Luque y Roca Rey brillan en Aranjuez

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GUARISMO DEL OCHO


  

La plaza de toros de Aranjuez celebraba la segunda corrida de toros de su ciclo taurino. Morante de la Puebla, Daniel Luque y Andrés Roca Rey se midieron a los astados de Núñez del Cuvillo. La terna se repartió un total de siete orejas, tres para Luque y otras tres para Roca Rey.

Morante lanceó al primero de su lote con verónicas de ensueño. Comenzó la faena con ayudados por alto, para seguir con el toreo en redondo. Los naturales cobraron un protagonismo muy especial, pero el pitón izquierdo no era su fuerte, así que retomó sobre la mano derecha, deleitando al público. Mató con verdad, pero la espada quedó baja.

Luque lo recibió a pies juntos, templándolo por verónicas. En la muleta inició la faena desde el tercio con un toro que apretaba. Luque recurrió al valor y arrojo para exprimirlo a favor de querencia, aguantándole una barbaridad. La estocada quedó en todo lo alto.

Roca Rey no pudo lucirse en el saludo capotero. En el último tercio comenzó por estatuarios con mucha quietud. Siguió llevándolo a base de mano baja y trazo largo sobre el pitón derecho. En el toreo al natural se perdía sabor, pues el animal no tenía demasiado recorrido. La espada quedó desprendida.

Morante sorprendió dejando el saludo capotero atrás, se dispuso a protagonizar el tercio de banderillas con un toro que no ofrecía demasiadas garantías. En la muleta se dobló con el animal, sin embargo, avanzaban los compases de la faena y el astado se paró, sin dejar que la faena rompiera. Morante pinchó y logró meter la mano al segundo intento.

Daniel Luque se gustó y gustó con un saludo repleto de verónicas magistrales. El diestro le puso ganas a la faena, exponiéndose, derrochando valor ante un astado parado y reservón, al que había que llevar con temple. Luque se quedó muy quieto, acariciando las embestidas del animal. La espada quedó ligeramente desprendida.

Roca Rey lanceó con temple y suavidad al último de la tarde. Empezó la faena de rodillas, para después seguir con un toreo constante, repleto de temple. Le faltó ajuste en los embroques, pero el toreo al natural tuvo mayor calado. Terminó por luquecinas, que ponían el broche final a una emocionante faena. Mató con una estocada caída.

Plaza de toros de Aranjuez. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, oreja y ovación; Daniel Luque, dos orejas y oreja; Roca Rey, oreja y dos orejas, tras aviso

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