Triunfos perdidos por el acero

Crónica 




RICARDO BEDIA


  
La plaza de toros de Esquivias alberga su primer festejo de la temporada, un festejo de rejones en el que se medirán a los de Prieto de la Cal. Se abría la temporada en coso con un cuarenta por ciento del aforo permitido.

Un toro complicado el primero de la tarde, sin historia, con un comportamiento propio del encaste. Salió muy explosivo y topó en los primeros momentos de las lidia con el caballo sin herirlo. Evidenció falta de fuerza de mitad de la lidia en adelante y se llegó a derrumbar  varias veces, complicando la suerte suprema.

José María Martín ejecutó una vibrante faena a un toro reservón, ante el que tuvo que exponer en exceso. El animal esperaba y en una arrancada alcanzó al caballo del rejoneador, soltando uno de los estribos. Culminó con un pinchazo hondo desprendido, para después hundir un rejón entero  con el que tuvo que descabellar tres veces. Hubo una numerosa petición de oreja que no fue estimada por el presidente, por lo que saludó desde el tercio recibiendo una calurosa ovación.

El tercero de Prieto de la Cal fue muy parado, lo tuvo que poner todo Sergio Pérez. El animal medía y esperaba en exceso. Era preciso destacar la ovación que se llevó el rejoneador tras dejar tres banderillas cortas. Se arrimó y buscó las distancias cortas. El rejón de muerte parecía estar defectuoso.

El mal uso de los aceros deslució la faena y la hizo perder los trofeos.  Cerró su actuación con un rejón de muerte que parecía definitivo pero que la llevó hasta los nueve descabellos.  Una faena meritoria y vistosa en la que tuvo mucho que ver las condiciones y fuerza del de Prieto de la Cal, destacables sobre el resto.

Espectacular y de gran intensidad la colocación de las banderillas corta, su actuación le valió la oreja,  con una fuerte petición de la segunda. Resultó una muy emotiva y bella faena en la que llegó mucho al tendido y al toro, estando espectacular en todas las suertes y poniendo banderillas. Dejó un rejón de muerte defectuoso, recurriendo hasta en siete ocasiones al golpe de verduguillo. 

Sergio Pérez salió con hambre de trofeos, con una clara declaración de intenciones. El animal tardó poco en venirse abajo,  evidenciando poca fuerza, avecinando una complicada labor de muerte. Lo intentó con el rejón de muerte, pero el rejoneador se decidió por bajar del caballo y descabellar, logrando que el animal doblara tras el cuarto golpe de cruceta. Culminó la tarde cortando una oreja en la última actuación de la tarde.


Ficha de festejo:

Plaza de toros de Esquivias. Ejemplares de Prieto de la Cal para Rocío Arrogante, oreja y petición; José María Martín, ovación y oreja; Sergio Pérez, silencio con saludos y oreja.


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