Esaú Fernández, Javier Orozco y José Ruiz Muñoz en Torralba de Calatrava

Crónica


GUARISMO DEL OCHO

Esaú Fernández saludó al primero de la tarde con una larga cambiada de rodillas, para después fijarlo en el percal a base de verónicas. No hubo movilidad. Esaú lo sacó a los medios, buscando el compás, tratando de pulir la embestida, llevándolo a media altura, en largo. Tuvo que insistirlo, con falta de prontitud, fijeza y entrega. No cesó en su empeño y a pesar de que el astado no entraba, Esaú le robó las embestidas, llagando a acortar las distancias. Mató con acierto.

Frenó Javier Orozco al primero de su lote, tratando de fijarlo, pues salió suelto y sin interés en la tela. Inició la faena por alto, cambiando los terrenos, sacándolo del tercio. Buscó e sitio para citar y deslizar, uno a uno, dosificando los muletazos. Salía entre derrotes secos, pero no se le podía exigir por abajo, perdía las manos. Con sitio y mucho tiempo, lo fue mimando, pero el animal marcó su querencia. No había opciones para las pocas fuerzas del animal. No logró dar uniformidad y domeñar la embestida.

José Ruiz Muñoz recibió en el percal al tercero de Hnas. Azcona, frenando la embestida, en un ritmo frenético que trató de ralentizar. El animal apretaba, así que lo sacó hacia los medios, con una primera tanda de poder y dominio en la que se quiso imponer sobre el astado. Entraba con fuerza, para después, con continuidad, seguir los engaños, a compás algo más templado. Le dejaba el pico de la muleta, para después darle salida y comenzar de nuevo. Dejó de obedecer, por el izquierdo le costaba algo más, así que retomó el pitón derecho. Falló con la espada. 

Esaú Fernández marcaba el ecuador del festejo con un saludo capotero en el que bregó al astado. Empezó la faena por estatuarios, pasándoselo por alto, para después rematarlo por abajo, sacándolo del tercio. Le proporcionó mas juego que el primero de su lote. Le bajó la mano, exigiéndole, arrastrando la tela por el albero, tirando de la embestida del toro, que atendía con prontitud, humillando en la franela. Fue perdiendo entrega, pero Esaú no dejaba que el animal se guardara nada dentro, así que lo exprimió. Volvió a acortar distancias. Acabó con el astado en el golpe de cruceta. 

Saltaba al ruedo el cuarto de la tarde, un toro con muchos pies al que Javier Orozco trató de encelar. El diestro lo templó en los primeros compases de la faena. Le dio sitio y tiempo para tomar la muleta sobre la mano derecha y conseguir una buena tanda, a base de insistir, aprovechando la inercia del primer muletazo para embarcarlo en la serie. Al natural jugó con los vuelos, para engancharlo delantero y guiarlo hasta el final sin que se desvinculara. Retomó el pitón derecho. Acertó en la suerte suprema. 

"Benjamín" cerraba el festejo en las manos de José Ruiz Muñoz, que no esperó para recibirlo en la seda. Inició la faena desde los medios, esperándolo, citándolo en la larga distancia, pero teniendo que cambiar los terrenos para que este atendiera. El animal era algo reservón, le costaba tomar el primer muletazo, pues en los demás aprovechó la inercia para darle continuidad. El animal se metió en tablas, así que tuvo que trazar la faena en la querencia, donde le robó cada embestida, hasta que el animal se echó. Le tuvo que matar en tablas. 

Torralba de Calatrava (Ciudad Real). Toros de Hnas. Azcona para Esaú Fernández, oreja y dos orejas; Javier Orozco, ovación y dos orejas; José Ruiz Muñoz, oreja y ovación.

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