Seis orejas para la terna en Méntrida

Crónica


RICARDO BEDIA


  

En tarde de nubles y claros en lo atmosférico se lidiaron 6 erales de la ganadería de la Olivilla de buen juego en general destacando el segundo al que se le dio la vuelta al ruedo.

El primer novillo salió con pies y derrotando en los burladeros, manifestando poca fijeza en los engaños. Cuando embestía, lo hacía sin emplearse, producto de la poca fuerza del animal. Resultaba poco apto para el toreo de capa. El tercio de varas quedó reducido a un ejercicio gimnástico, en el que el astado volvió a manifestar su poca fuerza. Daniel Pérez brindó al público. La faena de muleta empezó por alto para dar confianza al novillo, abriendo caminos. El novillo volvía a caer y entraba a la defensiva. Las series se iniciaron con pases a media altura para evitar las caídas, no dando ninguna emoción en trasteo. El final de faena acabó con unas plásticas manoletinas y una trinchera que derrocharon elegancia. La suerte suprema se consumó con una estocada entera, algo desprendida, el novillo dobló teniendo que dar varios puntillazos.

El segundo astado salió con pies derrotando en los burladeros. Se abrió de capa Alejando Peñaranda con un estético toreo a la verónica que terminó con una revolera. El animal embestía con buen son, podía dar un buen juego, metiendo bien la cara en los engaños, por su codicia hizo la maroma. El tercio de banderillas resultó espectacular siendo ovacionados por el respetable los hombres de plata. El novillo mantuvo una embestida con clase y nobleza, propiciando el buen toreo. En el trasteo se manifestaron las buenas condiciones del astado, dándose los pases con temple, elegancia, con buen acople entre novillo y torero. El de La Olivilla obedecía a los cites con suavidad por ambos pitones. La faena acabó con un desplante muy torero que fue jaleado por el público. Antes de entrar a matar propinó una serie por ayudados por alto con mucho sabor y torería. Mató sin demasiado acierto. 

El tercer novillo salió con poca fijeza, siendo recibido con plásticas verónicas. Miguel Losana empezó la faena de muleta con pases por alto para que el novillo se fuera afianzando en su embestida. Los pases se daban a media altura, pero el toreo no llega a ser ligado por la blandura de la res, aunque en algún pase suelto destiló clase y elegancia. El espada quiso llevarlo en largo y por abajo, pero el novillo no lo admite por su flojera de fuerza. Dio unas últimas series de cercanías, acabando con un pase circular de cierta plasticidad, sin embargo, el astado siguió los trapos a regañadientes. Entró a matar en la suerte contraria, logrando una estocada definitiva al segundo intento. El animal dobló tras siete golpes del puntillero.  

El cuarto novillo fue aplaudido de salida, siendo recibido con una larga cambiada por Daniel Pérez. Embestía con codicia, tomando la tela por abajo, con transmisión. El novillero fue ovacionado al poner el tercer par. En los pases de tanteo, el novillo mantenía su condición , pero cuando tomaba la muleta se metía por dentro, apercibiendo que por el izquierdo el animal no resultaba tan lucido, volvió sobre la derecha. El animal desarrolló cierto sentido y no duró tanto como presagiaba. Las series fueron cortas, bajando el nivel de la faena. En la suerte natural dejó una estocada entera, con la que el novillo tardó en doblar, se  tragó la muerte.

Alejando Peñaranda recibió al quinto de la tarde, que salió con buen tranco, derrotando en los burladeros. El novillero lo sacó  hasta los medios, ganando pasos con cada verónica. El quite por chicuelinas resultó muy vistoso. Salió con el novillo muy toreramente a los medios, para iniciar el toreo en redondo. En su embestida manifestaba repetición y codicia. Las series salían de forma aseada, aunque con un molesto cabeceo que afeaba la labor de Peñaranda. Terminaba cada pase con un derrote hacia arriba. Culminó el último tercio con cuatro manoletinas y un pase de pecho para después entrar a matar en la suerte natural yéndose detrás del acero cobrando una estocada entera desprendida y tendida. 

El último de la tarde fue aplaudido de salida, se trataba del animal con más presencia del encierro. Miguel Losana lo recibió con una larga cambiada para después darle otra, esta segunda exponiendo mucho, muy arrimado a las tablas. Uno de los momentos más interesantes del festejo llegó cuando se estableció una competencia en quites que hizo las delicias de los aficionados que gustan del toreo con el capote. La faena de muleta empezó con derechazos de rodillas para sacar al novillo al tercio. Losana tenía que dejar respirar al animal entre serie y serie, ya que le propinaba un toreo largo y con cierto mando. Parecía que iba a terminar con un pase circular, pero se decidió por unas manoletinas muy ceñidas, pasándose al animal muy cerca. No estuvo acertado con los aceros.

Méntrida. Novillos de La Olivilla para Daniel Pérez, oreja y oreja; Alejandro Peñaranda. oreja y oreja; Miguel Losana, oreja y oreja.


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