El brillo de Sergio Rodríguez en Medina del Campo

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RICARDO BEDIA


  

El encargado de abrir plaza fue "Fandero" de la ganadería de Valdefresno que sería estoqueado por Antonio Grande. Salió "Fandero" un tanto corretón, algo habitual en el encaste Atanasio. El novillero lo recibió muy decidido en el saludo capotero con unas estéticas verónicas. Lo llevó al caballo con unos preciosistas delantales. El animal recibió el primer puyazo empujando abajo, ya en el segundo puyazo el novillo tardeó a la hora de arrancarse y cuando lo hizo empujó haciendo sonar el estribo. En el quite que le correspondía a Pablo Jaramillo se lució con unas gaoneras que fueron rematadas con una media. En el tercio de banderillas, el novio se piensa mucho la arrancada, se duele, pero cuando arranca lo hace con buen tranco. Al salir del último de los tres pares de banderillas hizo la maroma. Debió de ver posibilidades Antonio Grande al novillo, pues brindó al novillo al respetable. El trasteo de muleta se desarrolló con series cortas pero con temple rematadas con un pase de pecho. El novillo al parecer no quiso saber más de pelea y, tras varias intentonas evitadas por Antonio Grande finalmente, se fue a tablas, el clásico manso de encaste Atanasio. Allí se desarrolló un toreo de cercanías. La suerte suprema constó de una media estocada, la subsiguiente rueda de peones bastó para que el novillo doblara. El trasteo fue premiado con una oreja y al novillo se le pitó en el arrastre.

El segundo de la tarde se llamaba "Cantillito" y defendía a la ganadería de El Pilar. Pablo Jaramillo salió a recibirlo a puerta gayola llevándose así su primera ovación de la tarde y el novillo lo arrolló aunque sin consecuencias para el lidiador. Tras el susto por la posible lesión del novillero prosiguió la lidia manifestando el utrero una embestida un tanto distraída y con poca fijeza en los engaños, lo cual produjo el desarme del lidiador. La suerte de varas tuvo un punto cómico, pues el piquero no conseguía clavar en el lomo del animal la puya para infligir el castigo. El segundo encuentro con el caballo tampoco tuvo mayor historia, aunque lo que sí tuvo historia fue un preciosista quite de Sergio Rodríguez. La embestida del animal había mejorado con más fijeza y son además de meter la cara abajo en los engaños. Cuando iba a brindar el novillo al respetable, se le arranca, generando un cierto desorden no yendo a más. Ejecutó dos buenas tandas con la mano derecha con transmisión. Sintiéndose podido el animal intenta irse a tablas a buscar refugio teniendo que ir el matador a por él. Una serie de rodilla flexionada puso fin a la faena. La suerte suprema se saldó con un pinchazo y una estocada entera en la suerte de recibir. El premio una oreja y respecto al astado división de opiniones.

El tercero de la tarde fue "Emperador", de la ganadería de José Cruz. El novillo salió corretón, derrotando en los burladeros. Empezó encelándole en el capote de Sergio Rodríguez, con suaves capotazos rematados con una revolera con sabor. Fue puesto en suerte para la suerte de varas arrancándose, lo que hizo salir del público unos aplausos en señal de aprobación, el novillo se empleó en el puyazo empujando abajo, de bravo. El segundo puyazo fue como el primero. El quite también resultó del agrado del respetable. El novillero brindó la muerte del toro al público. Empezó el trasteo con unos lances que destilaron suavidad para sacarse al novillo al tercio. El novillo destilaba temple y clase. El toreo al natural resultó como de seda, llegando mucho al público que respondió al quehacer del novillero con unos olés atronadores. La suerte suprema fue con un estoconazo de efecto fulminante, resultando, hasta cierto punto natural, que el premio fuera de dos orejas y una fuerte ovación para el novillo en el arrastre.

El cuarto novillo de la tarde pertenecía al hierro de Castillejo de Huebra. El saludo capotero de Antonio Grande fue emocionante con estética y torería. El novillo es un dechado de clase, algo muy del encaste. En el primer puyazo al novillo solo se le marca, breve estancia en el peto. El segundo puyazo es igual que el primero, para no quebrantarlo. El novillo tenía poca fuerza. El quite, sólo podía definirse como torero, los lances brotaban muy despacio. La faena de muleta empezó con dos ayudados por alto con dos trincheras. El toro que ya acusaba en exceso sus precarias fuerzas remataba los lances terminándolos con la cara por las nubes. El toreo al natural fue con pases de uno en uno con algunos enganchones. El resto de la faena constó de alardes, toreo de cercanías, en resumen un toreo efectista. La suerte suprema se saldó con una estocada entera, el novillo cayó tras una rueda de peones con la concesión de una oreja.

El quinto de la tarde fue un novillo de la ganadería de Francisco Galache, salió enterándose. Jaramillo enseñó a embestir al novillo con gusto y torería. El primer puyazo fue largo empujando de bravo, empujando abajo, moviendo el rabo. En el segundo puyazo el novillo tardeó. El novillo aportó transmisión a la lidia, embestía de forma incierta dando emoción. La faena transcurrió entre medios muletazos por la condición del toro, ya que no llegaba en su embestida hasta el final. El novillero se dio cuenta de que tenía que embestir él si el novillo no embestía. La faena culminó con un pinchazo y una estocada entera. El novillero fue premiado con una vuelta al ruedo.

El último de la tarde era un representante de una de las ganaderías de moda dentro del elenco de ganaderías de corte torista, es decir de ganaderías duras, de nombre "Tetricario". Salió el novillo corretón, derrotando en las tablas. Sergio Rodríguez lo enceló templándolo en el capote. Embestida pronta y humillada. El novillo acudió alegre y pronto al primer puyazo empujando abajo en el peto, tapándole la salida. En el segundo puyazo el novillo tardea pero fue alegre y con transmisión. El novillo embestía con brusquedad, habría que dominarlo, embiste desordenadamente. Las tandas son rotundas llevando al toro, llegando a los tendidos por la repetición del novillo. El final de la faena podríamos calificarlo de aliño. La suerte suprema fue un pinchazo en los bajos, seguidos por tres pinchazos y una estocada recibiendo. El novillo se desplomó se produjo una petición de oreja, el novillo fue ovacionado en el arrastre.

Medina del Campo (Valladolid). Desafío Ganadero. Novillos De Francisco Galache de encaste Vega Villar, Raso del Portillo originariamente de Casta Morucho-Castellana aunque los dueños han ido refrescando en diferentes momentos constituyendo un encaste propio, Castillejo de Huebra de encaste Murube, José Enrique Fraile de Valdefresno de encaste Atanasio Fernández, El Pilar de encaste Aldeanueva y José Cruz de encaste Domecq vía Daniel Ruiz para Antonio Grande, oreja y oreja; Pablo Jaramillo, oreja y vuelta; Sergio Rodríguez, dos orejas y vuelta al ruedo. Un poco más de un tercio de entrada, en lo ambiental tarde muy calurosa. Hay que destacar un detalle en el inicio del festejo, tal fue la presencia de cuatro alguacilillos. Algo inusual en las plazas de toros.



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