Valor y oficio

Crónica


RICARDO BEDIA


  

Fueron lidiados seis ejemplares de la ganadería Conde de Mayalde por los diestros Manuel Escribano, Sergio Serrano y Ángel Téllez, en la cabeza de los buenos aficionados estaba el novillo Escultor lidiado en la novillada de Villaseca de la Sagra de apenas hace una semana, y que algunos aficionados han estado debatiendo si hubiera sido merecedor de volver como animal de simiente a la ganadería.


El encargado de abrir plaza fue Manuel Escribano que recibió a su toro con una larga cambiada, un ramillete de verónicas y una media con mucho gusto y torería. El toro hizo sonar mucho el estribo en el tercio de varas. El quite fue con unas manoletinas muy ceñidas y una serpentina. El encargado de poner las banderillas, como no podía ser de otra manera, fue el propio matador con su habitual repertorio de un par de poder a poder, otro al quiebro y otro del violín. En la brega del tercio de banderillas el toro iba largo y embestía humillado. La faena de muleta empezó en los medios con dos bernardinas, dos pases de pecho, un derechazo y un pase de pecho con mucho sabor. Una tanda más por el pitón derecho llena de temple y cadencia. También hubo cadencia, temple y torería en el toreo al natural, con algún natural de cartel de toros. Una tanda con un molinete y tres derechazos dieron pie al toreo de cercanías. Unas manoletinas muy ceñidas fueron el final de la faena. La suerte suprema se saldó con una estocada entera, se escuchó un aviso y tuvo finalmente que hacer uso del verduguillo. Se le premió al matador con una oreja y una fuerte ovación para el toro.


El segundo de la tarde y primero del lote de Sergio Serrano fue ovacionado de salida, salió corretón y derrotó con fuerza en los burladeros y fue recibido con una larga cambiada, después de recomponer la figura le dio al toro un ramillete de verónicas en las que el toro embistió humillado. Cuando se encontró con el caballo de picar chocó con fuerza en el peto, empujó y arrastró al caballo embistiendo a media altura. El quite consistió en tres manoletinas y una media. El toro iba largo y con temple en la brega del tercio de banderillas. Brindó al respetable. Empezó la faena de muleta en los medios con unos cuatro muletazos de rodillas y el de pecho. Las series eran con la muleta a media altura para no romper al toro. El toreo al natural resultaba templado y cadencioso, y los muletazos muy largos. En la quinta serie de muletazos, los muletazos ya eran trazados de uno en uno, pero con gran sabor. El final de la faena de muleta fue con unos ayudados por alto torerísimos, en esos ayudados se iba cambiando de pitón y se daba el de pecho. La suerte suprema fue con una estocada entera. El toro se tragaba la muerte, y en varias ocasiones fue aplaudido. El toro recibió una fuerte ovación y a Sergio Serrano le fue concedida una oreja.


Al tercero de la tarde se le ovacionó de salida, vaya pavo me comentó el compañero de tendido. El saludo capotero fue con unas verónicas alternadas con una especie de delantales todo con una enorme torería. El toro fue al caballo al relance, en su pelea en varas cabe destacar que hubo más genio que bravura. En la brega de banderillas el toro iba humillado y tenía buen tranco. El quite fue por gaoneras que eran tan ceñidas que a la salida de la última el toro le tropezó el capote. La faena de muleta empezó con una serie con la rodilla flexionada y el de pecho sacándoselo así al tercio. En el trasteo de muleta hay que hablar de largura en el muletazo, rotundidad y temple, además de torería y todo esto tanto en el toreo con la mano derecha como en el toreo al natural. Unos ayudados por alto concluyeron la faena. Una estocada en lo alto rubricó la suerte suprema, el toro se tragaba la muerte aculado a tablas. Los premios por la faena fueron de vuelta al ruedo para el toro y dos orejas para Ángel Téllez.


El segundo lote de Manuel Escribano y cuarto de la tarde fue saludado con el capote con dos largas cambiadas, un ramillete de verónicas y una media. Fue precioso el galleo por chicuelinas para llevar al toro al caballo, rematado con una revolera. El toro tomó un largo puyazo empujando por abajo. Manuel Escribano fue el protagonista del tercio de banderillas con su inimitable estilo y conocimiento de los terrenos. La faena de muleta empezó llevándose al toro a los medios con mucha torería, muy pronto se pasó la muleta a la mano izquierda para torear al natural con temple y hondura. El toro manifestó pronto su poca fuerza con dos caídas, aunque quería coger los engaños por abajo. Había que dejarle respirar. La torería y el buen gusto en este toreo cadencioso suplió la poca fuerza del toro. Cuando el toro no permitió el toreo en redondo al uso hubo que recurrir al toreo de cercanías con pases cambiados. Una tanda de naturales especialmente dados de uno en uno fueron larguísimos y templadísimos. La faena concluyó con unos naturales ayudados con la rodilla flexionada. Sonó un aviso cuando estaba cuadrando al toro para la suerte suprema. El mal uso de los aceros malogró los triunfos, recibieron ovaciones toro y matador. Escribano respondió saludando desde el tercio.


El quinto de la tarde recibió una ovación de salida y fue recibido con dos largas cambiadas que fueron seguidas con unos lances con el capote para enseñar al toro a embestir. El toro fue al caballo al relance y embistió con la cara alta. Tomaba las telas en la brega del tercio de banderillas con un tranco largo y humillado. La faena de muleta empezó en los medios. Las tandas con la muleta eran de cuatro y el de pecho, rotundas y toreras, con sabor y de muletazos largos. En los momentos finales de la faena el toro hizo el amago de irse a tablas, Sergio Serrano se lo sacó al tercio y allí le administró dos tandas más. La suerte suprema fue con una estocada hasta los gavilanes. Los premios fueron de una oreja para el torero y una ovación para el toro.


El sexto y último de la tarde salió corretón, al cuarto capotazo fue desarmado. Derrotó con fuerza en los burladeros. En dos ocasiones se le coló el toro por el pitón derecho a Ángel Téllez. Mucho se escuchó el estribo del caballo de picar cuando el toro estuvo recibiendo castigo. El tercio de banderillas resultó tan vibrante que el público obligo con su ovación a que los hombres de plata se desmonterasen. Se llevó el matador al toro con unos muletazos de rodilla flexionada al tercio. Los muletazos resultaban templados pero rotundos y el toro humillaba en la embestida, aunque había que dejar respirar al toro entre serie y serie. Las tandas eran de cuatro y el de pecho, el toreo de Ángel Téllez tenía sabor y los muletazos eran largos. El toro se acabó pronto, y tocaba ver el toreo de cercanías con unos pases cambiados muy toreros. Una tanda de naturales de uno en uno con gran despaciosidad resultó de gran estética. Sonó un aviso tras dos pinchazos, una estocada entera terminó con el toro. Toro y torero resultaron ovacionados.

Bargas. Toros de Conde de Mayalde para Manuel Escribano, oreja y ovación; Sergio Serrano, oreja en ambos; Ángel Téllez, dos orejas y ovación.


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