Una oreja no vale una vida


Una oreja no vale una vida

Eugenio de Mora paseando la oreja I PLAZA 1


Hay verdad y hay dolor, esa era la resaca que dejaba la cornada de Román Collado en Las Ventas. Nueva tarde, nueva terna y nuevas ilusiones con un cartel de estreno en la Feria de San Isidro 2019. Eugenio de Mora, Sebastian Ritter y Francisco Javier Espada se encargarían de estoquear a los ejemplares de El Ventorrillo. Fueron astados difíciles de llevar, con muchas exigencias, se quedaban cortos, arremetían con violencia y acompañados de derrotes secos. Las embestidas estaban medidas al milímetro, había que someterles por abajo y estar en el sitio. La esperanza la dio, por poco tiempo, “Carroñero” el que se suponía que iba a ser el último, pero se lidiaría en quinto lugar. El percance de Sebastian Ritter en el quite desordenó la tarde, el toro de El Ventorrillo le pegó fuerte, dejándole una cornada en la cara interna del gemelo. Eugenio de Mora demostró determinación y maestría, los años dan experiencia, su lote no dio el juego esperado para el triunfo. Sin embargo, tuvo oportunidades con el sexto, el más potable de la tarde, con embestidas comedidas pero no limpias, tardó en caer. Lo mismo le ocurrió a Ritter, quien solo se hizo cargo del segundo de la tarde, con buenas maneras y muchas ganas de mostrar todo lo que llevaba dentro. Por último, el joven espada de Fuenlabrada, Francisco José, tuvo un tercero que era toda una incógnita, al igual que lo fue el quinto, pues en un principio humillaba y colocaba la tela en el capote, pero sus inicios en la faena y el tanteo con el pitón contrario lo desmejoró. La tarde parecía condicionada por la desesperación, pero como canta Sabina: “que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”
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