En democracia no se vive a ciegas

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Qué poca personalidad y qué vida más vacía demuestran aquellas personas, que para no caer en el aislamiento, si es que se pude llamar aislamiento, reniegan de sus orígenes. Un día estás en un callejón y al siguiente te disfrazas de Tinky Winky. El día que los guiones pasen por la censura, que sin ir más lejos realizaba Primo de Rivera sobre la prensa, quizá lances un grito ahogado y silenciado por la mano del que ahora te sonríe.

Te comprendo, es difícil ponerse en la piel de la otra persona. En el momento que te corten las alas y te incluyan en los suburbios de la cultura, nos entenderás. Porque ser matador de toros es una profesión, tú haces arte con tu imaginación y ellos lo trazan con su cuerpo, porque no puedes negar que el arte es la habilidad o capacidad para hacer algo, así como tampoco me puedes negar que es cultura. 

Son matadores de toros sí, pero no les mermes ni desprestigies humanitariamente. Son personas y como bien comprenderás, cuando una persona ve paralizada su actividad profesional, existen unas necesidades primerias que siempre hay que cubrir. Señor Guzmán si conoce la pirámide de Maslow, verá que esas cuestiones humanitarias, sanitarias y sociales, se encuentran prácticamente en la base. Es una simple cuestión de supervivencia y reconocimiento profesional.

En cuanto a lo de instar a un golpe de Estado en una democracia, también entiendo su confusión. Son muchas las percepciones en cuanto a la definición de democracia, sin embargo la que menos se ajusta es la utopía de construir el plural a partir del yo. Se lo simplifico, la democracia no es, pienso x y el resto de ciudadanos pensarán x. Por supuesto que cuando la dictadura es un hecho, la revolución es un derecho como bien expuso Cayetano. 

Dada la profundidad que ha alcanzado el tweet de Cayetano, considero que es el momento de hablarle de la opinión pública. Supongo que conocerá a Maquiavelo, explicaba que la opinión pública era una fuerza volátil, explosiva e irracional que podía llegar a debilitar al poder político, por lo que era necesario instaurar a un gobernador benevolente, que reforzara su poder liderazgo, pero que al mismo tiempo actuara con generosidad y elegancia. En esta ocasión hablar de elegancia es excederse, ya me entiendes.

No sé qué percepción de la realidad tiene en estos momentos, pero seamos conscientes. Estamos ante un país que se desmorona poco a poco, en el que hay una única idea central, bueno más bien tiende hacia un lado, los dos ya sabemos cual. Vivir a ciegas no es una opción y menos cuando cada día nos arrebatan una parte de todos nosotros. No sé, pero no voy a esperar a que me quiten mi personalidad para convertirme en un sujeto masificado, pasivo y homogéneo.

Esto solo es el principio, porque la tendencia del pueblo español se inclina hacia la libertad y la coherencia.

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