Álvaro Lorenzo y Tomás Rufo, en hombros en Borox

Crónica


RICARDO BEDIA


  

El festejo celebrado en la localidad que vio nacer al diestro Domingo Ortega, el paleto de Borox, se trataba de un mano a mano entre el matador de toros Álvaro Lorenzo y el novillero, que goza de gran proyección y que en próximas fechas tomará la alternativa en Valladolid en un cartel de lujo con Julián López el Juli y José María Manzanares con toros de Garcigrande, Tomás Rufo. Con una entrada de media plaza se celebró el festejo programado.

"Timbales" fue el encargado de abrir plaza saliendo corretón, no derrotando en los burladeros y distraído. El saludo capotero constó de tres verónicas con una embestida templada. El puyazo que se le dio al astado fue trasero y tuvo que rectificar varias veces. La brega en el tercio de banderillas fue aplaudida, fue con capotazos de mano baja y por los pocos pases que fueron usados. Brindó el animal al público. El inicio de la faena fue con pases flexionados y un doble pase de pecho en tablas. La faena  de muleta fue de temple, nobleza y humillación en la embestida. El astado se acabó pronto, y los lances de muleta fueron de uno en uno aunque dados con mucho sabor y torería. La suerte suprema fue con un pinchazo y una estocada algo baja y trasera. Como premio obtuvo una ovación y saludó desde el tercio.

"Afectuoso" fue el primer novillo que lidió y estoqueó Tomás Rufo, salió distraído, poco fijo, cuando consiguió meterle en las telas le dio siete verónicas preciosistas y clásicas que entusiasmaron al tendido. En varas se le midió el castigo, apenas un picotazo. El quite consistió en tres chicuelinas y una larga. En banderillas el novillo estuvo reservón, le costó mucho arrancar al capote del subalterno que bregaba. Tenía nobleza y temple aunque se distraía a la salida de cada muletazo, teniendo que dejarle la muleta en la cara. El animal había hecho amagos por irse a tablas, finalmente se fue a tablas y allí le dio varias series con mucha exposición. La suerte suprema acabó con un pinchazo y una estocada algo atravesada de efecto fulminante. Obtuvo como premio una oreja.

 "Tamborilero" salió al ruedo distraído y corretón tras conseguir encelarle le dio cuatro verónicas. En la suerte de varas, hizo sonar mucho el estribo, recibió un largo puyazo. En el tercio de banderillas hubo problemas para ponerle los palos, manifestaba poca fijeza en su embestida. El matador de toros le brindó el astado a su compañero de terna. Empezó la faena en tablas con una tanda de gran exposición. Los lances en el toreo en redondo se basaron en el temple, acople y la nobleza. Desde la segunda tanda los lances se dieron de uno en uno con mucha torería. No aguantaba más, el matador recurrió al toreo de cercanías. La faena se volvió muy larga y aburrida, quería sacar pases a un animal que no daba para más, el típico ejemplo de faena moderna, larga y aburrida. La suerte suprema fue con un pinchazo, después le dio una estocada trasera y algo tendida. Sonó un aviso. Tuvo muchos problemas para descabellar, no humillaba, sonó el segundo aviso y finalmente el animal dobló.

"Tambor", salió distraído, lances con el capote para enseñarle a embestir. En varas recibió un puyazo larguísimo, el astado empujaba abajo. El quite por delantales tuvo mucho sabor, muy toreros. El animal va largo en banderillas. La faena de muleta empezó con muletazos de uno en uno con mucha torería. El de Alcurrucén se acabó pronto y el toreo de cercanías llegó mucho al público. La suerte suprema fue con un pinchazo y un bajonazo. El premio a su actuación fue una oreja.

"Pintamonas" salió distraído y ocho verónicas humilladas le sacaron a los medios. En varas se le administró un puyazo largo barrenando haciendo sonar el estribo. No hizo quite. En banderillas, embestía por abajo pero acababa el lance con un gañafón. La faena de muleta empezó de rodillas pegado a tablas. Las tandas fueron de cuatro muletazos y el de pecho, rotundas y con la ligazón como características fundamentales. No duró más que cuatro tandas, abriendo el camino al toreo de cercanías con torería y exposición. La faena acabó con unas manoletinas ceñidas y con mucho gusto. La suerte de matar fue con un espadazo en todo lo alto. El premio fue de dos orejas y fue ovacionado en el arrastre.

"Toledano", que sería el último novillo que lidiaría en una plaza Tomás Rufo, fue recibido con una larga cambiada enlazada con verónicas y chicuelinas. Recibió un fuerte puyazo tapándole la salida. El quite fue preciosista con el capote a la espalda siendo muy aplaudido por el tendido. Brindó al público. Vibrante inicio de faena con unas bernardinas en el platillo de la plaza. Las tandas fueron suaves y el animal se limitaba a pasar sin codicia ninguna. Los lances fueron de uno en uno. Cuando se paró, se dio el toreo efectista de cercanías, añadido a las ganas de un novillero. La tanda final de manoletinas tuvo mucho sabor. La suerte suprema fue una estocada en todo lo alto de efecto fulminante. Como premio cortó la última oreja en el escalafón novilleril.

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