El Batán reabre sus puertas

Tentaderos

Carla Otero en El Batán I GUARISMO DEL OCHO

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ



La Venta del Batán reabría sus puertas a la Tauromaquia con un tentadero concurso en el que han participado un total de 25 novilleros. El evento, organizado por Tauromaquias integradas se celebraba en la plaza de tientas del Batán, donde previamente han repasado los inicios de El Yiyo. Tenía una raza que hacía ser único, vivía y sentía el toreo. Continuaba Joselito explicando que llegar a ser figura es casi imposible, pues él era realista.

Se lidiaron un total siete vacas, entre las que destacó la primera. El matador de toros Juan Ortega fue el encargado de dirigir el tentadero. El diestro se encargó de templar y medir las embestidas, tanteándolas con despaciosidad, dejándolas encauzadas. Al principio, Ortega se mostró mucho más comedido, sin embargo, según avanzaba la mañana se sentía más cómodo, agotando las fuerzas y movilidad de los animales.

De este primer tentadero se pudo destacar la seguridad de Carla Otero, quien demostraba determinación y seriedad con la tela. Siempre mostrando el pecho y acortando distancias, citando al pitón contrario y ligando las tandas con amplitud. Les supo mantener dentro de la franela, al dejársela puesta y no dejar que salieran del engaño. Todo consistía en tocar y tirar, tocar y tirar, con buen temple y un muy buen juego de brazos.

Otros verían su suerte truncada, dadas las condiciones de los astados. No se dejaron llevar, exigían en exceso y había que llevarlas, pero sin contradecirlas. Muy en el sitio, sin sacarlas de los terrenos, midiendo los pasos y guiándolas con temple y mucha despaciosidad, porque la falta de fuerza acusaba las medias arrancadas defensivas. A otros, sin embargo, les faltó transmisión y maneras, algo que Martín Arranz les recriminó desde el tendido, "Al rincón de pensar".

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