Octavio Chacón, de otra época

Crónica 


RICARDO BEDIA 

Los diestros Javier Castaño, Octavio Chacón y Pepe Moral han estoqueado una corrida de la mítica ganadería de Miura, cuyas reses pastan en la finca Zahariche sita en la sevillana localidad de Lora del Rio. Lo primero que hay que destacar es la impresionante presentación de los ejemplares, dignos de haber salido por la puerta de chiqueros de cualquier plaza de la máxima exigencia en lo que respecta a la presentación del toro, aunque estos toros no eran más que fachada, dentro no tenían nada o no se dejó ver por la escasa fortaleza de que hicieron gala en el albero soriano.

Con unos tres cuartos de plaza, con una evidente desorganización en cuanto al acceso del público a la plaza, empezó el festejo con unos quince minutos de retraso.

Lunares fue el encargado de abrir plaza, saliendo corretón y distraído, con una embestida un tanto descompuesta. Se puso en suerte para recibir castigo en la suerte de varas en la que empujó en el peto con la cara alta para empujar con la cara abajo. El toro se cayó al salir del caballo, como el toro ya había dado signos de sus escasas fuerzas, surgieron las protestas en el tendido, según va avanzando la lidia las protestas degeneran en una bronca monumental. Salió el pañuelo verde del palco del presidente del festejo.

Fragorcito con el Nº 15 en el costillar de la ganadería de Aldeanueva hizo de 1º bis. Salió distraído, enterándose, humillando en el capote, ganando pasos al torero. Recibió un puyazo trasero mientras hacía sonar el estribo en su lucha con el caballo. En un segundo encuentro con el varilarguero fue puesto más largo, haciendo exactamente lo mismo que en el primero. En un tercer encuentro con el caballo fue alegre. Intentó Chacón un quite al de Aldeanueva con tres intentos de verónica y una media, que no fueron muy lucidos. En banderillas el toro tenía un tranco suave y metía bien la cara en el capote. Los banderilleros se tuvieron que desmonterar al terminar el tercio por la exposición que emplearon para poner los palos. Con cinco lances se sacó el toro al tercio. En la muleta el toro tenía una embestida descompuesta acabando cada muletazo en un tornillazo. Cuando cogió la muleta con la izquierda embestía a media altura con los mismos problemas que con la mano derecha, solo dio una serie. Volvió con la mano derecha y en la segunda serie se le coló, dio otra serie con la mano izquierda y fue por la espada. En la suerte suprema tuvo que usar de dos pinchazos y una estocada entera algo trasera y desprendida, tuvo que usar el verduguillo una sola vez para matar al toro. Silencio.

Tatino, fue el primero del lote de Octavio Chacón, presentaba una embestida descompuesta, teniendo que enseñarle a embestir con capotazos suaves. En varas, empujó al caballo hasta tirarlo contra las tablas. El toro, quizás resentido por el gran esfuerzo hecho en varas, manifestó poca fuerza que se traducía en que embestía al paso. Poco a poco y sobándolo fue metiendo al toro en faena, los muletazos surgieron de uno en uno aunque con algunos lances garbosos. Tres molinetes ligados hicieron surgir los primeros oles de la tarde. Al final de la faena de muleta consiguió sacar algún derechazo lucido. La suerte suprema se saldó con un pinchazo y una estocada entera. Sonó un aviso. Tenía que usar el verduguillo y como no acertaba el público se empezó a calentar, cuando el toro se fue a tablas al primer intento cuando estuvo el toro cuadrado lo pasaportó. Silencio.

Alcachofero, hizo el tercero de la tarde. El toro estaba distraído no dejando de mirar hacia el callejón. Embestía andando manifestando una escasez de fuerzas evidente. En varas hizo sonar el estribo. El comportamiento del toro sólo se puede calificar de espectáculo deleznable. El toro embestía de forma cansina. Se derrumbó estrepitosamente entre el segundo y el tercer par de banderillas. Los muletazos surgían de uno en uno entre pitos. Posteriormente surgieron varias series templadas, pero templadas por la invalidez del toro no porque el toro tuviera que ser templado. La suerte suprema se saldó con una estocada entera, que fue premiada con la concesión de una oreja.

Barragán abría la segunda parte del festejo, salió distraído y se le administraron unos lances que tuvieron como objeto el enseñarle a embestir, aquí ya dobló una pata. Empujó con fijeza en el caballo llevando la cabeza a media altura. Puso el toro más largo al caballo, y allí que fue el toro con alegría. El toro en la brega de banderillas no terminaba el capotazo. Los toreros de plata se desmonteraron. Brindó al respetable el toro. La faena empezó en los medios con tres muletazos y el de pecho, que fueron jaleados. Damián Castaño le citaba de largo, y el toro tomaba la muleta con la cara alta en lances templados. Pronto los muletazos tuvieron que ser recetados de uno en uno, el toro no estaba sobrado de fuerza. Se le fue la mano abajo en la suerte de recibir, en otra entrada con la espada dio media estocada un tanto desprendida. Silencio.

Costero, hizo quinto, salió corretón y distraído. En varas hizo sonar mucho el estribo, doblando las manos al salir del caballo. En la brega de banderillas tomaba los engaños por abajo. En la muleta tenía un cabeceo molesto, que dificultaba la labor de Octavio Chacón, al final de cada muletazo pegaba un tornillazo. La faena se basó en la exposición y el valor del diestro, mucha emoción en los tendidos. El respetable veía cogido al matador en cada cite, y al final pasó cuando le daba un natural. Una oreja cobrada a ley.

Lanero, cerró el festejo, se metió pronto en la pelea haciendo posible el mejor toreo de capa de toda la tarde. En varas, dio una buena pelea donde recibió un larguísimo puyazo que tomó empujando con fijeza con la cara alta empujando el caballo desde el tendido 1 al 3. En una segunda entrada al caballo, fue puesto más largo y acudió con alegría. En la brega del tercio de banderillas tenía un buen tranco. Otra vez en la muleta tuvo una embestida descompuesta soltando un tornillazo al final de cada muletazo. Pepe Moral no se confió con el toro en ningún momento, toda la faena fue de hacer probaturas. Cuando vio que el toro no tenía posibilidad de lucimiento fue por la espada. Mató de estocada entera. Silencio.

Soria. Toros de Miura para Javier Castaño, silencio y ovación; Octavio Chacón, silencio y oreja y dos vueltas; Pepe Moral, oreja y silencio. 

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