Naturales de temple

Crónica


RICARDO BEDIA


  

Diego San Román Jorge Martínez y Manuel Perera estoquearon un encierro un encierro de la ganadería sevillana de Jandilla, que lo primero que hay que decir tenían más apariencia de novillo que los jugados el día anterior en la novillada de Cebada Gago.

Lo primero a resaltar es que la banda salió primero al ruedo y nos amenizó con un pasodoble, lo segundo es que el maestro Juan José Padilla ‘El Pirata’ acudió a la plaza siendo ovacionado y teniendo que salir al tercio a saludar desde el tercio y lo tercero es la fuerte ovación que recibió la terna de hoy y que salieron a saludar desde el tercio.

El encargado de abrir plaza fue Zahareno que fue saludado Diego San Román con el capote de una forma a medio camino entre lo artista y lo eficaz para irlo encelando en la lidia, el novillo se paró pronto y el novillero sobándolo se lo fue llevando hasta los medios. Tardó mucho Zahareno en ir al caballo, mas cuando se arrancó lo hizo con fuerza empujando abajo con poder; recibió un puyazo largo. El quite fue echándose el capote a la espalda pasándose el novillo muy cerca. El tercio de banderillas fue vibrante teniéndose que desmonterar los hombres de plata. El novillo fue brindado al público. Dos bernardinas y varios derechazos en el platillo fueron el inicio vibrante de la faena. El novillo embestía brusco. Tandas cortas pero emocionantes debido a la exposición en los lances por la citada brusquedad del novillo. La faena de muleta acabó con tres manoletinas y el de pecho. La suerte de matar se saldó con un bajonazo que sacó inmediatamente el espada, entró otra vez a matar cobrándose un pinchazo hondo que fue bastante, aunque tuvo que usar el estoque de cruceta. Silencio.

El segundo de la tarde se llamó Zoólogo y salió corretón, tardó mucho en encelarse en los lances de Jorge Martínez aunque pudimos deleitarnos con cinco verónicas ejecutadas en un ladrillo con mucho sabor torero. El novillo salió escupido del caballo en el primer encuentro con el varilarguero, en un segundo encuentro tomó un puyazo largo que tomó con la cabeza por las nubes. Empujó en el segundo puyazo arrastrando al caballo hasta las tablas. En el quite desarrolló un toreo preciosista, se ha puesto de moda los quites con el capote a la espalda. El novillo metía bien la cara en la brega del tercio de banderillas, el novillo va largo y humillado. Brinda al respetable el novillo. En la primera tanda empieza aliviando al novillo con lances de mano alta y poco a poco le baja la mano. Los lances tenían cadencia y torería, aunque como se decía antiguamente el toro hace en la muleta lo que hace en el caballo, y muy pronto se vio que quería irse a tablas y se iba cada vez que encontraba un hueco. El novillero se tuvo que ir tras él a tablas y allí le dio series muy emocionantes de exposición y torería sin quitarle la muleta de la cara para que no se fuera, acabó con pases circulares. El toreo de cercanías tuvo estética con pases cambiados. La suerte de matar fue con una estocada algo tendida. Sonó un aviso y tuvo que hacer uso del verduguillo una vez. Fuerte petición de oreja que se quedó en una vuelta al ruedo.

El tercero de la tarde se llamó Marcadito y allá que fue Manuel Perera a recibirlo a portagayola lo cual fue muy aplaudido por el respetable. Después de que recompusiera la figura le dio dos verónicas y el novillo le tropezó el capote, le dio unos capotazos de aliño y terminó con una revolera. La lidia del novillo fue un desastre. Costó una enormidad que el novillo fuera a la jurisdicción del varilarguero, su comportamiento en el caballo fue de mucho cabeceo con la cara por las nubes. El quite fue muy estético embistiendo el novillo al ralentí. El tercio de banderillas fue muy emocionante, el público obligó a que se desmonteraran los banderilleros. Brindó el novillo a sus compañeros de terna. El inicio de la faena no pudo tener más emoción toreando de rodillas en los medios. Los muletazos tenían ligazón y profundidad. El novillo va largo y los muletazos son larguísimos, de delante hasta detrás de la cadera, y por abajo. Le dejaba respirar entre serie y serie. Cuando cogió la muleta con la mano izquierda el novillo va igual que por la derecha, naturales algunos de cartel. Cuando el novillo va a menos le recetó varios circulares templados y después le dio varios pases cambiados, terminando el trasteo con un desplante torerísimo. La suerte suprema fue ejecutada cuando ya sonaba un aviso, cayó el toro sin puntilla. Una oreja. Se ovacionó al novillo en el arrastre.

El cuarto de la tarde se llamó Tirano. El saludo capotero de Diego San Román fue basado en la eficacia de aprender a embestir al novillo y alguna verónica estética y torera. El tercio de varas lo describiremos diciendo que el novillo pasaba por allí. El quite por chicuelinas despaciosas fue muy torero. El tercio de banderillas fue un espectáculo y ambos banderilleros se tuvieron que desmonterar. La faena de muleta comenzó con cuatro derechazos de rodillas ligados, sencillamente impresionantes. La embestida del novillo era bronca, sin humillar, rebrincada, llevando la cara a media altura. Apenas permitía cualquier quehacer estético, tenía que recomponer la figura. Sólo permite el toreo de cercanías y exponiendo mucho. Cuando estaba haciendo el final de faena habitual en la tauromaquia moderna salió volteado en unas manoletinas bastante movidas. La suerte de matar fue con un estoconazo. Salió a responder a la ovación unánime al tercio.

El quinto de la tarde llevaba por nombre Veneno, salió corretón, cuando se centró en las telas de Jorge Martínez fue el protagonista de unas verónicas clásicas y con gusto. Con chicuelinas al paso puso al novillo en suerte delante del caballo. El novillo empujó abajo en el caballo, aunque se le midió mucho el castigo. El quite que le correspondía fue con el capote a la espalda. Brindó el novillo a sus compañeros de cartel. Con cinco muletazos se llevó al novillo hasta los medios. El toreo al principio fue movido, aunque cuando se quedó quieto los muletazos fueron largos y profundos con ligazón. La faena terminó con un desplante lleno de torería. El toreo de cercanías fue con cierto gusto. El final de faena fue con manoletinas muy ajustadas. Cuando salía de realizar la suerte suprema el novillo lo volteó y en el arreón después topó con un subalterno, sin tener que lamentar ninguna lesión. El novillero fue premiado con una oreja, y al novillo se le ovacionó en el arrastre.

El novillo que cerraba el festejo se llamó Segador. Salió corretón, muy distraído, Manuel Perera lo recibió de rodillas, aunque el novillo tenía tan poco celo en las telas que tuvo que salir corriendo detrás de él para pasarlo de capa. Llevó al novillo en un estético galleo por chicuelinas. El novillo empujó abajo en el peto. Otra vez como hemos comentado anteriormente, un quite echándose el capote a la espalda rematado con un revolera, es que ya no hay forma de ver un quite por verónicas. La faena de muleta empezó con ayudados por alto y un pase de pecho. El novillo embestía con cierta brusquedad al principio, aunque a partir del tercer muletazo embestía más templado y con más calidad. En la segunda tanda se lleva la muleta a la mano izquierda, al natural el novillo va más templado. El toreo de cercanías al final de la faena fue con cierta exposición con péndulos y pases cambiados. El público se empieza a aburrir del final de faena y se lo recrimina al novillero pitando su actuación. La suerte suprema se saldó con media estocada que tardó un poco en surtir efecto. Salieron algunos pañuelos en los tendidos.

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