El poso de Manuel Vázquez, la voluntad de Diego García y la frescura de Ángel Bustos

Crónica


RICARDO BEDIA


  

En tarde amenazando tormenta en lo atmosférico, se lidiaron seis novillos de la ganadería de Soto de la Fuente, de bonitas hechuras que presagiaban un bonito espectáculo. Los bureles, aunque bonitos de hechuras, manifestaron una evidente falta de fuerza y raza, exceptuando los ejemplares cuarto y quinto, que dieron un poco más de sensación de poder. Para el sexto, se pidió la devolución por un sector importante del público, petición que finalmente fue rechazada por el presidente del festejo.

El primero de la tarde salió rematando en los burladeros. Manuel Vázquez le propinó un saludo airoso con el capote, tomando el engaño humillado, aunque sin estar sobrado de fuerzas. Realizó una pelea en varas acorde a su flojedad de remos, empujando con la cara alta. Era necesario resaltar, que en el tercio de banderillas, en el segundo par, el banderillero quedó muy expuesto al tener que 'tomar el olivo'. El matador brindó al público y empezó su trasteo, tomando bien la muleta en el primer lance y parándose en el segundo. Se produjeron muletazos sueltos, llevando el novillo la cara por las nubes, acusando así su falta de fuerza. Con el cambio de mano, el novillo sólo aceptaba medios muletazos. Mató de tres pinchazos y una estocada entera en lo alto de efecto fulminante.

En el segundo de la tarde, el novillo salió con pies de toriles y Diego García realizó un toreo vistoso con el capote, incluyendo una larga cambiada que es jaleada por el público asistente. En el caballo, el novillo empujó con la cara abajo en un único puyazo. El tercio de banderillas resultó un ejercicio atlético sin una aportación estética a la suerte. Tras el brindis, el novillero se dispuso con la muleta, frente a un novillo que no andaba sobrado de fuerzas. Empezó con derechazos de mano alta, esperando así dar confianza al animal, para después empezar el toreo en redondo y bajando la mano al utrero. Al pasar la mano a la izquierda, los pases llegaban de uno en uno, siendo jaleado por cierto sector del público. Realizó unas series con la mano derecha de 'cercanías' de aliño. Mató de certera estocada entera, con la que el novillo rodó en el albero.

El primer novillo de Ángel Luis Bustos salió rematando en los tableros de los burladeros, siendo recibido por un bonito saludo capotero. El picador propinó un largo puyazo que el novillo tomó con la cara alta, pero sin celo, cayendo estrepitosamente a la salida del caballo. Repitió caída al ser puesto en suerte para el primer par de banderillas. Después del puyazo, ejecutó un quite por tafalleras rematando con una revolera. El novillo ya evidenciaba la falta de fuerzas. Empezó la faena de muleta por la derecha, con pases de alivio para dar confianza al animal y quizás, aumentar su duración, pero la falta de fuerza y raza del animal hizo que su trasteo no despertara interés alguno en el tendido. Ante la falta de posibilidades del animal, el novillero acortó la faena y mató al animal con dos pinchazos, un bajonazo en el que sólo entró media espada, teniendo que descabellar hasta en dos ocasiones.

El que marcaba el ecuador parecía tener más pies que sus hermanos de camada. Con el capote el animal desarmó a Manuel Vázquez cuando éste lo estaba llevando al caballo. El de Soto de la Fuente realizó una buena pelea en varas con la cabeza abajo, fijo en el peto. El picador recibió una sonora pitada por tapar la salida al novillo, pues presentía que el animal tenía posibilidades de hacer posible un buen juego en la faena de muleta. El novillo presentó un viaje largo y humillado cuando el espada le presentaba la muleta sobre el pitón derecho, manteniendo esta condición cuando Vázquez se cambiaba de mano la muleta, repitiendo la embestida con una cierta codicia y clase. Concluyó la faena con una media estocada en buen sitio.

El astado de Diego García presentaba las mismas cualidades que el cuarto de la tarde, embistiendo con codicia al capote, metiendo muy bien la cara. Tras salir del caballo, el novillero realizó un quite por delantales. En este segundo de su lote no cogió los palos, dejando que los miembros de su cuadrilla lo hicieran. La embestida del novillo cuando el diestro tomaba la muleta con la mano derecha era repetidora. Sin embargo, Diego resultó topado por el novillo cuando esbozaba un pase de pecho. Quizás el mejor toreo al natural de la tarde se produjo en la lidia de este animal, pases con cadencia y buen gusto, ligando el toreo, animaron al público en el tendido. Pero lo peor de todo llegó al final, cuando llegó la hora de la suerte suprema, propinando al animal un pinchazo en los bajos, una media estocada que cayó algo baja, teniendo que volver a hacer la suerte otra vez y dejando una estocada entera tras escuchar un aviso. En este caso, y aun marrando los trofeos con el acero se podía decir sin lugar a error aquello de 'no hay quinto malo'.

Cerraba la tarde un novillo que salía con picante, rematando en los burladeros. Aunque embestía al capote con humillación y codicia, al topar con el caballo salía rebotado del peto y derrumbándose estrepitosamente. El público que todavía tenía en su cabeza lo sucedido en los tres primeros novillos del festejo empezó a pedir la devolución del novillo, al son de las palmas. La embestida del de Soto de la Fuente manifestaba falta de fuerza sobre el pitón derecho. Empezó con pases de mano alta para intentar que el novillo se mantuviera y tomara confianza en su embestida, pero solo consiguió que tomara el primero de la serie con cierta clase y que al empezar el viaje hacia el segundo el novillo se parase. A base de sobarle, y de realizar una faena plomiza, consiguió dos series de cierto acople con la embestida del toro, pero justo cuando el público entraba en calor, acudió a por la espada. Terminó con unos ayudados por alto, estropeando el cobro de un posible trofeo al propinar una estocada trasera entera. Además, el puntillero lo levantó, pero el animal estaba herido de muerte y cayó en pocos segundos. Es necesario destacar, que el presidente, que había negado la oreja en el novillo anterior, aquí, en un trasteo con menos importancia en lo artístico, sí la concedió.

Plaza de toros de Consuegra. Novillos de Soto de la Fuente para Manuel Vázquez, aplausos y palmas; Diego García, oreja y vuelta ruedo; Ángel Luis Bustos, aplausos muy tímidos y oreja.

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