El Caracol: "Si me muero que me entierren con la oreja en la mano"

 Anécdotas Taurinas

LUIS MUÑOZ 


  

Guarismo del ocho continúa con su sección, "Anécdotas Taurinas", con la colaboración de Luis Muñoz, totalmente altruista, que pretende compartir las historias más taurinas con los aficionados y seguidores de este portal.

Conseguir una valiosa oreja, si además es en una plaza relevante, supone para el torero lo más preciado e importante de su carrera.

El día 18 de Julio del año 1962, le dio un toro una cornada al torero Vicente Fernández "El Caracol", una cornada gravísima en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. El animal lo prendió por la pierna derecha y le partió la femoral.

Llevado a la enfermería, los doctores Giménez Guinea y Máximo García De la Torre le dijeron al torero que no se preocupara. Que todo saldría bien, que lo iban a dormir para operarlo. Y el torero se negó. Les dijo que esperaran hasta que le llevaran la oreja que él creía le concederían porque el toro había rodado sin puntilla. 

No permitiría que lo anestesiaran. Y así fue, llegaron con la oreja que tanto le había costado conseguir, la apretó el torero fuertemente con su mano derecha sobre su pecho y dijo:

        - Ahora ya me pueden dormir y si me muero, que me entierren con la oreja en la mano. 

El tocar pelo como le llaman los toreros al corte de orejas o rabo es el preludio del éxito.


FOTO: COLECCCIÓN LUIS MUÑOZ

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