Rosa y amarillo

Anécdota Taurina



LUIS MUÑOZ


  

Guarismo del ocho continúa con su sección, "Anécdotas Taurinas", con la colaboración de Luis Muñoz, totalmente altruista, que pretende compartir las historias más taurinas con los aficionados y seguidores de este portal. En las fiestas caballerescas de la Edad Media, se usaba la capa del vestuario habitual del noble como instrumento para burlar la embestida del toro.

Con la evolución de la tauromaquia, la capa de torear o capote se fue desligando poco a poco de la de vestir, aunque conservó su forma. De hecho, hoy los capotes se siguen diseñando con esclavina, cuello y amplio vuelo.

El color actual del haz es rosa o fúsia, mientras que el forro o envés suele ser amarillo, aunque algunos toreros, por superstición, han retomado la vieja tradición de usar tonos oscuros, como el azul o verde.

Hay un motivo económico: antiguamente los colores brillantes como el rosa y el amarillo eran los más difíciles de conseguir y, por tanto, los más costosos. Ésta elección recordaba la clase pudiente de la nobleza del torero.

Al haz se le dio la buena suerte del Rosa, y al envés la mala suerte del amarillo, dando una categoría a todo aquel que lo poseía.

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