"Hay que hacer algo, lo que sea. Pégale aunque sea un bocao"

Anécdota Taurina





LUIS MUÑOZ


  

Guarismo del ocho continúa con su sección, "Anécdotas Taurinas", con la colaboración de Luis Muñoz, totalmente altruista, que pretende compartir las historias más taurinas con los aficionados y seguidores de este portal.

Ocurrió una tarde en Villarrobledo, componían el cartel El Niño de la Capea, Antonio José Galán y Santiago López, con toros de Antonio Pérez. Fue cuando empezaron a ponerse los toreros leotardos, algo muy incómodo. Por primera vez en su vida Santiago López se puso la citada prenda debajo de las medias. Es sabido por todos los toreros que antes de cruzar el anillo hay que orinar varias veces. Aquel día por lo que fuera, Santiago no había orinado y llegando al patio de caballos. Faltaban veinte minutos para hacer el paseíllo, el torero no podía aguantar más las ganas de orinar. 

Le dijo a uno de sus banderilleros: 

    - "Ven conmigo que me estoy orinando". 

Se pusieron detrás de una tapia y le dijo Santiago al subalterno: 

    -"Toma el capote de paseo y la montera. Se desabrochó los botones de la bragueta". Y dijo: 

    - “Madre mía, los leotardos. Hasta mitad del pecho que me llegan". 

Y aquello no había forma de romper los dichosos leotardos.

    -"Dame algo para poder cortar esto, le dijo Santiago al banderillero. No tengo nada. El tiempo pasaba y esos leotardos nuevos no los rompía de ninguna manera". El matador orinándose a chorros vivos exclamó: 

    -"Hay que hacer algo, lo que sea. Pégale aunque sea un bocao". 

El banderillero, le pegó un "bocao" a los leotardos. Se le engancharon los dientes y aquello, si alguien lo llega a grabar hubiera dado mucho que hablar. 

Se pudo hacer un agujero en los leotardos y ahí quedó la cosa. Santiago descansó y pudo hacer el paseíllo.                


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