Aitor Fernández y Jorge Martínez destacan en la primera de Moralzarzal

Crónica 



RICARDO BEDIA 


  

Los novilleros Aitor Fernández, Jorge Martínez y Jordi Pérez ‘El Niño de las Monjas’ lidiaron un encierro de la ganadería de Aurelio Hernando, encaste Veragua, marcado por la poca fuerza del ganado lidiado y la falta de acierto con los aceros de los novilleros.

Con apenas un cuarto de entrada, quizás por la competencia con la Feria de Otoño. Otro dato a destacar bajo nuestro punto de vista, ha sido la primera novillada de esta temporada en la que los tres componentes de la terna vestían de oro, no había azabache ni plata.

El primero de la tarde salió fogoso, derrotando en los burladeros. El saludo con el capote de Aitor Fernández fue con un toreo a la verónica preciosista que se rompió cuando el novillo tropezó el capote en la media. El encuentro con el caballo fue empujando abajo, cuando fue puesto en suerte para una segunda entrada al caballo se lo pensó mucho, recibiendo un castigo mínimo. En la brega del tercio de banderillas acortaba el viaje aunque mete bien la cara en el capote, los subalternos se tuvieron que desmonterar por la exposición con la que pusieron los palos. La faena de muleta empezó con tres lances para sacarse el toro al tercio aunque rápidamente se puso a torear en redondo. La embestida del novillo era templada y con nobleza punteando los engaños al acabar cada muletazo. La falta de fuerzas del novillo pronto llevó al toreo de cercanías, en el que nada hay que resaltar, sacando muletazos sueltos. La suerte de matar, algo que se repetiría a lo largo de la tarde, estuvo muy poco afortunado con varios pinchazos hasta que cobró una estocada en la que se le fue la mano abajo. Silencio.

El segundo de la tarde salió distraído, cuando se encela en la pelea propició un buen toreo a la verónica de Jorge Martínez. En el caballo el novillo empujó con la cara arriba. El animal tenía muy poca fuerza, empezaron a sonar palmas de tango. En la brega del tercio de banderillas embistió con la cara a media altura. Empezó la faena de muleta con la muleta a media altura para aliviar al novillo. Cadencia y temple, aliñados con suavidad para que el novillo no se parara y se le cayera. Pases largos y templados, cada vez que se le bajaba la mano al novillo se caía. Hay que destacar una tanda de naturales despacio, dados de uno en uno, muy torera. El fin de faena fue con cinco manoletinas. La suerte suprema se saldó con un pinchazo y una estocada desprendida con derrame. Se escuchó un aviso. Silencio.

El tercero de la tarde salió corretón siendo recibido con estéticas verónicas de Jordi Pérez. Se le puso largo al caballo para lucir al toro en la suerte de varas, hizo sonar el estribo en demasía y después empujo con la cara a media altura. Se le volvió a poner en suerte y volvió a dar cabezazos en el caballo. Cuando se intentó el quite, y decimos bien se intentó hacer el quite, el capote fue tropezado por el novillo y desarmó al novillero, no se continuó. Se sacó al novillo al tercio con cuatro muletazos de rodilla flexionada. El novillo va largo, embestía con nobleza. La embestida tenía cadencia y repetición con tandas de cuatro muletazos y el de pecho. Cuando se pasó la mano a la izquierda para torear al natural la embestida fue bronca, dando sólo una serie. La faena siguió con la mano derecha, que era donde la embestida tenía boyantía y calidad, aunque punteaba ya la muleta al final del muletazo. Dio una serie de rodillas muy jaleada por el respetable. La suerte suprema afeó por su mala ejecución la labor hecha con la muleta. El novillo fue ovacionado en el arrastre mientras se le daba la vuelta al ruedo. Saludo desde el tercio tras fuerte ovación.

El cuarto de la tarde salió corretón, derrotando en los burladeros con violencia. Fue recibido por Aitor Fernández con un precioso toreo a la verónica. Fue alegre al caballo, empujando en el peto con la cara alta. El novillo manifestaba tener poca fuerza, muy poca. Aun así, se le volvió a poner en suerte para volver a la jurisdicción del caballo de picar, donde no se le dio castigo. Se vio un quite con unas chicuelinas ejecutadas con cierto gusto. El tercio de banderillas resultó lucido, teniendo los toreros de plata que desmonterarse. Se sacó al novillo al tercio con tres muletazos con la rodilla flexionada y otros tres ya de pie. El novillo tenía repetición con temple y una embestida humillada. Las series eran breves, de tres con el de pecho. El fin de faena fue con cuatro manoletinas y el de pecho. Escuchó un aviso mientras estaba ejecutando la suerte suprema que fue con un pinchazo y una estocada entera que se le fue abajo. Como premio por su quehacer recibió una oreja.

El quinto de la tarde salió corretón, distraído y berreando, esto último lo mantuvo durante gran parte de su lidia. Fue recibido con verónicas de rodillas, chicuelinas de pie, terminando con una larga cambiada de Jorge Martínez. Es evidente que el novillero salió con ganas, pues su compañero ya había tocado pelo. En varas se dio una brava pelea en el caballo del novillo llevando al caballo contra las tablas aunque empujando con la cara alta. Al picador se le ovacionó. Brindó el novillo al tendido. Empezó la faena de muleta con una serie de muletazos de rodillas, que fue jaleada. La embestida del novillo tenía transmisión. Los muletazos surgían largos y por abajo, aunque halla que dejar que respirar al novillo entre tanda y tanda. El toreo en redondo finalizó con un desplante muy torero. El fin de faena consistió con unas manoletinas de rodillas. La suerte suprema fue con un pinchazo y una estocada entera.

El novillo que cerró plaza fue recibido a portagayola y dos largas cambiadas de Jordi Pérez. Tuvo un breve encuentro en el caballo, en un segundo encuentro con el equino empujó con fijeza con la cara a media altura. En la brega del tercio de banderillas tenía un tranco alegre aunque embistiendo a media altura. Brindó el novillo al respetable. Con cuatro ayudados por arriba más el pase de pecho se sacó al novillo al tercio. La nobleza y el temple como características principales en la embestida del novillo, además de humillación. Pronto se fue el novillo a tablas, donde se dio la mayor parte de la faena, y el toreo de arrimón. La faena acabó con unas manoletinas. En la suerte suprema el novillero se atascó. Silencio.


Moralzarzal. Novillos de Aurelio Hernando para Aitor Fernández, silencio y oreja; Jorge Martínez, ovación y oreja; Jordi Pérez, ovación y silencio.  

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