Sánchez Vara: "Sacrifiqué la estética por la técnica"

Entrevista

DIEGO ALCALDE

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ 

  

Javier Sánchez Vara celebra este domingo 30 de agosto sus veinte años de alternativa. Por este motivo, Guarismo del ocho quiso repasar sus inicios, trayectoria y visiones de futuro, pero sobre todo aquel 30 de agosto del 2000 en Sacedón. Es un matador de toros íntegro y honesto, siempre de cara, al igual que su Tauromaquia. Nunca se ha dejado nada por el camino, todos sus toros han recibido la oportunidad de ser lidiados, sin excusas, sin prejuicios. Nunca se le fueron enteros. Son veinte años de alternativa y mantenerse en el escalafón de matadores requiere esfuerzos como aquello de marcar la diferencia. Sánchez Vara decidió sacrificar la estética por la técnica, algo imprescindible para las corridas duras en las que estamos tan acostumbrados a verlo.

¿Qué te llevó hasta el mundo del toro?

Me llevó hasta el mundo del toro mi padre, él fue novillero y después banderillero. Ese ambiente taurino siempre estaba en casa, lo viví desde pequeño y traté de imitar lo que hacía. Es cierto que también había vocación, sin ella no hubiera sido posible.

¿Cómo fueron tus inicios?

Fueron muy bonitos y muy divertidos. Me apuntó mi padre a la Escuela Taurina de Madrid cuando tenía nueve o diez años.  Fue una maravilla, todo ilusión e inocencia, jugar prácticamente. Íbamos todos los días y poco a poco, casi sin darte cuenta se iba poniendo cada vez la cosa más seria hasta llegar a ahora.

En ese extenso camino hasta llegar a la alternativa... ¿Qué recuerdas o qué destacarías de aquella etapa?

Sobre todo mi afición. Antes de la alternativa, durante cuatro años, toreé bastantes novilladas, sobre unas ochenta. Había un poquito de falta de oficio pero mucha voluntad, así que tuve la suerte de cuajarme.

Recuerdo que la cuarta o quinta novillada con picadores fue en el Valle de Tiétar, lugar en el que desarrollé mi carrera durante aquellos años. En aquella época echaban novilladas muy grandes y muy serias, pero yo tenía muchas ganas. 

No fue una carrera de novillero muy brillante porque no hubo triunfos en plazas importantes, pero sí que hubo una trayectoria bastante importante en estos sitios tan duros.

Y si avanzamos hasta la tarde de tu alternativa ¿Cómo me la describirías?

Tomé la alternativa en el pueblo de al lado de mi madre en Sacedón. Fue un día muy especial, cuando empecé soñaba con ella. Así que lo afronté con mucha incertidumbre, pero sobre todo con mucha ilusión. El cartel de la alternativa era un cartel de banderilleros con los maestros Esplá y El Fandi. Después de aquel empezó una lucha muy muy difícil, porque después de estar tanto tiempo peleando por llegar a ser matador de toros con una trayectoria de novillero seria, alcancé mi sueño. Aunque si te soy sincero me abordaba la incertidumbre porque no sabía lo que iba a pasar a partir de ese momento. 

¿Recuerdas algún matiz de la faena que le hiciste a "Alpito"?

Tengo vagos recuerdos, ya hace mucho tiempo, aparte que ese día estaba como en una nube. Recuerdo que Esplá había cortado dos orejas, El Fandi otras dos y yo una, porque al tomar la alternativa toreas el primero y el último, así que veía pasar la corrida y pensaba: "Como no haga nada, ellos se van en hombros y yo andando". Así que me fui a porta gayola, el toro empezó a pegar en las puertas y había un polvo impresionante. No veía nada y lo que más recuerdo es cuando ya estaba fuera.

¿Este año tenías preparado algo especial para conmemorarla? Al fin y al cabo 20 años dentro del escalafón en primera línea como matador de toros es algo difícil de mantener.

Sí, tenía algo preparado para el día 30, pero dada la situación que estamos pasando es imposible llevarlo a cabo. En esta temporada en la que apenas hay festejos, si no se pueden celebrar los 20 años de alternativa, no contará. Si Dios quiere lo celebraremos el año que viene, cuando todo esto se normalice.

Además que en todo este tiempo he matado corridas de toros muy complicadas, dando la cara, pero mantengo la ilusión del primer día, cuando mi padre me apuntó a la Escuela Taurina. Lo único que cambia es que ahora tengo más conocimientos y sé un poco de qué va la vida. Casi te diría que sigo con la misma ilusión, pero no con la misma inocencia.

¿Qué balance harías de tu evolución a lo largo de estos 20 años? ¿Qué conceptos crees que has afianzado?

En principio yo estuve en la escuela del maestro Joaquín Bernardo. Después de novillero con picadores me apoderó otro torero extraordinario, Ángel Teruel. Mi concepto iba por otro camino, quizá con otro
tipo de toreo. 

Las circunstancias muchas veces son las que mandan y cuando empecé a matar esas corridas duras pues había dos opciones o seguir encabezonado en hacer lo que en un principio tenía en mi mente o tratar de avanzar y de basarlo todo o casi todo en la técnica y en la preparación para poder triunfar y seguir toreando. Elegí el segundo camino, sacrifiqué un poco la estética por la técnica para poder con los toros. Creo que esa es mi Tauromaquia y me ha ayudado mucho. 

A lo largo de 20 años de trayectoria... ¿Cuál ha sido la más especial para ti?

En un momento muy crítico de mi carrera, un 13 de septiembre de 2016, hubo una corrida de Saltillo en Madrid. Llevaba mucho tiempo sin torear y me pusieron en esa corrida, la verdad es que iba un poco a la desesperada. Cuando salió el primer toro, este era muy malo, y no pude hacer nada. Sin embargo, tenía buenas vibraciones y pude cortarle una oreja al otro toro. Una tarde más reciente podría hablar del año pasado, la corrida de Pablo Romero en Madrid. También recuerdo el día de la confirmación, que fue muy especial, corté una oreja.

Te puedo destacar las corridas en las que he podido matar seis toros, tardes como la de Guadalajara, Cenicientos, Jadraque o Francia, donde maté seis toros de Prieto de la Cal. Son muchas y de vez en cuando te vienen los recuerdos.

En los últimos compases de la entrevista, nos gustaría saber cómo te ves en el largo plaza, tal y cómo se encuentra la Tauromaquia en estos momentos. 

Siempre he sido muy optimista si no, no hubiera aguantado 20 años de torero. Pienso que cuando todo esto pase, la Tauromaquia volverá a lo que ha sido siempre o a lo que era en los años 80, que era mejor. Llevo mucho tiempo, no voy a estar 50 años toreando, pero me veo todavía con fuerza y con ilusión y con capacidad para aguantar un tiempo más. Además, me veo con fuerza para seguir haciendo lo que siempre he buscado, que es consolidarme en esas corridas y poder torearlas en sitios importantes. Estoy a tiempo.

Nunca me he dejado nada en el tintero, también he tenido mis tardes malas, como todo el mundo, pero 
creo que no ha habido ningún toro en mi trayectoria con el que yo no lo haya intentado, lo cual no siempre he conseguido, pero siempre intentándolo. Creo que siempre he sido una persona muy honrada, porque he intentado hacer faena a todos los toros.

¿Para esta temporada tienes algo previsto o ya la dejamos correr hasta el 2021?

Tengo la suerte de que soy un torero que voy mucho al campo y hago muchos tentaderos. Es cierto que ahora con esta fatalidad, muchos ganaderos están echando toros en el campo y los estoy toreando. Estoy preparado para torear en Madrid mañana mismo, es decir, que si sale algo estoy dispuesto, porque no me gustaría dejar pasar el año en blanco. Las circunstancias mandan, así que hay que aguantarse, seguir entrenando, dejar que pase este invierno y plantearse la temporada que viene.  

Esta temporada iremos tirando como podamos, hay cosas por ahí, pero todo un poco en el aire. Es todo muy incierto. Hay que mantener la ilusión, tomando profesión en el campo, sin la presión de las plazas, las corridas y del público. Ahora hay que sobrevivir.

 






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