Fernando Robleño: "Soy mejor torero ahora"

Entrevista

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Fernando Robleño celebra sus 20 años de alternativa y por ello desde Guarismo del ocho hemos querido rendirle homenaje con esta entrevista, pues dadas las circunstancias este 20 de junio no podrá conmemorarlo sobre el ruedo. Se doctoró en la plaza de toros de Torrejón de Ardoz, una tarde de triunfos en la que salió en hombros y compartió cartel con Morante de la Puebla y Julián López "El Juli". Guarda muchos recuerdos, fue una tarde muy especial. Sin embargo, después de veinte años ha acumulado grandes triunfos.

¿Por qué decidiste dedicar tu vida a los toros?
No tengo recuerdo de cuál fue el momento exacto, pero esa pasión y afición me vino desde muy niño. De hecho, en mi familia no hay ningún antecedente, sin embargo, mi padre es muy aficionado y con cinco o seis añitos me llevaba a los toros de la mano. Sentía verdadera admiración por este mundo desde muy pequeño.
¿Cómo fueron tus inicios?
Mis inicios están en la Escuela Taurina de Madrid, pero la primera vez de que toreé una becerra fue cerca de  Madrid, en Aranjuez, en la Finca Las Infantas. Posteriormente, me apunté a la Escuela Taurina y ahí comenzó todo, éramos muchos los chicos que queríamos ser toreros. Fueron unos años muy bonitos y de los que guardo gratos recuerdos.
Si avanzamos hasta la tarde de tu alternativa, qué destacarías de ella, pues saliste en hombros  y compartiste cartel con Morante y el Juli
Fue una tarde muy bonita y especial, son días que marcan tu vida. La vida la vivimos solo una vez y cuando llegas al doctorado logras algo con lo que uno sueña desde niño. Cuando empiezas en esta  profesión no sabes si vas a llegar o no, por eso es tan especial. Además, no sabía las costumbres que se llevaban y recuerdo que ese día me regalaron muchas cosas, como el día de tu boda. Tengo un recuerdo bonito, fue una tarde triunfal y compartí cartel con Morante y El Juli. Precioso.
¿Cómo fue el antes y el después, esos  momentos previos al paseíllo? ¿y tu salida en hombros?
Después de 20 años la memoria le va fallando a uno, pero sí que recuerdo que me vestí de torero en un sitio donde entrenaba a diario, en la casa de la Costa Real, en San Fernando de Henares. Después de la alternativa tuvieron la deferencia de prepararnos un cóctel para toda la gente que se acercó hasta allí para felicitarme. Son experiencias bonitas que nunca se olvidan.
Si miras en tu interior... más allá de lo que vemos los aficionados en la plaza, ese toreo con poso, que tiene mucha ligazón, muy despacio, muy detallista... ¿Cuál sería la evolución a nivel personal y profesional desde aquella tarde? 
A nivel personal no sabría decirte, pero es cierto que los toreros empezamos muy jóvenes y a veces triunfas a temprana edad. No estás curtido. El día a día, a base de cometer errores, es la manera de aprender y de llegar a curtirse. Lógicamente, con el paso de los años y la sabiduría de la que estos te dotan, he cambiado, ya que al fin y al cabo esta es una profesión muy bonita en la que también te llevas muchos disgustos.

Si hablamos a nivel profesional, también he cambiado. Los toreros ganan poso en torería y si te empeñas en aprender y en avanzar, pues lógicamente tu mejor aliado es el tiempo. En mi caso, actualmente, soy mejor torero ahora.

¿Cuál ha sido la tarde más especial?
Son muchas las tardes importantes, mi alternativa, mi confirmación en Madrid, mis salidas en hombros  en Madrid... Han sido días muy bonitos, podría seguir sumando, como la tarde que maté los seis toros de José Escolar en Céret en Francia, para mí fue histórica. Aunque también la última oreja que corté en Madrid al toro Navarro de Valdellán fue una tarde épica. No sabría quedarme con una, todas han sido importantes en mi vida.
¿Destacarías alguna anécdota?
Anécdotas tiene uno para escribir un libro o dos o tres. Cada día que vas a torear hay un montón de anécdotas. Una que se me viene ahora mismo... Nací un día 13 de septiembre, según mi madre, en la planta y habitación número trece e incluso el número de la pulsera era el trece.

Es cierto que las tres veces que he salido a hombros en Madrid, dos han sido un día 13, qué coincidencia. Además, cuando hay un toro número 13 casi siempre me toca y los días 13 de cada mes son días en los que me ocurre de todo. Así que, verdaderamente, los temo, porque si es para bien, fenomenal, pero si es para mal... Un 13 recuerdo que tuve un accidente de tráfico en el que di varias vueltas de campana.

Si se hubiera retomado la temporada mucho antes y se hubiera podido celebrar festejos, ¿dónde te habría gustado conmemorar tus 20 años de alternativa el día 20?
Me hubiera gustado conmemorarlos en el mismo sitio donde la tomé, en Torrejón de Ardoz. Me hubiera encantado volver después de 20 años y pisar la misma plaza que me convirtió en matador de toros. Además, como anécdota debo añadir que tenía preparado el vestido de mi alternativa para usarlo en esta temporada.

¿Cómo ves el futuro de la Tauromaquia?
Veo que hay futuro, habiendo ganaderos, toreros y aficionados que quieran presenciar un festejo taurino, esto seguirá hacia delante. Siento un poco de rabia y nostalgia, porque nos están dando de lado por parte del Gobierno, por lo menos hasta la fecha. No se está teniendo en cuenta a la Tauromaquia, aunque internamente, me da rabia ver que no vayamos todos juntos de la mano, dejando los intereses individuales a un lado. Debemos remar todos en la misma dirección, pero lo más importante y más negativo, en estos momentos, es que las arcas del Estado no destinen partidas presupuestaras al sector taurino.

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