Doble Puerta Grande en Alicante

Crónica


GUARISMO DEL OCHO


  

El Juli y Manzanares abrieron la Puerta Grande en una emotiva tarde para el valenciano. Se repartieron un total de seis orejas, en las que tuvieron mucho que ver el temple, la despaciosidad y la Tauromaquia particular de madrileño y valenciano. Los de Garcigrande se dejaron llevar con soltura y obediencia, con matices que pulir.

El Juli lo recibió con un saludo templado y cadencioso hasta rematarlo por una media. Lo tanteó genuflexo, sometiéndolo por abajo, acoplándose a la embestida dormida del de Garcigrande. Le exigió con la mano baja, sin separarle la tela del morrillo, dejándosela puesta, ligando. El animal vaciaba la embestida, acoplándose a las exigencias del madrileño. El toro embestía metiendo y colocando la cara con humillación, permitiendo expresar la Tauromaquia que El Juli desprende. El Juli dejó una estocada que necesitó de golpe de cruceta.

Manzanares recibió  a "Boticaria" con una larga cambiada de rodillas, para después tantea una embestida algo incierta.  Sufrió un serio percance Domingo Siro en el tercio de banderillas, el animal le pisó el pecho y los pitones viajaron por zonas muy comprometidas. Le llevaron rápidamente a la enfermería. Manzanares lo tanteó hasta sacarlo a los medios, tratando de fijarlo, mimando la embestida. Le costaba y salía suelto del natural, así que había que llevarlo muy metido. En largo y recogiéndolo de vuelta, logró ahormar la faena. Mató con acierto.

El Juli volvía a torear con temple y despaciosidad con el percal. Atalonado en la arena, dejó que el animal pasara, probando sus pitones. Molinete para seguir toreando en redondo con la derecha rematando  con un pase largo de pecho, pero dándole tiempo para que el toro aguantara la lidia. El animal humillaba y seguía el engaño al natural. El Juli le bajaba mucho la mano llevándole de uno en uno, perdiendo gas y metiéndose en los terrenos del animal. La determinación de El Juli se reflejó en la suerte suprema.

Marcaba el ecuador del festejo Manzanares con un saludo de brega en el que frenó al de Garcigrande. Lo fue sacando al paso, muletazo a muletazo. Se decidió sobre el pitón derecho, ligando los pases , dejándolo respirar, toreándolo en el tercio, con la mano baja, con suavidad, determinación, aguantando el compás que este marcaba. Alargó los naturales, llevándolo hasta el final, sometiéndolo, en largo. Cadencia y temple dejaron sello en la faena que terminó por trazar Manzanares, encontrado un punto de encuentro que no dejó indiferente a nadie.

EL Juli tanteó en el percal a "Cantante", recibiendo la embestida en el tercio, sin lucimientos. El madrileño inició la faena pidiendo calma, manteniendo en un suspiro las embestidas. Aprovechó la inercia, buscando la continuidad ante el tranco irregular del astado. Lo terminó cuajando, jugando a favor de la querencia, tendiéndole la muleta y dejándosela puesta, obligándole a romper, pasándoselo a cámara lenta. El aire molestaba en la impoluta faena de El Juli, aún así, no cesó en su empeño. La suerte suprema no fue muy certera, pero el animal terminó doblando.

"Congresista" cerraba la tarde en las manos de Manzanares, tratando de envolver las embestida. Pegado en tablas, genuflexo, probándolo por ambos pitones, sacándolo al paso del tercio. Con un toque firme, pero sutil, con una despaciosidad pasmosa, dejándole los vuelos en la cara, tirando del astado. Toreando con mucha verdad, dejando que su cintura y su muñeca acompasaran las embestidas, sin olvidar, entre tandas, el sitio y el tiempo, para después volver con él. Se tiró sobre el astado, hundiendo el acero, dejándola ligeramente trasera.

Alicante (Alicante). Toros de Garcigrande para El Juli, ovación, oreja y oreja; José María Manzanares, oreja, dos orejas y oreja.

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