Guillermo Hermoso de Mendoza brilla en Almagro

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GUARISMO DEL OCHO


  

Duro día en lo sentimental para Guillermo Hermoso de Mendoza que tuvo que actuar apenas unas horas después del fallecimiento de su tía Juana, la tata Juana. Guillermo afrontó el compromiso con entereza y con la emoción contenida en el minuto de silencio que se guardó tras el paseíllo. Posteriormente a este minuto de silencio, sería Joao Moura Caetano quien brindara su primer toro a la familia Hermoso de Mendoza, representada en este instante por Juan Andrés Hermoso de Mendoza, quien agradeció el brindis desde el callejón.

Después el mejor homenaje que le pudo tributar a su tía vino sobre el ruedo y no fue tarea fácil con su primero, un toro berrendo muy brusco y que cortaba en la reunión. Toda la lidia fue complicada y Guillermo tuvo que andar muy listo para que los caballos no cayeran en las trampas de este toro. Había que llegarle y eso permitía al toro tomar ventaja en el embroque. Hubo algunos toques precisamente por eso, porque si no te metías en sus terrenos el marrajo no embestía y luego salía apretando con destemple. Los que pusieron la carne en el asador fueron Alquimista de salida que veía como el toro sacaba los pitones por encima e su grupa en cada embroque. Luego Ágora e Índico en banderillas, valientes y habilidosos en las suertes y aguantando las tarascadas que lanzaba el astado. Cerró lidia montando a Corsario con el que lució en las tres cortas a toro arrancado, y en un par a dos manos por los adentros, donde tuvo que aguantar el arreón posterior del toro que duró media plaza. A la dificultad que ponía el toro, había que sumar ahora que antes de colocar las banderillas a dos manos, se rompió el enganche de las riendas con la cintura y eso hizo que el caballo fuese sin la fijación necesaria a la reunión. A pesar de lo cual, reunió arriba y posteriormente dejó un rejonazo en lo alto que tardó en hacer efecto y necesitó de un solo golpe de descabello. El público agradeció y entendió el esfuerzo realizado y pidió con fuerza el doble trofeo que Guillermo pasearía por el ruedo de la histórica plaza de Almagro.

Y todavía se superaría en el sexto, un toro murubeño de enorme presencia que dio mejor juego que el anterior y al que solo un rejón de muerte contrario le impidió cortarle el rabo. Cuajó una gran lidia desde Jibaro, parando al toro en redondos, dejándolo rebosarse por la grupa y castigándolo lo justo. En banderillas sería con Extraño con quien formó un auténtico alboroto llevando al astado de costado, pegado a la cola y cambiándose por los adentros cuando el toro apretaba. El amplio ruedo de Almagro era recorrido por el caballo con el; toro siempre obedeciendo a los toques. El público terminó por entregarse a Guillermo cuando quebró con Ecuador, consintiendo al máximo la llegada del astado y saliendo muy ajustado de las suertes. La emoción y el riesgo en estado puro en quiebros, todo ello antes de dar entrada a Esencial y rematar el tercio de banderillas con dos rosas celebradas con olés desde el tendido y con un gran par a dos manos. La algarabía se desató cuando Guillermo enterró el rejón de muerte hasta la bola, pero sería su colocación contrario la que no fue suficiente para hacer doblar al astado. Un segundo intento fue definitivo y dos nuevas orejas le fueron concedidas.

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