¡Peligro, La Palmosilla!


¡Peligro, La Palmosilla!

Luis David en San Fermín I PATRICIA PRUDENCIO


Tarde para el inicio, dos matadores de la terna, Luis David y Javier Marín, debutaban como matadores en la sexta de San Fermín. Aunque también debutaba la ganadería de La Palmosilla con animales exigentes, dotados de movilidad pero sin excesiva entrega. Eran rápidos sin oportunidad al error, acortaban los pasos y las distancias. De nuevo veíamos faenas de paso, de intento por someter al astado. Hubo toros con buenas condiciones como el cuarto y otros que se dejaron con destellos de calidad como el tercero. José Garrido arriesgó con habilidad y valor para adaptarse al primero de su lote, mucho cambió el cuarto de la tarde, con buenas condiciones entrando con garbo, planeando en la tela y con oportunidades. Luis David  explotó al tercero sacando todo lo que llevaba dentro, lo mismo ocurrió con el matador, dispuesto a todo. Con la salida del quinto tenía la Puerta Grande en sus manos, pero las características de un astado peligroso, simplemente le dejaron torear, sin treguas. También, le tocó improvisar y adaptarse sin opción al lucimiento. Javier Marín es la historia de los toreros menos demandados, se empleó a fondo ante unos astados que parecían incombustibles sin margen de error, peligrosos sin fijeza y con interés en el cuerpo y no en la tela. Las espadas, los molinetes y las manoletinas fueron claros protagonistas del festejo, al margen de los matadores.

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