Una reaparición capaz y solvente

Crónica



GUARISMO DEL OCHO


  
Jaén ha albergado una interesante corrida de Victorino Martín, con juego variado. Rafaelillo, protagonista inicial de la tarde, reaparecía en los ruedo tras su percance en Pamplona. El diestro derrochó capacidad y solvencia con un primer astado encastado, al igual, que supo aprovechar la nobleza del cuarto. Lamelas estuvo a muy buen nivel con los de su lote, respondiendo a las exigencias que estos marcaban. Rubén Pinar desprendió seguridad y poso, toreando despacio al quinto.

Rafaelillo lanceó al primer Victorino, que se revolvía por debajo del capote. Empezó la faena doblándose por bajo con un ejemplar que buscaba las zapatillas del torero y que se revolvía en un palmo de terreno. El toreo en redondo con la mano diestra estuvo plagado por la técnica y la profesionalidad del diestro murciano. Consiguió algún muletazo estimable. Con la zurda el toro tuvo un poco más de recorrido y el toreo al natural tuvo más brillantez. Regresó a la diestra y sufrió algún desarme. La faena fue larga pero de mucho interés. El animal, encastado, requería mucho oficio y técnica. La espada que le privó de cortar un trofeo.

Rubén Pinar lanceó con temple al segundo, rematando con una media muy armoniosa.  Tras un puyazo liviano hizo un quite a la verónica y cambió el tercio. El toro repuso mucho en banderillas y José Otero se jugó el tipo en dos pares de banderillas. En la muleta desarrolló el toro mucho peligro y Rubén Pinar atrevió pronto tras un trasteo por bajo y breve. No anduvo fino con la espada.

Alberto Lamelas recibió al tercero con una larga cambiada desde el tercio, seguido de unas verónicas templadas rematadas con una media. Buen tercio de varas por parte de Antonio Prieto que le suministró dos puyazos en todo lo alto a un ejemplar que se arrancó de largo. Empezó con la diestra desde los medios, echando los vuelos de la muleta hacia delante y llevando muy pulsado en la muleta.
La faena tuvo composición y estética. El toreo al natural tuvo muy buena estructura. De matar a la primera hubiese cortado dos orejas de esta manera se tuvo que conformar con un solo trofeo.

Rafaelillo entendió muy bien las embestidas del cuarto toro de la tarde. Fue un toro noble, pero justo de fuerza, al que toreó muy bien al natural, con pulso y pulcritud, sacando a relucir la excelente nobleza y calidad del astado. Mató de estocada ligeramente desprendida. 

Rubén Pinar toreó muy despacio y muy de verdad al quinto toro de una extraordinaria calidad y nobleza sobresaliendo el toreo al natural. Lástima la espada.

Alberto Lamelas volvió a recibir al sexto con una larga cambiada desde el tercio, seguido de unos buenos lances a la verónica. El toro hizo una buena pelea en varas, arrancándose de lejos, recibiendo dos buenos puyazos de David Prados, que recibió una grandiosa ovación. Alberto Lamelas entendió las condiciones del toro, que se quedaba corto y buscaba las zapatillas, estando a la altura de un toro que no regalaba ninguna embestida. Después de pinchazo y bajonazo hubo petición que el presidente no atendió. 

Jaén. Toros de Victorino Martín para Rafaelillo, ovación y oreja; Rubén Pinar, aplausos y silencio; Alberto Lamelas, oreja y vuelta al ruedo.

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