Alejandro Peñaranda: “La variedad de encastes de las novilladas debería darse en las corridas de toros”

 Entrevista


JAVIER ESPADA ROMÁN


  

Alejandro Peñaranda (2002) recordará por mucho tiempo la extraña temporada de este año. El novillero sin picadores de la Escuela Taurina de Albacete ha relanzado su carrera y se ha afianzado con fuerza en el panorama novilleril sobre todo tras proclamarse ganador de la quinta edición del Certamen “Promesas de Nuestra Tierra” de Castilla-La Mancha. Pese a que su idea de debutar este año con picadores se viera truncada, la gran dimensión que exhibió en los festejos del certamen y el eco de las cámaras de televisión le abrieron las puertas de otros carteles en plazas importantes que le han servido para rodarse aún más como novillero. Ahora, pone su mirada en la próxima temporada con optimismo y con la seguridad de tener ya la primera fecha en Saint- Sever (Francia), donde está anunciado para el 31 de marzo del próximo año.

Un novillo de La Quinta y una tarde redonda de Alejandro Peñaranda (cuatro orejas y un rabo) sirvieron para clasificarlo para la final del Certamen y para situarlo en el mapa de los novilleros punteros de este año. El escenario fue la plaza de Munera (Albacete) y la fecha el 26 de julio. Así lo reconoce Peñaranda, que no duda en calificar aquella tarde como la más importante de su temporada. “El novillo fue extraordinario, pero había que torearlo bien y como se merecía, creo que estuve a la altura, que la gente lo vio y que salió de la plaza contenta” explica el novillero, que ya había toreado en el mes de marzo, en la época previa al coronavirus, en la plaza de toros de Valencia dejando una buena impresión y cortando un trofeo.

Su actuación con la novillada de La Quinta le valió un hueco en la final a seis del Certamen Promesas de Nuestra Tierra en Fuensalida (Toledo). Aunque se proclamó triunfador de la final del certamen, Peñaranda tiene “un sabor agridulce de aquel día”. “Sabía que podía dar mucho más de mí porque estaba a un nivel que tenía que demostrar, pero al final lo gané” confiesa el espada de Iniesta, que vio con buenos ojos que la final diera la oportunidad a seis novilleros con el formato de un novillo para cada uno de los seis actuantes.

“El año que viene empiezo temporada en Francia, que es un sitio muy bueno para poder torear más si doy una buena imagen”

El premio de ganar el certamen fue entrar en una nueva novillada, esta vez en la plaza de Añover de Tajo, donde cortó dos orejas a un novillo de Polo Saiz y emborronó con la espada su labor con el segundo. “En Añover pude torear bien. Se vio a un Alejandro Peñaranda más maduro y queriendo hacer bien el toreo” explica el alumno de la Escuela Taurina de Albacete, que reconoce “que la única pega fue la espada en el segundo novillo”.

Después de Añover, el último compromiso de la temporada para Peñaranda fue en la plaza de toros de Toledo, aunque estaba anunciado en una nueva novillada para este próximo 11 de noviembre en Saint – Sever (Francia), que ha tenido que aplazarse a causa del coronavirus. “Me presentaba este año en Francia y tenía un montón de ganas de torear allí, pero por el Covid-19 no se ha podido y se ha fijado una nueva fecha para celebrarla el 31 de marzo. Por tanto, no hay mal que por bien no venga, el año que viene empiezo temporada en Francia, que es un sitio muy bueno para poder torear más si doy una buena imagen” confía el novillero.

Sin embargo, los planes para esta temporada eran bastante distintos. La idea de Alejandro Peñaranda era torear unas cuantas novilladas a principios de temporada para debutar con picadores con un cierto rodaje en su pueblo, en Iniesta (Cuenca), y después torear varias novilladas con caballos más. Sin embargo, no pierde la ilusión de hacerlo en el próximo año, donde en su opinión, “se verá a un Alejandro mucho más maduro y con las cosas más claras”.

“Debemos absorber cosas de todos los toreros sin ser copia de nadie”

Formado en la Escuela Taurina de Albacete, de donde ha aprendido grandes valores como el respeto y la profesionalidad y que califica como “una de las mejores escuelas taurinas de España”, no podía sino llevar consigo la huella de la tauromaquia de Dámaso González. “El temple de Dámaso se ha quedado en Albacete y la mayoría de los toreros que salen de allí lo hacen con el temple en las manos” explica el novillero manchego, que también se fija en otros toreros del escalafón actual como Paco Ureña, Enrique Ponce o Alejandro Talavante. “Debemos absorber cosas de todos los toreros del escalafón sin ser copia de nadie” explica Peñaranda, que define su concepto de toreo como “clásico y elegante, pero a la vez de valor y que conecta con el tendido”.

Con la ausencia de las grandes ferias de novilladas, este año las únicas oportunidades para los novilleros han sido los certámenes retransmitidos por las televisiones autonómicas, que han sido fundamentales para que se pudieran dar estos festejos. “Las televisiones han hecho un trabajo extraordinario, sin ellos hubiera sido imposible dar tantas novilladas y además la repercusión ha sido el triple que las que tenían anteriormente” afirma el espada.

“No puedo decir que no a nada, hay que torearlo todo”

Unas ferias y certámenes de novilladas en las que hay una gran variedad de encastes, incluso mucho mayor que en algunas ferias de plazas de primera categoría. Para el alumno de la Escuela de Albacete, “esto es algo muy bueno para los novilleros porque nos viene de lujo”. Además, piensa que “esa variedad es muy importante y debería darse no sólo en las novilladas, sino también en las corridas de toros y en las ferias importantes”.

Junto a la gran representación de los encastes, el trapío y la presentación de los animales en algunas novilladas despierta pasiones a favor y en contra entre los aficionados. La última prueba fue este año en la novillada de Añover de Tajo celebrada el 31 de agosto con reses de la ganadería de San Isidro, un festejo que dio mucho que hablar dentro del mundo taurino. Para Alejandro Peñaranda, esto “tiene cosas positivas y negativas”. “Creo que ese tipo de novilladas tendrían que lidiarse para novilleros más cuajados, pero por ejemplo yo no puedo decir que no a nada, hay que torearlo todo”, confiesa el espada.

Sobre la ausencia de novilladas sin picadores en la Gira de la Reconstrucción de la Tauromaquia, Peñaranda lamenta que no se hayan dado porque “los novilleros somos el futuro, por eso me extrañó mucho que no se anunciara ninguna”, reconoce.

Por último y sin perder de vista su idea de debutar con caballos, pone la mirada en el futuro y aunque intenta ser optimista, reconoce que “es posible que el año que viene sea parecido a este”. Por eso, recalca que “ahora es el momento para que la gente del mundo del toro se una y luche para que se sigan dando festejos”.

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