La quietud, la exposición y el valor

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GUARISMO DEL OCHO


  

El Juli recibió al primero de la tarde por verónicas a pies juntos, con aplomo y serenidad, andándole hasta rematarlo por una media. En la faena de muleta, los primeros compases se basaron en el toreo por bajo. Desarrolló la faena en los medios, dándole sitio, respetando las distancias, pero manteniendo el sometimiento bajo, templando las embestidas. El toreo en redondo sobre el pitón derecho tuvo reposo y gusto recatado, pero el animal acortó su recorrido. Dejó un pinchazo y una estocada trasera.

En el saludo capotero, José María Manzanares lanceó a la verónica con elegancia y armonía. De acuerdo a las condiciones que el primero de su lote le presentaba, diseñó una faena de reposo y gusto que acompasó con la cintura en los embroques, totalmente metido. El toreo de mayor dimensión se degustó sobre el pitón izquierdo. Terminó por ayudado por alto para después dejar una estocada en lo alto. 

Román estuvo comedido pero muy lucido en el saludo capotero, llevándolo a la verónica, templándolo. En el último tercio, los primeros compases se desarrollaron en los medios con unos muletazos a pies juntos, atalonado en la arena. Siguió con el toreo en redondo, exigiéndole por abajo, con dominio y poder. Sin embargo, el astado se iba rajando poco a poco, reservando sus embestidas. Trazó una faena de quietud,  exposición y valor. La suerte suprema se saldó con dos pinchazos y una estocada. 

El Juli lanceó al segundo de su lote con suavidad a la verónica. En la franela, empezó consintiéndole, con mimo, tratando de cuidar las embestidas que al astado le costaba reponer. El poso de El Juli se fue haciendo con el cuarto de la tarde, tapando defectos y llevarlo medianamente sometido. Logró ejecutar una faena de gran dimensión, derrochando torería con el toreo en redondo, los molinetes y los pases de pecho. Sobre el pitón izquierdo alcanzó cotas muy altas, abrochando la faena por naturales a pies juntos y rematando con un trincherazo. La estocada remató su faena.

Manzanares volvió a estirarse a la verónica con mucho gusto y estilo. Siguió con esa determinación en la muleta, donde dibujó una faena medida pero muy bien estructurada. Del último tercio, habría que destacar el toreo al natural, para después dejar una estocada en todo lo alto. 

Román cerraba la tarde y salió a recibir al sexto con las ganas que tanto lo caracterizan. Los lances de recibo se basaron en las verónicas. En la faena de muleta hubo voluntad, tesón, torería y muy buen gusto, cuidando las embestidas del astado, que poseía una nobleza exquisita. Cerró por bernardinas muy ceñidas para culminar con un espadazo en todo lo alto. 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de El Espinar. Seis toros de Hnos. García Jiménez terciados pero con nobleza y calidad. El Juli, oreja y dos orejas; Manzanares, dos orejas y dos orejas; Román, una oreja y dos orejas. 


INFORMA: Roberto Cardo

FOTO: Román

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