80 años del adiós a Rafael Guerra Bejarano "Guerrita"

Especial



LUIS MUÑOZ


  

Guarismo del ocho continúa con su nueva sección, "Anécdotas Taurinas", con la colaboración de Luis Muñoz, totalmente altruista, que pretende compartir las historias más taurinas con los aficionados y seguidores de este portal. En esta ocasión queremos homenajear a Rafael Guerra Bejarano "Guerrita", pues este 21 de febrero se cumplen 80 de su muerte. 

Rafael Guerra Bejarano  (El Guerra o Guerrita) nació en Córdoba el día 6 de Marzo del año 1862, mató su primer novillo el día 18 de Octubre del año 1878 en la plaza de toros de Andújar. Conocido como “ Llaverito “ hizo su presentación en Madrid, tomando la alternativa en la Villa y Corte el día 29 de Septiembre del año 1887 de manos del Califa “ Lagartijo El Grande “ falleció el día 21 de Febrero del año 1941 en su Córdoba natal.

El día que se cortó la coleta...

Rodeado de varios amigos y admiradores, Rafael Guerra Bejarano "Guerrita" contaba la emoción que sintió el día de su retirada de los toros.

Después de haber toreado en Zaragoza, llegó a Córdoba al día siguiente y en su casa, su mujer delante de su madre, de sus hijos y de los hombres de su cuadrilla, cogió la tijera y le cortó la coleta. 
Preguntándole uno de los presentes que si había sentido algo, El Guerra contestó así: 

- Sí... Al sentir el "ris-ras" de la tijera, sentí una cosa que me tuvo unos minutos sin poder articular palabra, no podía hablar. Y esta emoción se aumentó cuando vi que mi madre le cortaba también la coleta a mi hermano Antonio, que ha estado conmigo de banderillero en mi cuadrilla durante mi carrera taurina. Y que "Bead" mi picador de confianza que conmigo había trabajado siempre, llamó a mi hijo Rafael y le dijo: 

- Chavea, toma esta tijera y córtame a mi también la trenza, que yo no quiero seguir trabajando para nadie después de haber "sio" picador del mejor torero de España. 

La simpática Dolores Sánchez guardó aquel recuerdo de gran estima. Realmente, nadie más que ella tenía derecho a reservarse, con carácter de propiedad, aquellas reliquias de la cabellera de su marido.
  
Si las alternativas se festejan con alegría, la poda de la coleta reviste los caracteres de un fausto suceso. 

Al despedirse del toreo Rafael Guerra Bejarano, dejó los siguientes recuerdos: 

El traje completo que uso en su última corrida en Zaragoza, lo regaló a Don Enrique Nuñez de Prado, la montera a Don Pedro Bentabole, la faja a Don Alejo Sesé. La muleta de su última actuación a Don Jose Goicochea. 

Con sus prestigiosas y numerosas relaciones de amistad y con su caudal, que se elevaba a unos doce millones de reales, Rafael Guerra vivió al lado de su amada familia, sin los peligros inminentes a los que expuso su vida durante doce años. 

El gran Rafael Guerra, se despidió de todos los públicos con un adiós afectuoso y guardó en el fondo de su alma la gratitud que debía a sus amigos y admiradores. Rafael Guerra Bejarano dejó el toreo para convertirse en mito. 

FOTO: COLECCIÓN LUIS MUÑOZ

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