Tarde fría para los triunfos en Cuéllar

Crónica


RICARDO BEDIA


  

Tarde en lo meteorológico calurosa y con gran ambiente en la localidad y en los tendidos, hay que destacar la presencia de aficionados de la localidad francesa de Nimes para ver los toros de la ganadería de la cual custodian su Museo. Los toreros Javier Castaño, Morenito de Aranda y Gómez del Pilar lidiaron siete ejemplares de los míticos Pablorromeros, pues se devolvió el quinto de la tarde, que ahora se denominan Partido de Resina, los antaño conocidos como toros guapos.

Javier Castaño recibió al primero de la tarde “Zarcillero” que salió corretón y distraído, aunque cuando se le presentó el capote en unos lances de saludo el toro metió la cara bien a media altura, característica de siempre de este encaste. El tercio de varas tuvo apariencia de tentadero, ya que en los tres puyazos que tomó el toro siempre se le puso más largo en cada puyazo empujando siempre sin mucho celo aunque metiendo la cara en el peto, el tercer puyazo fue sin duda el mejor de los tres acudiendo el toro con alegría. El tercio de banderillas resultó lucido teniendo que desmonterarse los dos banderilleros a petición del público. El toro siguió embistiendo en la muleta a media altura al principio con series de tres muletazos, aunque según iba avanzando el trasteo el toreo fue tomando ligazón. Al final de la faena el toro se iba orientando, además que los muletazos acababan en un tornillazo. La suerte de muerte se ejecuta con una estocada entera, una rueda de peones y un golpe de verduguillo. Se produjo la petición de oreja, sin concesión de la misma. Se dio  ovación al toro en el arrastre y al torero.

Al segundo de la tarde “Flamenco” lo recibió Morenito de Aranda, salió muy caliente, fue saludado con seis lances algunos de ellos de auténtico cartel de toros. El tercio de varas se saldó con dos puyazos de los cuales el mejor fue el segundo en el que el toro acudió muy largo y con alegría al peto. Gómez del Pilar trazó un quite formado con dos chicuelinas y una media con mucho gusto y torería. Hay que destacar un par de banderillas de Fernando Sanchez, en el que como es habitual se llegó al toro dejándose ver con mucha torería y clavando los palos en lo alto. Morenito de Aranda brindó el toro al respetable. El toro embestía humillando y derrochando clase aunque le costaba acabar el muletazo. El tono de la faena bajó cuando se dispuso a torear al natural sacando los pases de uno en uno. La faena terminó con una serie de arrimón efectista. La suerte suprema se saldó con dos pinchazos, una estocada baja y atravesada. Palmas para el toro y el torero.

El tercero de la tarde llevaba por nombre “Zapatón” y toco en suerte a Gómez del Pilar. El toro salió con muchos pies, recetándole dos largas cambiadas y tres verónicas. En varas, se comprobó por parte del aficionado que este sería el toro más bravo de la corrida, en un primer puyazo el toro empujó de firme arrastrando el caballo hasta que le llevó contra las tablas, en un segundo puyazo donde se le puso más largo al toro este empujó debajo dejando ver su  bravura. El toro en banderillas cortaba mucho a los banderilleros corriendo tras ellos, tuvieron que tomar el olivo apurados en los tres pares. Gómez del Pilar brindó el toro al respetable. El trasteo empezó con la izquierda aunque el toreo no se acoplaba con la embestida del toro teniendo que tomar la muleta con la derecha pues por ese pitón el toro manifestaba una embestida más clara aunque se lo pensaba más. El toro parecía que había aprendido demasiado y los pases había que darlos tragando mucho siendo las series de tres y el de pecho. El toro lanzaba unas miradas, como queriendo decir ‘como te equivoques te pillo’. El toreo era un toreo de exposición. La faena tuvo que ser corta por el sentido que desarrollaba el toro. La suerte suprema consistió en un bajonazo y un descabello. Silencio.

El cuarto de la tarde “Rehiletero" salió con pies, derrotando en los burladeros. Un puñado de verónicas fue el saludo capotero con en el que Javier Castaño recibió al segundo de su lote. En el primer puyazo el toro se durmió en el peto, como había sido protestado por el público por una aparente cojera, pidió el cambio de tercio. En banderillas el toro persiguió a los rehileteros teniendo que tomar el olivo los banderilleros. La faena empezó con un toreo muy vistoso de rodillas. El toro había desarrollado mucho sentido, buscaba al torero en cada pase con la muleta, sabiendo lo que se dejaba atrás. El maestro optó por abreviar y tomó el acero rápido entre la bronca del respetable, se cobró un pinchazo y posteriormente una estocada desprendida que fueron secundados por dos descabellos, terminando la lidia con división de opiniones.

El quinto de la tarde, se llamó “Aviador”. Salió corretón, derrotando en los burladeros. Morenito de Aranda como en el primero de su lote, expuso un toreo de capa con gusto y torería. Los dos puyazos que tomó el toro no tuvieron ninguna historia pues no empujó el toro manifestando su bravura, un sector del público en parte por la negativa de devolución del toro anterior y en parte por la flojedad de remos del toro pidió su devolución, además lo gracioso del caso es que como el programa de la corrida estaba impreso en un papel verde, se vieron muchos de esos papeles verdes haciendo de pañuelo verde. El toro se derrumbó a la salida del segundo par de banderillas y los gritos se hicieron ensordecedores no le quedó otro remedio al presidente que devolver al toro.

El quinto bis de nombre “Chicharrero”, salió enterándose siendo el de más presencia del encierro, el toro era alto, agalgado y con cara. El comentario en el tendido, en tono de guasa, ‘parece un Miura’. En el saludo capotero se revolvía rápidamente en cada lance haciendo imposible el toreo preciosista de capa. En el primer puyazo hizo sonar el estribo empujando con la cabeza, no con los riñones, en el segundo puyazo hizo lo mismo que en el primero. El toro embestía defendiéndose, saliendo suelto de las telas. El tercer puyazo fue muy protestado, el público veía que aquello no tenía sentido. El toro en banderillas espera mucho haciendo dificultoso el tercio. La lidia se volvió imposible, el toro se había vuelto imposible. El torero se vio superado por el toro y como se suele decir tiró por la calle de en medio, además convirtió la suerte suprema en un espectáculo bastante feo, con estocadas muy defectuosas. Pitos al toro.

Al último del festejo se llamó “Remigadillo” lo recibió Gómez el Pilar en su capote, salió embistiendo con las patas por delante manifestando ya de salida su poca fuerza. El único puyazo fue ejecutado al relance y embistió al caballo con la cara por las nubes. El trasteo de muleta fue dando los pases de uno en uno con una embestida distraída que imposibilita el mínimo lucimiento. El torero intentó sacar el partido que tuviera el morlaco porfiando, siendo finalmente desarmado. El torero renunció a seguir haciendo faena y toma los aceros. El bajonazo fue feísimo sacando la espada al darse cuenta, porque ya estaban los tendidos muy calientes, el toro cayó tras otro bajonazo. Silencio.

Ficha del fest4ejo:

Cuéllar. Toros de Partido de Resina para Javier Castaño, ovación y silencio; Morenito de Aranda, ovación y protesta; Gómez del Pilar, silencio, en ambos.

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