Ignacia Sánchez: "Quiero que sea feliz y luche por lo que quiere, aunque yo sufra"

Especial Día de la Madre


PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Ignacia Sánchez Gil es la madre del matador de toros David de Miranda. Las madres están en la sombra pero constituyen un pilar fundamental para sus hijos. Ellas han sido representadas cinematográficamente en numerosas ocasiones, pero esa estereotipación no representa a Ignacia, le gusta asistir a las plazas y nunca se ha negado al destino que poco a poco se iba construyendo su hijo. Además, ella es de las que afronta la vida de cara y eso que sabe lo que es la gloria y la incertidumbre en el mundo taurino. En este día tan señalado, el Día de la Madre, Guarismo del ocho ha hablado con ella. 

Cuando David le dijo que quería ser torero se le hizo un mundo, no lo niega. "Pensé, dónde se ha metido este chiquillo, pero después lo vi feliz y eso para mí es lo más grande", así expresa ese conflicto interno que mantuvo Ignacia en aquel momento, pero siempre feliz por ver a su hijo cumplir su objetivo. Explica que ella se queda en segundo plano, lo ve integrado en la sociedad y una persona muy humilde lo que la llena. Entre recuerdos, menciona: "Era un niño muy tímido".

Sin embargo, si hablamos de David, también hablamos de su Puerta Grande en Madrid, para su madre aquella tarde fue inexplicable. "Dios mío, cómo le puede estar pasando a mi hijo", pensaba Ignacia y continua explicando: "Para mí, ver a mi hijo salir por la Puerta Grande de Madrid fue una ilusión muy grande, no tengo palabras".

Y sí, Ignacia vive la vida de cara, aquella tarde estaba en la Plaza, pero no es una excepción. Tras haber comprobado que lo pasa verdaderamente mal cuando se queda en casa y ve pasar las horas sin recibir una llamada. "Yo en la plaza lo vivo y no me tapo para no verlo, al contrario, estoy pendiente y fija para saber por donde va el toro, que no lo coja, que no lo roce", afirma con rotundidad.

Ser la madre de un torero no consiste en vivir solo los triunfos, en la vida de un torero también hay percances y lesiones. Ella explica que es algo que se te queda ahí, lo pasa muy mal y le invade la impotencia. Sin embargo, es algo que hay que asumir, pues el riesgo está ahí.

Ignacia no ha querido culminar su intervención sin un doble mensaje, un para las madres y otro muy especial, para su hijo. "A las madres solo puedo decirles que asuman la decisión que tomen sus hijos, si ellos son felices la muerte puede llegar de cualquier otra forma, no solo siendo torero. Que mi hijo sea feliz, para mi es lo más grande, de hecho se lo pido a Dios."

Pero el fragmento más especial de la entrevista llega con el mensaje a David de Miranda, su hijo "Quiero decirle que sea feliz y luche por lo que quiere, aunque yo sufra. Me siento muy orgullosa de él por su forma de ser como persona y cómo es en la plaza."

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