El pleito de los Miuras

Anécdotas Taurinas


LUIS MUÑOZ 


  

Guarismo del ocho abre una nueva sección, "Anécdotas Taurinas", con la colaboración de Luis Muñoz, totalmente altruista, que pretende compartir las historias más taurinas con los aficionados y seguidores de este portal.

La sombría leyenda de los toros de Miura siempre conturbó y sigue conturbando el ánimo de los toreros. Una evidencia de esta prevención fue el llamado "Pleito de los Miuras" de 1908. 

Lo suscitaron los principales ases de la Tauromaquia y lo refrendaron los toreros Bombita y Machaquito en carta publicada en el periódico El Imparcial pero nadie fue ajeno a la guerra declarada contra esta divisa por todos los toreros; ni aficionados ni críticos ni profanos.

Ello fue que, por ser los toros de este hierro los más duros y los más difíciles para la lidia, los matadores exigían percibir "doble de honorarios" por matarlos. La respuesta de los aficionados fue la publicación de un manifiesto en el que amenazaban con no asistir a las corridas de Miura que se lidiaran con precios superiores a los que se venían pagando. 

Conviene añadir que por parte de los diestros no era solo una cuestión de precios sino el temor de que Miura, la ganadería que más lidiaba por entonces, llegara a alcanzar el monopolio absoluto. Ese sobreprecio, según Machaquito y Bombita sería destinado a obras benéficas. 

La intensidad y amplitud de la controversia fue tal que intelectuales y periodistas de distinto rango entraron en la trifulca. Don Jacinto Benavente escribió: 

"Me parece muy justo que los toreros cobren más cuando han de habérselas con corridas de peso, casta, bravura y de cuidado si, en lógica proporción cobrasen menos cuando, más que torear se diviertan con peritas en dulce". 

La intervención del dramaturgo vino a demostrar dos cosas, la primera que las cosas de toros no son solo cosas del toro; la segunda que en la sociedad española, desbordan su ámbito específico y segunda. Que siempre han cocido habas y desde siempre los toreros prefieren apuntarse a los encastres blandos.
  
El pacto siguió, pero los toreros que toreaban Miuras no cobraron más, dieron su vida y su sangre. Hasta la fecha, los Miuras han sido para un determinado grupo de toreros, no para los figuras, solo para toreros. 

FOTO: COLECCIÓN LUIS MUÑOZ

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