Dos años de aquel baile entre Luis David y Ombú

Efeméride

PLAZA 1

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Era la décima tarde de la Feria de San Isidro, en los tendidos querían trofeos, querían Puerta Grande, pero una vez más se quedaron sin tocar el cielo. A punto estuvo Luis David Adame con “Ombú”, un toro jabonero al que se le puede considerar el mejor en lo que llevamos de Feria. Finito de Córdoba y Román, sin embargo, no tuvieron opciones, pues de nuevo la espada se convertía en el calvario de Madrid. Los cinco primeros de Domecq a excepción del tercero, “Ombú”, y el último de Parladé se quedaron sin fijeza y repetición dejando sin opciones a unos diestros que venían con ganas de atravesar los arcos de la plaza madrileña.

Después de mucho tiempo Finito dejaba su capote al aire templando la embestida por cuatro medias verónicas. “Ninfa” empujaba con fijeza en el caballo, dejando buenas sensaciones para los tercios posteriores. Cara a cara con el toro, a solas, empezaría a probarle por ambos pitones hasta llevarle a los medios, continuó, sin emoción en los tendidos, buscando el pitón derecho, donde mostraba mayor recorrido.  Sin continuidad y con la dificultad que mostraba el pitón izquierdo, a pesar de que humillaba, decidió poner fin colocando en suertes al animal para que después de cinco intentos, un aviso y un descabello diera paso a Román. Con “Loquillo”, el segundo de su lote, Finito tenía otra oportunidad esmerándose en el capote. Sin embargo, mucho cambió el toro en la muleta, al que había que mantener el engaño en la cara para poder ligar los pases, algo que no consiguió. Continuó con una faena lenta, suave e interrumpida sin llegar a transmitir. Sin mucho más que mostrar al público, se despediría de la plaza y los triunfos con un pinchazo hondo y bajo.

El valenciano empezó arriesgando por delantales y a pies juntos, consiguiendo de nuevo la reacción en los tendidos. Comenzó la faena paseando hasta los medios, para después citarle desde la distancia con la muleta plegada, le llevaría su tiempo captar la atención del animal. Sin llevar una embestida clara, pero con fijeza y repetición, Román consiguió ligar los naturales, evitando que este se quedara corto. A “Organillo” había que exigirle para que no se esfumara del baile para dos que configuró el matador, sin embargo, este se rajó y se fue a menos. En suerte contraria dejó un pinchazo hondo tendido acompañado por un aviso, siendo en el tercer golpe de verduguillo cuando rodara el toro. En el segundo de Román no se puede destacar nada en los lances de recibo. Esta vez sin arriesgar en el inicio de la faena, decidió probarlo antes y una vez en los medios citarlo. “Gandul” entraba en la muleta con la cara a media altura, saliendo de esta con el morrillo hacia arriba, fue un astado simplón, al que el diestro buscaba la embestida por ambos pitones, tampoco se dejaba citar, ignorando a su adversario. El animal murió con un pinchazo hondo y dos intentos de descabello.

Luis David Adame realizó un saludo capotero rematado por media verónica que dejaba ver las buenas condiciones de “Ombú”. El mexicano empezó arriesgando con la muleta por estatuarios, no solo por lo ajustado que le pasó el astado, sino por la posible modificación de la embestida. La muleta parecía un imán para el morrillo del animal, que mostraba fijeza y repetición en el engaño ¡por fin captaba la atención del público madrileño! La faena templada, lenta y armónica se desarrolló mayoritariamente por el pitón derecho con tandas bien estructuradas y medidas, aunque tampoco dejó nada que desear por el izquierdo, con muletazos de calidad. Incitó a “Ombú” por bernardinas invertidas para concluir y dejar un estoconazo, algo caído, pero suficiente para que el animal se dejara caer sobre las tablas. El último sería del hierro de Parladé, un toro que apretaba para adentro en el saludo capotero ejecutado por el de Aguascalientes. El menor de alternativa salió a por todas con un quite por Zapopinas dejando la tela bailar en el aire. Empezaba la faena por estatuarios pasados por la espalda muy ajustados y arriesgados, siguió por el pitón derecho, donde no tenía una embestida clara, pero que supo templar al no quitarle la muleta de la cara. Por el contrario, en el pitón izquierdo se volvía rápido, quedándose corto y buscando en todo momento el cuerpo, por lo que el diestro tuvo que recurrir a su agilidad para redimir el riesgo. En los últimos compases de la muleta el animal no tenía nada, se vació, mostrándose el mexicano muy por encima de las condiciones del toro. Dejó un pinchazo hondo bien marcado y dos intentos de descabello, que no fueron suficientes para la Puerta Grande, dado el poco juego del astado.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). Décima de la Feria de San Isidro. Más de 2/4 de entrada. Toros de Juan Pedro Domecq y Parladé (6º), correctos de presentación, nobles pero sin fondo. Destacó el tercero de la tarde. Finito de Córdoba: silencios en ambos. Román: silencio en ambos. Luis David Adame: oreja y ovación con saludos.

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