Álvaro Alarcón, un sello muy personal

Crónica

JCMAESTRE

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Torrijos albergó un festejo mixto en el que se repartieron ocho orejas entre el rejoneador Raúl Martín Burgos y los novilleros Rafael González y Álvaro Alarcón. Una tarde de buenas sensaciones, en la que Alarcón desorejó a su lote y alcanzó la puerta grande, acompañado de Rafael González.

Martín Burgos se midió a dos astados de Alcurrucén complicados y laboriosos. Las facilidades brillaron por su ausencia, por lo que el rejoneador tuvo que poner de su parte, compensando aquellas medias arrancadas de poca continuidad con banderillas que  sí calaban en los tendidos. Martín Burgos no estuvo acertado con el rejón de muerte.

Rafael González, en su línea, sacó a relucir aquella Tauromaquia tan personal de la que puede presumir. Aunque se pudo expresar con libertad ante el primero de su lote, al que llevó en largo  y por abajo, él marcaba el compás y el de El Crotijillo obedecía dejándose llevar. Supo culminar la faena con un estoconazo  que le valieron las dos orejas. El quinto sería un sobrero de complicaciones varias en la franela y de querencia evidente. Unas condiciones que Rafael González dejó a un lado para intentar exprimir al novillo.

El triunfador del festejo fue el novillero Álvaro Alarcón, que con mucho mimo y despaciosidad cuajó al animal, dejando destacables destellos de la personalidad arrolladora que Álvaro sabe dejar en cada una de sus actuaciones. El lucimiento no escaseó, que con soltura ligó natural con natural, con una profundidad y determinación pasmosa. Repitió actuación con el último de la tarde, al que obligó a jugar en las distancias cortas. Tuvo paciencia ante un animal guiado por las arrancadas, tampoco bajó mucho la cara.

Torrijos (Toledo). Novillos de Alcurrucén y El Cortijillo para Raúl Martín Burgos, oreja y ovación; Rafael González, dos orejas y oreja tras aviso; Álvaro Alarcón, dos orejas tras aviso y dos orejas.

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