José Rojo, dos orejas en Villaseca de la Sagra

Crónica


RICARDO BEDIA


  

Emilio Silvera, Manuel Diosleguarde y Alejandro Mora iban a estoquear un encierro de la ganadería gaditana de Cebada Gago, aunque después de los acontecimientos acaecidos hacia el mediodía se cayeron del cartel Manuel Diosleguarde y Alejandro Mora siendo sustituidos por Jesús Rojo y Miguel Zazo.

Lo primero que hay que señalar era la gran acogida de público que tuvo el festejo. Lo segundo que más que una novillada parecía por volumen y armamento lo que debería ser una corrida de toros de una plaza de segunda categoría, además de que no se veía la mano del barbero por ningún lado.

Antes del festejo propiamente salió un carruaje dando una nota de color al festejo con mucho sabor torero, pero el súmmum de la torería fue que salió acompañado con los acordes del famoso pasodoble ‘el gato montés’.

Se dio una cerrada ovación al palco como homenaje a la organización de la feria.

Como nota final, y muy emotiva, se dio una cerrada una ovación a la terna que fue respondida por los tres novilleros saliendo al tercio a recogerla.

Aviador, que fue el encargado de abrir el cartel salió corretón, distraído, enterándose. Recibió un saludo con el capote que tomó con codicia. Se le dio un largo puyazo que tomó empujando abajo y moviendo al caballo. En el tercio de banderillas el toro esperaba a que los banderilleros llegaran a su jurisdicción haciendo de esta suerte algo peligroso. Con cuatro muletazos se sacó el novillo al tercio. Las tandas eran de cuatro y el de pecho, teniendo que recomponer la figura en el tercer muletazo, aunque esto no privó del lado estético al toreo, sobre todo en el muletazo suelto. Ya el toro venido a menos, dio una tanda al natural de pases de uno en uno de gran plasticidad. La suerte de matar fue con tres pinchazos y un descabello. El quehacer del novillero fue valorado con silencio y se le dieron las palmas al novillo en el arrastre.

Musiquito, fue el segundo de la tarde, salió corretón, distraído. A Jesús Rojo le costó encelarlo en la lidia sólo viéndose esbozos de alguna verónica. En el momento de colocarlo para ser ejecutada la suerte de varas, se le escapó y el novillo se fue a por el caballo, como si le debiera dinero, que tuvo que emplearse a fondo para sujetarle ya que aquello empujaba de bravo que mordía, cuando se retiraba el picador hacia el patio de caballos fue despedido por el respetable con una atronadora ovación, y es que cuando las cosas se hacen bien el buen aficionado lo sabe reconocer. En el tercio de banderillas persiguió a todos los toreros de plata que se pusieron delante, resultando tan vibrante tanto por el juego del toro como por la ejecución de los pares, que se tuvieron que desmonterar. Brindó el toro al público. El trasteo empezó con cuatro muletazos con la rodilla flexionada y el de pecho con mucho sabor. La faena transcurrió entre la ligazón, el temple con la embestida del toro y la rotundidad, ya que el novillo repetía con codicia y había que estar firme con él. La faena acabó con unos pases cambiados muy del gusto del respetable y la serie final fue de cuatro manoletinas y el de pecho. En el momento de ejecutar la suerte suprema pudo haber sobrevenido la tragedia, al salir del embroque y cuando el toro tenía hundido el estoque le cogió, sin más consecuencia al parecer, salvo que en su segundo novillo tuvo que salir con el traje de luces totalmente remendado. El novillo se tragó la muerte hasta que finalmente dobló las manos, tras tener que usarse el verduguillo una única ocasión. El premio fue doble, una oreja al matador y la vuelta al ruedo para el utrero.

Pitorro fue el tercero de la tarde, salió distraído y para encelarlo hay que darle mucha capa. La lidia, sólo cabe calificarse como desastrosa, y esto enfadó al público que empezó a gritar, se tardó mucho tiempo indebidamente en sacar el caballo de picar. La suerte de varas fue también un desastre el novillo se fue al relance dos veces al caballo sufriendo en las dos ocasiones un castigo importante, y cuando fue al caballo por derecho se le pegó más. Uno de los banderilleros se lució en la suerte y se tuvo que desmonterar tras monumental ovación. El trasteo de muleta empezó con cuatro lances de aliño y sin pensárselo dos veces le dio una tanda de cuatro muletazos en redondo repletos de sabor torero. En la segunda tanda ya le bajó la mano con un toreo de mando, profundo y ligado. A la tercera tanda el toro dijo que nones e hizo ademan de irse a tablas. En la cuarta tanda, no le pudo sujetar y se fue a tablas descaradamente. El novillero le sacó y a partir de ahí fue un toreo de no quitarle la muleta de la cara para que no se saliera de naja con pases circulares y pases cambiados. La suerte de matar fue con un estoconazo fulminante. Fuerte petición de oreja que el presidente del festejo desestimó, el novillero dio una vuelta al ruedo entre una fuerte ovación.

Competente fue el encargado de abrir la segunda parte del festejo, salió corretón y se le dieron preciosas verónicas como saludo, el novillo embiste humillando. El novillo fue alegre al caballo y empujó abajo, de bravo. La faena de muleta se conformó con muletazos ligados y con el novillo humillando, resultó un toreo profundo, creemos que si no fuera porque había mucha gente en los tendidos comiendo el bocadillo, el trasteo hubiera tenido más eco. La suerte de matar fue con un pinchazo y un estoconazo en lo alto. Silencio.

Compuesto salió distraído, Jesús Rojo le enceló con un práctico capoteo. La suerte de varas fue un desastre, el novillo fue dos veces al caballo sin haberlo puesto en suerte. En la brega de banderillas el toro embistió largo y humillado. El novillero brindó al público. El trasteo de muleta empezó con unos lances de rodilla flexionada para sacarse el novillo al tercio metiendo el novillo la cara en la muleta con una clase y una calidad insuperables. Sólo decir que el toreo es largo y profundo, como se dice hoy en día con mucha transmisión. El novillo hace el avión en la muleta. Es la difícil combinación de codicia en la embestida pero con nobleza y temple. Cuando coge la muleta con la mano izquierda el toro va menos largo y el toreo es menos estético, solo dio una tanda con esa mano. La siguiente tanda volvió con la mano derecha. El respetable está entusiasmado, es un manicomio. La suerte suprema fue con un estoconazo en lo alto. El premio para el quehacer fue una oreja. Fuerte ovación al novillo en el arrastre.

Lioso cerró el festejo, derrotó en los burladeros, se enceló rápido en el capote del novillero, embistiendo despacio y humillado. En el caballo sonó mucho el estribo, se durmió en el peto. En la brega en el tercio de banderillas el novillo coge el capote por abajo con cierta clase y nobleza. Brinda al respetable. La faena es de series de cuatro muletazos ligados y el de pecho con muletazos templados y toreros. Un desplante muy torero para terminar. El cierre de faena es de cinco manoletinas más el pase de pecho. La suerte de muerte fue un poco decepcionante, le dio dos pinchazos al novillo sonó un aviso, posteriormente le dio un pinchazo hondo sonando el segundo aviso. En el uso del descabello el novillero no cargaba con fuerza sobre la testuz del novillo. Silencio.

Villaseca de la Sagra. Novillos de Cebada Gago para Silvera, ovación en ambos; José Rojo, oreja y oreja; Miguel Zazo, ovación y silencio. 

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