Entre la despaciosidad y los aceros

Crónica 

Ricardo Bedia 

Tarde en lo meteorológico marcada por el calor sofocante que se hizo sentir en la plaza en la lidia de los primeros ejemplares de Álvaro Alarcón, Álvaro Seseña y Jesus García. Lidiaron tres novillos de la Ganadería Flor de Jara y tres de Victoriano del Río, que si en lo ganadero parecía estar constituido como un desafío ganadero, el triunfador del festejo fue sin lugar a dudas Victoriano del Río con dos grandes novillos, los que hicieron quinto y sexto siendo el último premiado con la vuelta al ruedo.

La lidia fue los tres primeros novillos fueron de Flor de Jara (Santa Coloma-Buendía) y los otros tres Victoriano del Río y Toros de Cortés.

El primer novillo fue recibido por Álvaro Seseña, con verónicas templadas con mucho gusto, pero el astado no humillaba. El trasteo de muleta empezó sacando al novillo al tercio con cuatro derechazos y dos naturales que tuvieron mucho sabor torero. El astado tenía las cualidades del temple y la nobleza en su embestida, permitiendo que los muletazos fluyeran lentos y muy cadenciosos. Cuando el novillero tomó la muleta con la mano izquierda, mantenía esa condición. El toreo fluía tan cadencioso que el espada fue desarmado. En las postrimerías de la faena se dieron varias series de cercanías, toreo de aliño. Tras ir a por el estoque recetó una serie de cercanías practicando un toreo de pases cambiados. La suerte suprema fue la encargada de empañar los posibles triunfos.

El segundo de la tarde fue recibido con preciosas verónicas de la mano baja de Jesús García, las cuales el novillo tomó humillando y colocando bien la cara en cada lance. El animal fue llevado al caballo con mucha torería, donde empujó con los riñones, siendo aplaudido por el público. El quite también fue aplaudido. El novillero con cinco pases sacó al astado al tercio, pero no terminaba de acoplarse con la embestida del utrero y los pases debían ser administrados de uno en uno sin que el público se contagie de lo que pasa en el ruedo. El trasteo terminó con una serie de ayudados por bajo con cierto gusto y sabor. La suerte suprema fue ejecutada con pinchazo y media estocada atravesada. 

El tercero de la tarde salió con muchísimos pies y rematando en las tablas, fue saludado por Álvaro Alarcón con una larga cambiada y cinco verónicas con mucha estética. El tercio de varas certificó la buena condición del animal empujando abajo con los riñones. Las series eran cadenciosas ya que el astado tenía nobleza y seguía los engaños con mucha calidad. El novillero terminó su faena con unas manoletinas como colofón de la faena de muleta. La suerte suprema se zanjó con una estocada entera obteniendo como premio una oreja.

El cuarto de la tarde salió distraído, el Seseña lo recibió con una larga cambiada. El novillo tenía poca fijeza a la hora de seguir los engaños. En la muleta al novillo le costaba arrancar cuando se le citaba con la tela, pero cuando se arrancaba lo hacía humillado y con clase dejando colocarse al novillero para el siguiente pase. El trasteo terminó con circulares que el novillo, ya apagadas sus fuerzas, tomaba a trancas y barrancas  y unos derechazos pegado a tablas que fueron jaleados por parte del respetable. La suerte suprema se saldó con una estocada entera que recibió el premio de una oreja.

El quinto de la tarde fue recibido por Jesús García con dos muy aplaudidas largas cambiadas y con un toreo con el capote de mucha mano baja porque ya se veía que por la forma de embestir, el animal tenía poder. Se le administró un puyazo muy largo. El quite por lopecinas fue muy aplaudido. El toro seguía teniendo la alegría en la embestida que manifestaba desde la salida. El trasteo de muleta empezó de rodillas en las tablas empezando los primeros aplausos que no cesarían en toda la faena. El toro empujaba la muleta con bravura y transmisión posibilitando un toreo ligado de series rotundas y profundas. Al natural la embestida era menos clara y vibrante, por lo cual el toreo con la izquierda se redujo a una serie. La faena acabó con una serie de manoletinas. La suerte suprema se consumó con una estocada que sólo fue premiada con una oreja, siendo el novillo ovacionado en el arrastre.

El último de la tarde fue recibido de rodillas, pero la embestida agresiva del utrero tropezó el capote de Alarcón. Se le dio una vara medida que tomó empujando con los riñones y humillado. El quite con el capote resultó muy torero con el capote a la espalda. El novillero entendió al animal rápidamente y le administró un toreo de mano baja fluyendo un toreo acoplado y templado, además siendo la embestida del novillo repetidora, la ligazón se producía sin apenas problemas. Surgió la magia de la faena con el toreo al natural con un toreo con mucha profundidad en la embestida, los tendidos rugían con oles con sentimiento. Pero la faena quedó empañada por el mal uso de los aceros.


Ficha del festejo:

Valdilecha. Novillos de Flor de Jara y Victoriano del Río para Álvaro Seseña, ovación y oreja; Jesús García, vuelta y oreja; Álvaro Alarcón, oreja y oreja 


Foto: CIRCUITO COMUNIDAD DE MADRID 

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