¿Elegancia o espectáculo?

Crónica



PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

  

La sosería reinó en la plaza de toros de Baza. Sin embargo, el espectáculo y la elegancia parece que salvaron la tarde. El Fandi se entregó desde el tercio de banderillas hasta la suerte suprema, calando en los tendidos, aportando todo lo que al de Román Sorando le faltó. Si se habla de elegancia, es mención obligada la de Emilio de Justo, pues es la elegancia personificada, que con sutileza y mucho temple se impuso a los de su lote. Ponce tuvo más oportunidades con el segundo de su lote, con el que se pudo expresar, derrochando torería, se podría decir que Ponce volvió para sacar a relucir su Tauromaquia, estaba cómodo y eso lo supo transmitir.

Abría plaza "Productor" en las manos de Enrique Ponce que lo dejó correr al buscón del de Sorando. El saludo se pudo estirar, encelándolo por abajo, con un animal que repetía buscando la tela. Los primeros compases de la faena se desarrollaron en el tercio, donde el de Chiva lo quiso tantear por ambos pitones. El viento dificultaba su labor y buscaba los terrenos más propicios. El astado venía justo de fuerza y aunque colocaba la cara, Ponce no podía exigirle por abajo, pues perdía las manos. Muy despacio y muy suave lo ligó sobre la mano derecha, intentando llevarlo muy metido, aunque le quiso dar tiempo y sitio, abriéndole pero siempre buscando la fijeza. La uniformidad no era su fuerte y cada vez acentuaba más las miradas al cuerpo. Quiso y no pudo domeñarlo, se vino a menos y Ponce, con dignidad, cerró una faena que culminó calando en los tendidos con sus pases en redondo. Mató dejando la espada caída y trasera.

El Fandi esperó a "Aislado" que remataba en tablas y al que quiso recibir con una larga cambiada frustrada. A punto estuvo de llevárselo por delante, aun así no desistió y quiso repetir con la larga cambiada para después estirarse con el capote. El Fandi revolucionó, como de costumbre, en el tercio de banderillas. Quiso iniciar la faena alejado del tercio, sin tantearlo, reservando sus fuerzas. El animal perdía las manos al pasarlo por abajo, por lo que el diestro tuvo que subir la mano. El viento, que no cesó en ningún momento, se incrementaba, por lo que las condiciones dejaban a El Fundi descubierto, pues el animal se venía por dentro.  Quiso llevarlo con los vuelos, alargando su embestida, sin quedarse encima, sino que le mostraba la salida llevándole la cara tapada, sin embargo, el viento lo impedía. Fue un tira y afloja en el que el toro trasmitía sosería y escasez. El Fandi, con poso, puso empeño. En los últimos compases recurrió al péndulo para terminar de enjaretar un derechazo, aunque también se enroscó con el terminando de rodillas. Dejó la espada trasera pero tuvo que descabellar con acierto.

Emilio de Justo recibió a "Tornador", abriéndole, aunque salía suelto y con cabeceos continuados, sacando las manos delanteras. Lo tanteó genuflexo, sacándole poco a poco hacia los medios. Comenzó sobre la mano derecha, con los vuelos, templándole por abajo, exigiéndole con mano firme a las quejas del astado. En la franela se tragaba el primer muletazo, el resto de naturales iban uno a uno, aunque con una movilidad que poco a poco iba perdiendo. El recorrido era justo, los derrotes no cesaban, entraba y salía descompuesto, por lo que Emilio trató de citarle con el pico, enganchándole delantero, pero sin continuidad. Le perdía pasos y buscaba el espacio, un espacio que cada vez se reducía más. Mató con acierto, una estocada que verdaderamente valió la oreja.

Marcaba el ecuador del festejo "Incentivado 2" en las manos de Enrique Ponce, quien supo ganarle el terreno y lucirse con el, mostrando buenas condiciones por ambos pitones. Genuflexo lo obligó por abajo, aunque dándole una salida por alto, lo empezó a templar con despaciosidad. Con un toque firme y fijador quiso acompañar con su cuerpo la embestida, ahora sí se gustaba. Con el desmayo y la cadencia que le caracterizan lo estaba llevando con pulcritud. No quiso malgastar las oportunidades de un toro cuyos muletazos se podrían contar a cuentagotas. Le quiso enganchar pero sin brusquedad y a media altura, provocándole la repetición que a este le faltaba.  Sus fuerzas se agotaban, así que le llevó de uno a uno y siempre llevándole muy tapado, toreando al natural. Este se quedaba corto y Ponce lo puso todo, estando por encima del de Román Sorando. Lo aguantó con un ligero péndulo, jugando en las cortas distancias, entre pitones. Cerró con las poncinas, para seguir toreando. En la suerte suprema tiró por tierra la faena, dejando un pinchazo hondo.

El Fandi recibía a "Nubloso" con la rodilla en tierra, sacándole hasta rematarle en lo medios. Es necesario destacar el espectacular tercio de banderillas, en el que especialmente se lució en el ultimo par, que lo puso al quiebro y lo frenó con un sombreo cordobés. Inició los primeros compases de la faena de rodillas, toreando en redondo, aunque en unos terrenos donde el animal apretaba. Por fin se veía luz al final del túnel, lo tomó sobre el pitón derecho, que se quiso lucir sin miramientos. Lo dejaba respirar y lo retomaba para enroscarse a media altura con el de Sorando. Sin embargo, las banderillas pasaron factura, se quedaba corto y estaba desfondado. El Fandi levantó al tendido, pese a las mermadas condiciones del astado. Se lució con el pase de las flores y siguió, enganchándole y dejándosela puesta. Ya no había toro. Rotundidad en la muerte.

Cerraba "Impecable" que se paraba en el saludo capotero de Emilio de Justo. El de Sorando antes de entrar en la muleta se dedicó a levantar las tablas y dejar un hueco en el que estuvo a punto de acceder al callejón. Lo aguantó, aprovechando la inercia, aunque con una movilidad que cesaba al tercer natural, por lo que Emilio de Justo recurría a un toque fijador. El viento movía a su antojo la franela, por lo que la mano firme del diestro era determinante, además, que tenía que alargar la embestida mostrando la salida, pero dejándole la muleta bien puesta, para evitar que se quedara corto. Le perdía pasos con conocimiento de causa, pues este además de acortar distancias, le buscaba sin embestir, sino que tenía una serie de arrancadas que arremetía con genio en busca de una huida hacia las tablas. Emilio de Justo, no dejó que se rajara, así que le buscó a base de insistir. Sentenció con la misma firmeza que toreó, con una estocada en el sitio, aunque ligeramente delantera. Tiró por tierra la faena y esfuerzo en el golpe de cruceta.

Baza. Toros de Román Sorando Herranz para Enrique Ponce, oreja y dos orejas; El Fandi, oreja y  dos orejas; Emilio de Justo, oreja y ovación.

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