Tarde de exposición y mucho mérito en Cenicientos

Crónica


RICARDO BEDIA


  

Los diestros Pepe Moral, Sergio Serrano y Miguel Ángel Pacheco estoquearon un encierro de la ganadería gaditana de Herederos de Cebada Gago. El calor y el aire que había en el coso taurino cuando dio inicio el festejo es lo más destacado a reseñar en lo tocante a lo atmosférico. El paseíllo del festejo fue amenizado por la banda de música con el pasodoble ‘Gato montés’.

El primero de la tarde salió galopando y derrotó en el primer burladero. En el saludo capotero de Pepe Moral el toro se revolvía rápido y acababa con una revolera. En el primer puyazo el animal derribó al caballo. En el segundo empujó abajo y fue protestado porque el público estimaba que estaba siéndole administrado un castigo excesivo. En la tercera entrada al caballo el de Cebada Gago se arrancó con alegría. Después de la suerte de varas se desplazaba con alegría y humillando en las embestidas. Pepe Moral brindó al público. No se confió con el toro, practicando un toreo muy despegado, el trasteo se basó en pases sueltos proporcionados de uno en uno aunque el animal cogía las telas sin comerse a nadie. Tras una estocada un poco desprendida el toro dobló. Silencio.

El segundo de la tarde salió corretón y derrotando en burladeros. El saludo capotero de Sergio Serrano se basó en lances de afianzamiento de la embestida. En el primer puyazo el picador fue aplaudido, el embroque del toro con el caballo fue muy violento, empujando abajo en el peto. Al sacar al astado del caballo el hombre de plata se resbaló y rodó por el suelo, sin mayores consecuencias. En una segunda entrada al caballo, el toro siguió empujando abajo. En el tercer puyazo, en la pelea con el caballo el toro recargó.  El inicio de la faena fue por abajo, rematado con dos pases de pecho, uno por cada pitón. El torero tenía que porfiar mucho con el toro para sacarle faena, no era tonto. Por el pitón izquierdo el trasteo se produjo con muletazos propinados de uno en uno, este trasteo tenía emoción ya que el toro la daba. Tras consentir mucho al de Cebada Gago, que en ocasiones tenía embestidas intempestivas, y tras tenerse que apartar de una embestida que le iba directo al pecho fue a por la espada. La suerte suprema se saldó con una estocada entera desprendida y un descabello. Se produjo una petición de oreja, que no fue oída por el presidente, saluda desde el tercio.

El tercero de la tarde salió corretón, aunque no derrotaba en los burladeros. El público empezó pronto a protestar al toro, haciendo sonar las muy toreras palmas de tango. Al acudir la primera vez al caballo, las palmas de tango arreciaron. Salió el pañuelo verde, y fue directo a corrales, sin ayuda de cabestraje.
El tercero bis recibió un saludo capotero con el cual Miguel Ángel Pacheco le enseñó a embestir. En el tercio de varas el animal entró tres veces al caballo, empujando abajo, pero saliendo escupido del peto en el tercero. Tras cuatro muletazos de tanteo, lo sacó al tercio. El toro rebañaba en cada pase, además de quedarse corto en su embestida. Los pases fueron de uno en uno y sin lucimiento, solo lidia. El torero se dedicaba a porfiar y a insistir en sacarle pases, estando en varias ocasiones a punto de que el toro se lo llevara por delante. Al final nos regaló tres tandas breves con mucha exposición. Le dio un estoconazo a ley, aunque la muerte del toro se ralentizó y así sonó un aviso. Silencio y aplausos para el toro en el arrastre.

El cuarto de la tarde fue saludado con la capa. Cuando creyó que el toro estaba propicio, Pepe  Moral intentó torear a la verónica tropezándole la tela a la segunda verónica. El animal recibió sus tres puyazos, primero con arrancada alegre, en el segundo acudiendo sin demora y un tercero algo más reservón, pero acudiendo con buen son.  Cuando acabó la suerte de varas, el picador recibió una cerrada ovación. Lo cual quiere decir que todavía hay aficionados en España que aprecian la suerte de varas, pero hay que hacerla bien, como esta tarde. Con la franela, la faena comenzó con series cortas aunque ligadas y con cierto poso. Poco a poco las series se van alargando aunque con un toreo  ciertamente despegado, pero con algún sabor en el pase suelto. La suerte de matar fue con una estocada entera algo desprendida. Silencio y ovación al toro.

El quinto salió muy vivo, embistiendo a trompicones en el recibo que le recetó Sergio Serrano. En el primer puyazo el toro fue muy protestado, porque al arrancarse el picador erró al hundir la puya. En la segunda entrada al caballo, se arrancó con alegría y el picador se lo sacó barrenando. Se llegaría a escuchar, con rotundidad, la bronca del respetable hacia el picador. La faena de muleta consistió en pases de uno en uno, el toro no permitía florituras. Serrano trazó las tandas con dos pases y el de pecho para abrocharlas. El de Cebada Gago calamochea en el final de cada muletazo y la faena se podía calificar de mérito, a base de exposición. La suerte de matar fue con una estocada entera desprendida con la que el toro tardó en doblar. Finalmente, tuvo que usar el descabello en dos ocasiones antes de doblar.

El último toro de la tarde fue recibido con un saludo medido sin permitir el lucimiento a Miguel Ángel Pacheco. En el tercio de varas, con sus tres puyazos correspondientes, el astado se quedó dormido en el peto, sin emplearse en el caballo.  La embestida del astado propiciaba un trasteo con repetición y brusquedad. Cuando Pacheco lo llevó al natural, había más temple, con más recorrido, aunque de uno en uno, pero de gran sabor por la exposición. Regaló un final de faena con naturales de uno en uno con mucha estética. La suerte de matar fue con media estocada, un descabello, mientras sonó un aviso. Palmas.

Cenicientos. Toros de Cebada Gago para Pepe Moral, silencio y palmas; Sergio Serrano, ovación y ovación; Miguel Ángel Pacheco, silencio y silencio.

Incidencias: Hay que destacar una bronca entre dos aficionados con la fuerza pública al ser recriminados por no usar la mascarilla.


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