viento no facilitaba la labor, con mano baja ligó varios muletazos en redondo, tirando de el de uno en uno. Cambió al natural, le dio tiempo y volvió a tirar de el con mano baja, cruzándose y dándole el pecho. El astado se quedaba más corto, recuperó la diestra, pero se le venía por dentro. Le ponía gusto y cadencia, finalmente, le prendió feamente, sin consecuencias. Tomó el estoque y cerró por manoletinas antes de cuadrarse y hundir una estocada que le obligó a descabellar, escuchó un aviso. Cortó una oreja que pidió el respetable.

Leandro recibió a “Sargentillo” a puerta gayola y después le recetó un lucido saludo capotero. Se dieron cuenta que había salido el novillo equivocado, pero Leandro ya lo había parado y decidió seguir toreándole. Entre la confusión el toro prendió y levantó a Leandro dentro del burladero sin infringirle daño. Genuflexo, en el tercio sacándole a los medios le probó por ambos pitones. Le toreó a media altura recetando los muletazos de uno en uno y cerrando con pase de pecho. Al natural, intentaba ligar las tandas cruzándose con el, pero el animal perdía las manos. Seguía con el uno a uno y volvió a la mano derecha, para dejársela puesta y tirar de el dándole tiempo y llevándole lejos, tapándole y perdiéndole pasos. Ligó pases lucidos que arrancaron el aplauso del público, sin duda, el astado tenía muchas teclas que tocar. Le cuadró y hundió el estoque algo contrario. A la tercera dejó media estocada que le llevó a usar el descabello. Recibió la ovación de los tendidos.

“Correrito” salió rematando en tablas y con poco interés en el capote de Jorge, que logró pararlo en el centro y a pies juntos le recetó un ramillete de verónicas rematando con una rebolera. Tras brindar al respetable, con la derecha le obligó por abajo sacándole a los medios. El astado salía con la cara alta. Jorge le ofrecía el pecho y en la media distancia le citaba desde los medios, le llevaba con ritmo y giro de muñeca, logró una tanda lucida, toreándolo en redondo, a pesar de que no pasaba de los tres pases, cerrando con el de pecho. Le dio tiempo y al natural tiró de el de uno en uno, con decisión, logrando una tanda que caló en el tendido. El astado iba a menos.   El novillero se adornaba con desplantes antes de volver sobre la derecha. Cerró faena con pases en redondo invertidos y luquesinas abrochadas con pase de pecho. Lo cuadró, pero falló con los aceros. Recibió ovación y dio la vuelta al ruedo. El presidente pidió la vuelta al ruedo para el astado.

El viento deslució el saludo con el que recibió Leandro a “Rápido”, que intentó estirarse a la verónica. Lo sacó del tercio, probándole por ambos pitones, pero el aire no cesaba. El astado no humillaba, simplemente, pasaba y levantaba la cara al salir del pase. Leandro le llevaba Largo con el uno a uno lineal, le daba el pecho buscando el pitón contrario. El animal era reservón y parado. Cambió al natural y prendió al novillero, sin consecuencias. Volvió al pitón derecho, cruzándose con el de uno en uno cerrando con pase de pecho. Al natural, se le venía por dentro y casi le vuelve a prender por lo que volvió al pitón derecho. Logró una estocada en el sitio un poco caída que le valió una oreja.


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