Muchos "en tendidos"

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

  

Pedimos respeto y nos lo faltamos internamente, sin miramientos. Los toros es una fiesta genérica, no está diseñada para unos pocos, deberíamos recordar aquellos años en los que los toreros más venerados, en ocasiones, venían de las familias más humildes. Quizá también deberíamos repasar la extensa lista de artistas que antes se paseaban por las plazas de toros sin complejos. 

A la plaza no solo van los "en tendidos", sino que hay quien va por primera vez,  quien simplemente va a pasar el rato, también hay profesionales y un largo etcétera. Los indultos llegan cuando olvidamos que existen otros premios para los toros, cuando en una tarde realmente mala, se aprecia un ápice de calidad en el animal. Sin embargo, en las plazas de toros suele reinar la democracia y si lo pide el público, es su decisión, ahí está la autoridad del presidente y la palabra del ganadero para concederlo. Aunque tampoco se debe pasar por alto el reglamento, que para algo está, es el signo de identidad de cada lugar. Esto no quiere decir que merezca el indulto, quiere decir que ha podido sacar a relucir su casta, su bravura y que por lo tanto puede ser premiado con la vuelta al ruedo. Sin embargo, hay otros muchos condicionantes a tener en cuenta para entregar ese sello de excepcionalidad al animal, porque el indulto certifica esa excepcionalidad, no se debe banalizar algo tan bello y auténtico. 

La fiesta de los toros sobrevive gracias a la variedad de públicos y aficionados, algunos más perjudiciales que otros. No podemos perder de vista esta nueva avalancha de indultos, en verdad es un problema pendiente de revisión, así como tampoco deben pagar ahora la estricta restricción de concesión los toros que lo puedan merecer de aquí en adelante.

Sin embargo, hay otros muchos problemas en la Tauromaquia que la están consumiendo por dentro y no es precisamente el indulto. Cada uno que reflexione, pero aquí hay un problema de base que nadie quiere analizar. Nos culpamos unos a otros, pero sin buscar solución. Hay problemas en el tercio de varas, entre empresarios, entre profesionales de primera línea, medios de comunicación, etc.

Cualquiera sin un título que lo acredite escribe en redes o portales, es problema de "en tendidos". Se pretende saber más que lo propios profesionales, aquellos que se están jugando la vida en el ruedo. De toros no entienden ni las vacas y cuanto más entiendes menos ves. Arreglemos la estructura y jerarquía de la fiesta y después ya arreglamos el resto.

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