Santiago López Ortega se alza con el Certamen Joaquín Bernardó

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

La Venta del Batán albergaba en la mañana de este sábado 19 de marzo, la final del Certamen Joaquín Bernardó. Una final en la que destacaron la despaciosidad, temple, verticalidad de Cirugeda y Restrepo, que pudieron degustar las buenas embestidas y entrega de los astados de Hermanas Ortega. La final se la llevó Santiago López Ortega, que cautivó a los tendidos de principio a fin, aprovechando todo su repertorio. Rivero, Campano y Serrano tuvieron que rebuscar las teclas a sus astados, que fueron muchas, cortos, parados, protestones y mirones. 

Cirugeda abría la final recibiendo al de Hermanas Ortega de rodillas, para después andarlo hasta sacarlo a los medios. El animal se paraba y media durante el tercio de banderillas. Inició la faena atalonado en la arena, citándolo de lejos, para después alternar con pases por la espalda. Siguió sobre la derecha, mientras el animal seguía con celo la tela. Al natural y con un cite delantero, aprovechó los vuelos para abrirlo y recogerlo, abrochando cada serie. El de Prtega humillaba a buen tranco ante la mano baja y templada de Cirugeda. Alargó demasiado, ante la respuesta incansable del astado.

Luis Rivero quiso templar al de Hermanas Ortega, al mismo tiempo que se estiraba sacándolo al paso. El último tercio se iniciaba sin probaturas, de rodillas, en su encuentro. Trató de sacarlo y empezar a torearlo con mucha suavidad. Hubo que tirar del animal que era algo más parado que el anterior. Además, se quedaba corto, no había fijeza ni entrega, a pesar de los incansables intentos de Rivero. Llevándolo en paralelo, logró robarle una tanda que sí que llegó a los tendidos. Cerró por bernardinas, pero ya en los terrenos que el animal había pautado, en las tablas.

Álvaro Serrano condujo la embestida del tercero, recogiéndolo y envolviéndolo en la tela. Fue un inicio de faena deslucido, no quiso rectificar y el animal se encontró con el cuerpo. El astado demandaba sitio y mucha firmeza, pies se quedaba encima, sin terminar de pasar, ni de romper. Su recorrido era rectilínea, así que Serrano, sin bajarle la mano, siguó insistiendo en esa tendencia, evitando que se le quedara encima, pues se quedaba muy corto.

En cuarto lugar salió un astado protestón que se dejó llevar en el saludo capotero de Campano, iniciado de rodillas, así como en el quite por colleras de sus compañeros. En la faena de muleta le costó atender al cite del espada, así tuvo que ir a su encuentro, ponerse de rodillas y empezar a llevarlo. Le dio mucho tiempo, antes de retomar las tandas, pues el animal, entre protestas, atendía a los tres primeros pases. Se fue a las tablas, complicando la labor del novillero. Le robó alguna que otra embestida, bajándole la mano, llevándolo por fuera. 

Restrepo no dejó nada al azar, lo toreó de principio a final, desde el saludo capotero, estirándose con él. Empezó la faena en los mismos medios, de rodillas, aprovechando la inercia de la larga distancia para envolverlo en la muleta. Su toreo era toda una declaración de intenciones. Mano baja, con una armonía cadenciosa, respetando los tiempos y el sitio, construyó una faena uniforme. Lo llevó alrededor de su cadera, uno a uno. El animal atendía, fijo en la franela. Restrepo cautivó.

Santiago López Ortega optó por una portagayola por colleras. Sorprendió,  entre algunos de los aficionados, uno de los jóvenes espadas en su particular firma de poner las banderillas. El inicio de faena se desarrolló por bernardinas. Siguió con aplomo y mucha despaciosidad, guiando cada embestida, totalmente encajado y acompasado, templando cada embestida. Le tendía la franela y tiraba del animal hasta llevarlo metido, obligándolo a volver con un sutil giro de muñeca que lo dejaba de nuevo en la tela. Tuvo que torearlo en el tercio, pero sin que se descompusiera la faena. Le buscó abajo, sin quitarle el engaño de la cara. Se le metió en más de una ocasión por dentro.

Venta del Batán. Ejemplares de Hermanas Ortega para Pepe Luis Cirugeda de la Escuela de Navas del Rey; Luis Rivero de la Escuela José Cubero “Yiyo"; Álvaro Serrano de la Escuela de Navas del Rey; Julio Manuel Campano de la Escuela de Anchuelo; Cristian Restrepo de la Escuela José Cubero “Yiyo”; Santiago López Ortega de la Escuela de Anchuelo


 

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