Alguien me dijo que era un juego

Artículo de opinión

Final de La Ribera del Tajuña I GUARISMO DEL OCHO

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

Alguien me dijo que las novilladas sin caballos eran un juego. Quiero empezar así porque este podrá ser el detonante que nos lleve a extinción, si es que no nos hemos extinguido ya. Parece que para todos los que viven inmersos en lo más purista del festejo tradicional han dejado de lado al futuro. Un futuro que nos garantice la verdad en una época en que se vive de la mentira y difamación.

Los novilleros, todos sin excepción, con y sin caballos necesitan sentirse guiados o arropados. En definitiva, alguien que les de garantías, siempre y cuando presenten las cualidades necesarias. En muchas ocasiones se ven arrojados a la realidad de las grandes plazas sin haber tenido una mínima trayectoria en la que reafirmarse, con cierto bagaje. Donde se hayan medido y perfeccionado, con sus más y sus menos.

Sin embargo, las oportunidades que se les ofrecen son muy pocas y se aferran a lo que les dan. Esto no puede seguir así, antes los novilleros acababan las temporadas con un mínimo de 51 festejos, como ocurrió en el 2000 con el primero del escalafón. Ahora llegan al primer puesto con 32 festejos, no me quiero imaginar a los sin caballos, que no están registrados al mismo nivel, como si a nadie le importase

Gracias a los festejos como los que se celebran en Villaseca de la Sagra o los del Certamen de la Ribera del Tajuña se da salida a muchos de los espadas. Se dejan ver, muestran sus condiciones en una promoción que no es ningún juego. Los novilleros son la base, así que sigamos apoyando este tipo de festejos que algunos tanto desconocen.

Pues para llegar a ser matador, hay que torear y antes de ser torero hay que ser novillero.

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