La garra, el valor y el alma de Isaac Fonseca

Crónica 


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 


  

La final del Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid tiene un triunfador, Isaac Fonseca. Toreó con el alma, con el corazón en sus muñecas, sin dejarse nada, derrochando verdad y un valor que le llevó a intentarlo y a reconstruir sus faenas en más de una ocasión. Álvaro Burdiel fue el segundo clasificado, con un toreo al natural digno de las grandes plazas. Jesús García buscó opciones y teclas, dejando pinceladas y muy bien sabor de boca, haciendo gala de la Tauromaquia de El Juli. Los astados de Ángel Luis Peña y Los Eulogios, en líneas generales dieron juego, aunque con matices, siendo exigentes y sin permitir los fallos.

El primer novillo fue aplaudido en su salida. Lo frenó Isaac Fonseca, estirándose con él en el tercio hasta rematarlo, sin evitar que se le quedara encima. El novillero brindó al público y decidió empezar por estatutarios, muy firme, sin, apenas, rectificar. Le cambió los terrenos, para templarlo en largo, muy despacio, por abajo, hasta trazar una serie bien abrochada. Una faena de muchas teclas y matices en la que había que saber cuando parar y volver a empezar, era un animal al que había que mimar, dejándole tiempo y sitio. En el toreo al natural, lo llevaba metido, con la continuidad del uno a uno, ciñéndose a la embestida, exponiéndose con verdad. Terminó el último tercio en las tablas, no sin antes, llevarse una fea voltereta, sin aparentes consecuencias. En la suerte suprema dejó una estocada tendida, pero muy efectiva.


El de Los Eulogios salió con pies, pero con fijeza, encelándose en el capote de Jesús García. Lo tanteó por ambos pitones para después iniciar una tanda sobre el pitón derecho. Quiso llevarlo en la larga distancia y aprovechar la inercia, dejándosela puesta, tirando del animal, llevándolo metido. Había que tocarlo con firmeza, fijándolo en la tela, abriéndole el compás, enroscándose con él en una continuidad intermitente en la que el toreo al natural resultaba algo más atropellado y menos pulcro. Se puso y lo probó, pero sobre ese pitón había que cruzarse y aguantarlo. Regresó sobre el derecho, con un trazo más largo y pausado, aunque costándole atender al cite. Le fallaron los aceros, tuvo que ser al segundo intento, llegando a escuchar el primer aviso.


El de Luis Ángel Peña salió con movilidad, corriendo la plaza. Álvaro Burdiel lo saludó con la rodilla en la arena, para después estirarse y lucirse con el, acompasándolo. El inicio con la franela fue una partida de ajedrez, buscando los terrenos y las distancias, probándolo. Pasó de los ayudados por alto a la profundidad y determinación en series elaboradas. Atendía a la media distancia, con un cite delantero en el que después lo arrastraba hasta el corazón del natural, al encuentro con su embestida. Sin excederse, cuidando las condiciones del animal. La mano baja reafirmaron su declaración de intenciones, con muletazos infinitos y templados, jugando con los vuelos para alargar su recorrido y tirar del astado. Acabó en sus terrenos. Los aceros empañan la labor del novillero.

Marcaba el ecuador del festejo un novillo de Los Eulogios, al que Isaac Fonseca trató de frenar. El animal salió suelto, pero el novillero lo fue sacando hasta los medios, con ritmo, pero sin excederse. Un inicio de faena de los que deja sin aliento, empezó de rodillas, sin probaturas, toreando, de un pitón a otro con firmeza y un valor seco. Fonseca arriesgó frente a un animal que metía la cara pero que salía con la cara alta. Se la dejaba puesta con pulcritud, para seguir tirando del astado para llevarlo cosido, ligando los muletazos, uno tras otro. Lo citaba dándole el pecho con verdad y entrega, metiéndose en sus terrenos, llegando a ser volteado hasta en dos ocasiones, aunque sin aparentes consecuencias. Muy cruzado, muy metido, muy encajado, llevándolo a media altura, con cuidado de no llevarle la contraria y que este embistiera a la defensiva. Culminó por manoletinas para después dejar una estocada entera, que entró con el alma.

Jesús García lo recibió a pies juntos, para andarlo y sacarlo al tercio. Lo tanteó por ambos pitones  en el tercio. El pitón derecho fue el que eligió el de la Escuela de El Juli para iniciar la faena. Jesús le bajó la mano, exigiéndole, pues el novillo entraba con celo y entrega en la tela. Quizá se ralentizó en exceso el último tercio, pues a partir del tercer muletazo había una pausa, la lugazón llegaba de uno en uno.  El aire jugaba en su contra y tuvo que rectificar en más de una ocasión, incluso llegó a resultar cogido, sin consecuencias. Volvió a la cara del novillo, con la misma entrega, metido en sus terrenos, enseñándole el recorrido evitando que le volviera a buscar en la salida del muletazo. Fue un tira y afloja muy torero. Dejó media estocada con la que fue suficiente.


Álvaro Burdiel cerraba la tarde con un ejemplar de Los Eulogios, al que recetó un saludo cuidado de rodillas. Decidió el tanteo por abajo, tratando de someterlo, genuflexo, pero el novillo metió la cara y se encontró con la cara interna del muslo izquierdo, volteándolo feamente. Volvió a la cara de un astado buscón y reservón al que solo se le debía buscar por abajo, llevándolo muy tapado, sin darle a elegir, respetando sus tiempos y terrenos. Había que perderle pasos y rectificar para volver a reconstruir las tandas. El animal se le quedaba encima, acortando distancia.  Lo tomó sobre el pitón derecho, llevándolo en largo, mostrándole la salida, toreando con recursos, buscando las teclas que el de Los Eulogios le presentó. Se tiró de la misma manera que toreó, el animal rodó.


Cadalso de los Vidrios. Final del Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid. Novillos de Ángel Luis Peña y Los Eulogios para Isaac Fonseca, oreja y dos orejas; Jesús García, vuelta tras aviso y ovación, Álvaro Burdiel, oreja y oreja

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