Lluvia de triunfos en Toledo

Crónica



DIEGO CERVERA


  

Toledo albergó el festival benéfico que se había llegado a aplazar hasta en dos ocasiones. Hubo precipitación pero de triunfos, pues el respetable se mostró generoso ante la entrega de los espadas. El festival mostró el buen momento de poso y madurez del torero moracho, y de que el resto de la terna viene pidiendo paso. La novillera incluida teniendo que bailar con la más fea.

Eugenio recibió al primero de la tarde por verónicas, acompasadas y meciendo los brazos. Un breve encuentro con el caballo precedió al tercio de banderillas donde el novillo ya mostró que no estaba sobrado de fuerzas. El de Mora defendió su jerarquía y galones ante un novillo que sin tener mala condición, estaba casi en el límite y estructuró el el grueso de la faena con la diestra. Los tiempos en las tandas y las distancias, y la media altura con la muleta, fueron los ingredientes principales en el guiso. Por el pitón izquierdo el novillo prácticamente ni pasaba. Estocada tendida.

Esaú dibujó la verónica sacándose al novillo hasta el centro del ruedo en el saludo capotero. El torero de Camas, bajo el paraguas de la inspiración, puso al novillo en suerte y tras salir del caballo realizó el quite por el lance fundamental. En banderillas, brilló Julián Gómez Carpio abriendo y cerrando el tercio. En el último tercio, el torero supo ver y aprovechar las bondades y la nobleza del novillo por ambos pitones. Lo ve fácil y eso es palpable. Al de Alcurrucén, se le acabó la gasolina rápido y Fernández no dudó en acortar distancias y meterse entre los pitones toreando con la diestra. El sevillano ahora tiene la moneda en la mano y parece ser que no la quiere soltar. Cerró de rodillas y con un desplante poniendo los tendidos al rojo vivo. Pinchazo y estocada algo desprendida.

Con el tercero de la tarde, Fortes volvió al Coso de Mnedigorría igual que se fue el 12 de octubre de 2020. El malagueño imprimió gusto en el saludo por verónicas, y del mismo palo hizo el quite tras el encuentro con el caballo. Durante el tercio de banderillas, en novillo mostró estar más bien justo de fuerzas. Pero Saúl lo tenía claro y decidió brindar al respetable. Tan claro que comenzó doblándose por bajo para acto seguido acariciar la embestida del novillo con la diestra. Por el pitón izquierdo el de Alcurrucén tenía menos recorrido y decidió seguir por el derecho, pero ya con poca lucidez por la poca fuerza del novillo y decidió meterse entre los pitones para arañar algún muletazo más en la corta distancia. Pinchazo y estocada.

Con el cuarto, el saludo capotero por verónicas de Escribano, fue un estruendo en el tendido. El torero meció los brazos y acompañó la embestida del novillo. El encuentro con el caballo fue breve, pues el torero intuyó que al novillo no le sobraban las fuerzas. Tras el tercio de banderillas, Cristian brindó y acto seguido estructuró una faena más propia de un torero con poso tras 25 años de alternativa, que la de un torero que por desgracia torea poco. Gusto, torería y saber dar tiempo al novillo y espacio, fueron la clave fundamental de la estructura de la faena. A parte de torear muy encajado Al de Alcurrucén lo cuajó por ambos pitones, pero los mejores momentos fueron al natural, naturalmente. Cerró la faena metido entre los pitones llevándose un revolcón sin consecuencias. Dos pinchazos y golpe de descabello.

Colombo con el quinto formó otro lío con el saludo capotero, al igual que en el quite por chicuelinas y tafalleras tras el encuentro con el caballo. Pero el lío gordo de verdad y el estruendo del respetable fue cuando el torero cogió los palos y protagonizó el tercio de banderillas. Clavó con seguridad y dejándose ver. El torero inició la faena de rodillas en el tercio, y esa fue la clave para calentar desde el inicio los tendidos. Cierto es que el novillo no estaba sobrado de fuerzas, pero también es cierto que el respetable ya estaba con él, y de esta manera ya tenía el camino allanado aunque poco le duró el de Alcurrucén. Con todas y con esas, y con altibajos, Jesús Enrique le pegó fiesta por ambos pitones. Cerró con bernadinas. Pinchazo, estocada y golpe de descabello.

Voluntariosa y con garbo estuvo Estrella en el saludo capotero. En banderillas, el novillo no paró de corretear y buscaba la salida. El de Alcurrucén, no fue facil en la muleta, pues a parte de no parar, no tuvo una embestida franca, y por momentos reculaba. O bien ni quería entrar. La mansedumbre y todos los defectos del mundo. La toledana durante el último tercio, gozó del cariño del respetable al ver las dificultades del animal. Los mejores momentos llegaron en el último tramo de la faena con la diestra con Estrella crecida y venida arriba ante las adversidades. Tuvo que cerrar la faena con el novillo totalmente metido en tablas. Estocada casi entera algo trasera.

FICHA DEL FESTEJO:

Eugenio de Mora, dos orejas; Esaú Fernández, oreja con fuerte petición de la segunda; Fortes, ovación con saludos; Cristian Escribano, oreja; Colombo, dos orejas; Estrella Magán, oreja.

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