Dimensión en Casarrubios del Monte

Crónica



RICARDO BEDIA


  

Con tres cuartos de entrada y en tarde soleada, y por momentos con un viento que podría ser molesto para el desarrollo de la lidia, se jugaron seis toros de la ganadería de Mariano de Leon cuyo juego estuvo marcado por la poca raza y la poca fuerza.

La lidia del primero de la tarde comenzó con una ovación de salida, derrotó en los burladeros, en los primeros lances de capa de Sergio Serrano, manifestando poca fijeza, denotaba ya poca fuerza, embistiendo a media altura. El tercio de varas pasó como un mero trámite. En el inicio de la faena de muleta, en un cabezazo partió el estaquillador. Los pases se desarrollaban a media altura para no quebrantar las escasas fuerzas del toro. Cuando el torero intentó el toreo al natural la embestida todavía era más incierta. El matador optó entonces por un toreo de cercanías con cierta exposición. La faena concluyó con cuatro manoletinas ajustadas. La suerte suprema se saldó con una estocada trasera y algo tendida de efecto fulminante que obtuvo como premio una oreja, el toro fue aplaudido en el arrastre.

El segundo toro fue recibido por Javier Cortés con un preciosista toreo a la verónica, el animal empezó a emitir un berreo que continuaría durante toda su lidia. En el tercio de varas tomó bien el peto, con fijeza, metiendo la cara abajo. Comenzó el trasteo en el tercio, manifestando su falta de fuerza con una embestida descompuesta que no permitió el toreo preciosista, pues el astado tiraba molestos gañafones en cada muletazo. La faena se desarrolló con naturales sueltos, propiciando un toreo de detalles más que de conjuntos. La suerte suprema constó de una estocada tendida y trasera y algo caída.

El tercer toro salió enterándose, Francisco José Espada le saludó bajándole la mano con el capote, saliéndose muy toreramente con el toro a los medios. El tercio de banderillas resultó entretenido con los subalternos llegando a los toros, exponiendo en los lances y poniendo torería en cada par. El diestro empezó con pases de tanteo para bajarle la mano, probándolo, pero este se derrumbaba, por lo que Espada se decidió por el toreo de acompañamiento a media altura para no quebrantarlo. Los pases surgieron de uno en uno, tratando de llevarlo en largo y toreado. Como colofón de la faena ofreció al público una serie con tres naturales muy cadenciosos, con gran sabor y el de pecho y tres manoletinas con un circular por el pitón izquierdo que pusieron en pie al público. Falló con la espada.

El cuarto de la tarde salió distraído, Sergio Serrano recibió al toro con una larga cambiada y cuatro verónicas clásicas y muy toreras. El toro embestía humillando, tomando el peto del caballo gazapeando para quedarse dormido. El diestro brindó el toro al público, para iniciar la faena con unas series de tanteo con la muleta puesta a media altura para que el toro cogiera confianza. El animal humillaba, pero le faltaba codicia en su embestida. Culminó con el toreo al natural, con muletazos muy lentos dados de uno en uno. La suerte suprema se cobró con un pinchazo y una estocada entera recibiendo, algo trasera.

Javier Cortés recibió al quinto toro, que salió con muchos pies y fue encelado en el capote con el mejor toreo de capote de la tarde, cinco verónicas alguna de ellas de cartel de toros. El toro embestía con buen son. El puyazo fue larguísimo saliendo el toro un tanto resentido. Las tandas fueron de mano alta con acople, empaque y torería. Progresivamente el torero le fue bajando la mano, ligando el toreo con cadencia con la izquierda. En la suerte suprema, la espada deslució la faena.

El último de la tarde salió con muchos pies y derrotando en las tablas. Embistió en el capote de Francisco José Espada, a trompicones no permitiendo dar ningún pase vistoso. El toro se arrancó alegre al caballo, recibiendo el puyazo en lo alto. Por la debilidad del toro los primeros pases se dieron a media altura. El torero le consintió mucho al toro, para acabar sacando pases lentos, aunque cada muletazo acababa con un tornillazo. La faena llegó a sus prolegómenos con medios pases de arrimón, ya que el toro ya no aceptaba ningún otro tipo de toreo. La suerte de matar se saldó con una entera en lo alto que recibió como premio una oreja.

Plaza de toros de Casarrubios del Monte. Toros de Mariano de León para Sergio Serrano, oreja y oreja;
Javier Cortes, oreja y oreja; Francisco José Espada, oreja y oreja.

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